sábado, 14 de marzo de 2015

La eternidad sólo era

La eternidad sólo era
Música de silencios
Y armonía de esferas.


Los ángeles,
Inocentes y crueles,
Pulsaban los resortes eléctricos
Del amor y la muerte.


Sus manos de cristal flotaban
En las aguas de las arpas
Y sus ojos sin mirada
Se perdían en los cielos incoloros.


Los ángeles
Jugaban al ajedrez imperturbables,
Movían cartabones y compases,
Tablas de logaritmos,
Magias,
Teorías,
Claves.

Y envueltos en el nimbo celeste
De estas matemáticas ingenuas y tristes
Pronunciaban palabras sin sentido
Con una voz solemne.

Gabriel Celaya: Marea del silencio (1935)

Versións:
Imanol: La eternidad; Ausencia; 2000; Pista 13

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