Sos la paisanita
—vidalitá—
que cantando pasa,
salvaje y arisca
—vidalitá—
como las torcasas.
La que con sus ojos
—vidalitá—
negros como penas,
cuando el sol se apaga
—vidalitá—
priende dos estreyas.
La qu'en su ranchito
—vidalitá—
de barro y totora,
esconde un boyero
—vidalitá—
novio de la aurora.
La que pa su gaucho
—vidalitá—
de poncho y melena,
en los labios frescos
—vidalitá—
guarda una colmena.
La que pa la luna
—vidalitá—
qu'es tan güena amiga,
d'espejo en su patio
—vidalitá—
tiene una cachimba.
Y pa la guitarra
—vidalitá—
ande están sus cielos,
reserva la cinta
—vidalitá—
mejor de su pelo.
La qu'en sus quereres
—vidalitá—
más dulsura guarda
que los macachines
—vidalitá—
y que las pitangas.
La chirusa hermana
—vadalitá—
del clavel del aire,
y de los churrinches
—vidalitá—
y los cardenales.
Serafín José García: Tacuruses (1936)
Versións:
Amalia de la Vega: Vidalita; Lo que quisiera tener; 2006; Pista 18
domingo, 29 de marzo de 2026
sábado, 28 de marzo de 2026
Deseo
Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Deseo; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 15
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Deseo; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 15
jueves, 26 de marzo de 2026
Vidalita por las dudas
Las voces de abajo
vidalitá
están casi mudas
pero los gendarmes
vidalitá
matan por las dudas
no saben en dónde
vidalitá
se enredó el enredo
por las dudas llevan
vidalitá
chalecos de miedo
dudan los dudosos
vidalitá
duda poca gente
dudan los esbirros
vidalitá
duda el presidente
pero si supieran
vidalitá
lo que el pueblo sabe
ya no dudarían
vidalitá
que duda te cabe
conseguir lo justo
vidalitá
cuesta dios y ayuda
pero se consigue
vidalitá
no te quepa duda
yo tan sólo dudo
vidalitá
cuando es más barato
si para mañana
vidalitá
o dentro de un rato.
Mario Benedetti: Versos para cantar. Letras de emergencia (1969-1973) (1973)
Versións:
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha canta Benedetti; 1972; Cara B, Corte 4
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha Guevara canta a Benedetti; 1976; Lado B, Corte 2
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1979; LP1, Cara B, Corte 3
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1996; Pista 12
(Reedición da versión do disco En vivo, con Benedetti y Favero, do ano 1979.)
vidalitá
están casi mudas
pero los gendarmes
vidalitá
matan por las dudas
no saben en dónde
vidalitá
se enredó el enredo
por las dudas llevan
vidalitá
chalecos de miedo
dudan los dudosos
vidalitá
duda poca gente
dudan los esbirros
vidalitá
duda el presidente
pero si supieran
vidalitá
lo que el pueblo sabe
ya no dudarían
vidalitá
que duda te cabe
conseguir lo justo
vidalitá
cuesta dios y ayuda
pero se consigue
vidalitá
no te quepa duda
yo tan sólo dudo
vidalitá
cuando es más barato
si para mañana
vidalitá
o dentro de un rato.
Mario Benedetti: Versos para cantar. Letras de emergencia (1969-1973) (1973)
Versións:
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha canta Benedetti; 1972; Cara B, Corte 4
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha Guevara canta a Benedetti; 1976; Lado B, Corte 2
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1979; LP1, Cara B, Corte 3
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1996; Pista 12
(Reedición da versión do disco En vivo, con Benedetti y Favero, do ano 1979.)
miércoles, 25 de marzo de 2026
Con media azumbre de vino
¡Nunca serenos! ¡Siempre
con vino encima! ¿Quién va a aguarlo ahora
que estamos en el pueblo y lo bebemos
en paz? Y, sin especies
no en el sabor la fuerza, media azumbre
de vino peleón, doncel o albillo,
tinto de Toro. Cuánto necesita
mi juventud; mi corazón, qué poco.
Meted hoy en los ojos el aliento
del mundo, el resplandor del día! Cuándo
por una sola vez y aquí, enfilando
cielo y tierra, estaremos ciegos. Tardes,
mañanas, noches, todo, árboles, senderos,
cegadme! El sol no importa, las lejanas
estrellas... ¡Quiero ver, oh, quiero veros!
