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sábado, 11 de abril de 2026

Viejo ciego, llorabas cuando tu vida era

Viejo ciego, llorabas cuando tu vida era
buena, cuando tenías en tus ojos el sol:
pero si ya el silencio llegó, ¿qué es lo que esperas,
qué es lo que esperas, ciego, qué esperas del dolor?

En tu rincón semejas un niño que naciera
sin pies para la tierra, sin ojos para el mar,
y como las bestias entre la noche ciega
sin día y sin crepúsculo- se cansan de esperar.

Porque si tú conoces el camino que lleva
en dos o tres minutos hacia la vida nueva,
viejo ciego ¿qué esperas, qué puedes esperar?

Y si por la amargura más bruta del destino,
animal viejo y ciego, no sabes el camino,
ya que tengo dos ojos te lo puedo enseñar.

Pablo Neruda: Crepusculario (1923)

Versións:

Víctor Heredia: Cuando tenías en tus ojos el sol; Canta a Pablo Neruda; 1974; Pista 3




Víctor Heredia: Cuando tenías en tus ojos el sol; Canta a Pablo Neruda; 1983; Pista 1




Víctor Heredia: Viejo ciego; Canto a la poesía; 1984; LP2, Cara A, Corte 4




Victor Heredia: Viejo ciego; Canto a la poesía; 1991; Pista 16

(Reedición da versión do disco Canto a la poesía, do ano 1984.)

miércoles, 8 de abril de 2026

Dineros son calidad

            XXXI

Dineros son calidad
            ¡Verdad!
Más ama quien más suspira
            ¡Mentira!

Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
            ¡Verdad!


Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
            ¡Mentira!


Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
            ¡Verdad!


En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
            ¡Mentira!

No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
            ¡Verdad!


Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
            ¡Mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
            ¡Verdad!

Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
            ¡Mentira!

                                    (1601)

Luis de Góngora: Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:

Paco Ibáñez: Verdad, mentira; Paco Ibáñez 2; 1967; Lado B, Corte 5



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; T.2; 1628; BNE.]

domingo, 5 de abril de 2026

Vieja rumba

Antonino O'Farry, amigo,
¡lo que sabemos tú y yo!
Estos negritos de ahora
—cabaret, chicle y béisbol—,
qué saben de "Sucunvento",
ni qué del negro Nengó.
¡Qué saben de las mulatas,
caderámen al vapor,
siempre con un son de rumba,
marcando el con co magó,
del Cerro a Jesús del Monte,
del Vedado a Luyanó!
¡Qué saben de aquellas negras
que eran una noche en flor:
el cuerpo de chivo loco,
la falda en tirabuzón,
matas de mangos maduros
que sacudimos tú y yo!
Sangraban los flamboyanes
igual que tu pañolón;
bailaban los tamarindos
y estaba el cielo punzó.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

En las bodegas del barrio,
tomando ginebra y ron
—puñal de pata de cabra,
relámpago el navajón—,
desde Sol a Tallapiedra,
desde Reina al Malecón,
por las calles de Maloja,
con paso de "Aquí voy yo",
amarrada a la cintura
la camisa de color,
dejaban la acera libre
al negro y al español.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

Entonces eran iguales
"Pata Larga" y "Tiburón";
uno era el negro rumbero
y otro era el blanco mayor.
"Diablito" con cascabeles,
ojos de luna y carbón,
cinturas pidiendo guerra,
gargantas en un clamor,
senos de caimito y güira
saltando del camisón;
madrugadas de mujeres
desde la calle al balcón,
la negra buscando al blanco,
la blanca detrás del son.
La noche iba oliendo a negra,
a negra y a chicharrón;
la rumba iba en tu cintura,
la Habana en mi cinturón.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró,
vela que estaba en el puerto
y dejó el palo mayor!
El Cristo de Arroyo Arenas,
que la vió en la procesión,
y la Virgen de la Palma,
pueden decir con rigor
cómo bailaba la rumba
la mulata Luz Padró.
Pechuga de crestas rojas
en urna batalla atroz,
dale que dale a la cresta,
dale, dale al espolón;
las caderas de oleajes,
chorros de fuentes la voz
y la cintura ondulando
como una llama de alcohol.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

Tú sabes que aquellas piernas
no eran piernas, eran dos
fieras locas, acosadas
en el bosque del faldón.
Que los brazos, más que brazos,
eran flámulas de honor
en Mal Tiempo y Candelaria,
y entre el humo del cañón.
Que era un molino de azúcar
el cuerpo de Luz Padró,
pidiendo caña y más caña
con los ojos, con la voz:
—Échame caña a la estera,
échamela, por favor;
no se me quemen los tachos,
no se pare el batidor.
Échame caña, cubano,
échame caña, español;
¡que la caña de esta zafra,
este año la muelo yo!

¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró!
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Ca,nagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

Antonino O'Farry, amigo,
resucita aquel vigor
y enseña a bailar la rumba,
la rumba que no es la de hoy,
La rumba que no es de dólares,
ni de aplausos del sajón;
la rumba que vino esclava,
bailando sobre un convoy,
y hoy tiene el mapa de Cuba
sonando como un tambor.
La rumba, pecado y rezo,
luz, tiniebla de otro dios:
la rumba que se desmaya
en Regla junto a un velón.
La rumba, goce en un grito,
llama al viento en un clamor,
cuando incendiaba la Habana
la mulata Luz Padró.

Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.

Alfonso Camín: Carey y nuevos poemas (1945)

Versións:

Luis Carbonell: Vieja rumba; En la poesía afro-americana; 1956; Cara A, Corte 5

miércoles, 1 de abril de 2026

Dichoso tú (Poema IX)

Dichoso tú, que no tienes el amor disperso... que no tienes que correr detrás del corazón vuelto simiente de todos los surcos, corza de todos los valles, ala de todos los vientos.

Dichoso tú, que puedes encerrar tu amor en sólo un nombre, y decir el color de sus ojos, y medir la altura de su frente, y dormir a sus pies como un fiel perro.


Dulce María Loynaz: Poemas sin nombre (1953)

Versións:

Dulce María Loynaz: Dichoso tú; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 29