Y corre el vino y cuánta,
entre pecho y espalda cuánta madre
de amistad fiel nos riega y nos desbroza.
Voy recordando aquellos días. ¡Todos,
pisad todos la sola uva del mundo:
el corazón del hombre! ¡Con su sangre
marcad las puertas! Ved; ya los sentidos
son una luz hacia lo verdadero.
Tan de repente ha sido.
Cuánta esperanza, cuánta cuba hermosa
sin fondo, con olor a tierra, a humo.
Hoy he querido celebrar aquello
mientras las nubes van hacia la puesta.
Y antes de que las lluvias del otoño
caigan, oíd: vendimiad todo lo vuestro,
contad conmigo. Ebrios de sequía,
sea la claridad zaguán del alma.
¿Dónde quedaron mis borracherías?
Ante esta media azumbre, gracias, gracias
una vez más y adiós, adiós por siempre.
No volverá el amigo fiel de entonces.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Con media azumbre de vino; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 10
con vino encima! ¿Quién va a aguarlo ahora
que estamos en el pueblo y lo bebemos
en paz? Y, sin especies
no en el sabor la fuerza, media azumbre
de vino peleón, doncel o albillo,
tinto de Toro. Cuánto necesita
mi juventud; mi corazón, qué poco.
Meted hoy en los ojos el aliento
del mundo, el resplandor del día! Cuándo
por una sola vez y aquí, enfilando
cielo y tierra, estaremos ciegos. Tardes,
mañanas, noches, todo, árboles, senderos,
cegadme! El sol no importa, las lejanas
estrellas... ¡Quiero ver, oh, quiero veros!
Y corre el vino y cuánta,
entre pecho y espalda cuánta madre
de amistad fiel nos riega y nos desbroza.
Voy recordando aquellos días. ¡Todos,
pisad todos la sola uva del mundo:
el corazón del hombre! ¡Con su sangre
marcad las puertas! Ved; ya los sentidos
son una luz hacia lo verdadero.
Tan de repente ha sido.
Cuánta esperanza, cuánta cuba hermosa
sin fondo, con olor a tierra, a humo.
Hoy he querido celebrar aquello
mientras las nubes van hacia la puesta.
Y antes de que las lluvias del otoño
caigan, oíd: vendimiad todo lo vuestro,
contad conmigo. Ebrios de sequía,
sea la claridad zaguán del alma.
¿Dónde quedaron mis borracherías?
Ante esta media azumbre, gracias, gracias
una vez más y adiós, adiós por siempre.
No volverá el amigo fiel de entonces.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Con media azumbre de vino; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 10
domingo, 22 de marzo de 2026
Vidala del nombrador
(poema)
De mínimas heridas lastimado
Me voy muriendo a ratos tan ligero
Que me siento lejano
Y extranjero
Del que ayer fuera alegre y confiado.
Tengo un niño en el alma rezagado
No quiero endurecerme
Ay! No lo quiero
Ni ser un padre
Ni tener sombrero
Sino ser un cantor enamorado
Quiero permanecer en la tristeza
Y en la angustia de andar como los bichos
Perdido por el mundo de la leña
Llevar como una novia mi pobreza
Y morirme del gusto y del capricho
De ser un animal que canta y sueña.
Jaime Dávalos: Coplas y canciones (1959)
Versións:
Jaime Dávalos: Vidala del nombrador (poema); Poemas y canciones; 1973; Lado 1, Corte 5
De mínimas heridas lastimado
Me voy muriendo a ratos tan ligero
Que me siento lejano
Y extranjero
Del que ayer fuera alegre y confiado.
Tengo un niño en el alma rezagado
No quiero endurecerme
Ay! No lo quiero
Ni ser un padre
Ni tener sombrero
Sino ser un cantor enamorado
Quiero permanecer en la tristeza
Y en la angustia de andar como los bichos
Perdido por el mundo de la leña
Llevar como una novia mi pobreza
Y morirme del gusto y del capricho
De ser un animal que canta y sueña.
Jaime Dávalos: Coplas y canciones (1959)
Versións:
Jaime Dávalos: Vidala del nombrador (poema); Poemas y canciones; 1973; Lado 1, Corte 5
viernes, 20 de marzo de 2026
Cheché
(Muchacha que hace flores artificiales)
Dedico estos versos a la señorita
Mercedes Sardiñas, heroina anónima
A ella devotamente
Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño.
Tiene los ojos mansos y la boca sin besos...
Yo la he reconocido en la paz de una tarde
como el Hada -ya mustia- de mi libro de cuentos.
Cheché es maravillosa y cordial;
vuela sin alas por calles y talleres.
En invierno hace brotar claveles y rosas y azucenas
con un poco de goma y unas varas de lienzo...
Esta Cheché hace flores artificiales.
Ella es la abastecedora de escuelas y conventos...
¡La primavera la hace florecer como a tierra virgen!...
Y la deshoja y la sacude en pétalos...
Ella tiene la albura de los lirios pascuales en sus manos;
y tiene que pasar por sus dedos la mística corona
para la niña de Primera Comunión, enviada desde el cielo...
Cheché no llora nunca.
Ni necesita cantos en su trabajo largo, silencioso, ligero...
Es seria sin ser agria;
es útil sin ser tosca;
es tierna sin blanduras
y es buena sin saberlo...
Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma...
Ni de violeta humilde comparable a su gesto.
Ni se de ojos de niño más puros que sus ojos,
ni de música grata aún más que su silencio...
Ella es la Primavera Menor,
la Segadora de prados irreales, de jardines inciertos...
¡Ella es como un rosal vivo!...Como un rosal:
¡Cuando ya hasta las flores su aroma van perdiendo,
yo he encontrado en las flores de Cheché la fragancia de los antiguos mayos,
de los cerrados huertos!...
Más que un clavel me huele a clavel su inocente clavel de trapo...
¡Y más que otras tierras
yo creo que serviría para sembrar una esperanza
la poca tierra humilde y noble de su pecho!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cheché; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 17
Dedico estos versos a la señorita
Mercedes Sardiñas, heroina anónima
A ella devotamente
Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño.
Tiene los ojos mansos y la boca sin besos...
Yo la he reconocido en la paz de una tarde
como el Hada -ya mustia- de mi libro de cuentos.
Cheché es maravillosa y cordial;
vuela sin alas por calles y talleres.
En invierno hace brotar claveles y rosas y azucenas
con un poco de goma y unas varas de lienzo...
Esta Cheché hace flores artificiales.
Ella es la abastecedora de escuelas y conventos...
¡La primavera la hace florecer como a tierra virgen!...
Y la deshoja y la sacude en pétalos...
Ella tiene la albura de los lirios pascuales en sus manos;
y tiene que pasar por sus dedos la mística corona
para la niña de Primera Comunión, enviada desde el cielo...
Cheché no llora nunca.
Ni necesita cantos en su trabajo largo, silencioso, ligero...
Es seria sin ser agria;
es útil sin ser tosca;
es tierna sin blanduras
y es buena sin saberlo...
Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma...
Ni de violeta humilde comparable a su gesto.
Ni se de ojos de niño más puros que sus ojos,
ni de música grata aún más que su silencio...
Ella es la Primavera Menor,
la Segadora de prados irreales, de jardines inciertos...
¡Ella es como un rosal vivo!...Como un rosal:
¡Cuando ya hasta las flores su aroma van perdiendo,
yo he encontrado en las flores de Cheché la fragancia de los antiguos mayos,
de los cerrados huertos!...
Más que un clavel me huele a clavel su inocente clavel de trapo...
¡Y más que otras tierras
yo creo que serviría para sembrar una esperanza
la poca tierra humilde y noble de su pecho!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cheché; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 17
miércoles, 18 de marzo de 2026
Vida e morte
Naceu nun feixe de pallas,
(¡quen sabe como naceu!).
Medrou a papas e caldo,
(¡quen sabe como medrou!).
Comeu pan de terra e sudes,
(¡quen sabe como o comeu!).
Morreu un día calquera,
(¡¡¡eu ben sei como morreu!!!).
Darío Xohán Cabana: Home e terra (1970)
Versiones:
Amancio Prada: Vida e morte*; Vida e morte; 1974; Cara A, Corte 5
Amancio Prada: Vida e morte; Prada Prada; 2023; Pista 7
*[A versión musical de Amancio Prada complétase cuns versos que non demos identificado con poema algún, polo que pensamos son creación do cantautor.]
(¡quen sabe como naceu!).
Medrou a papas e caldo,
(¡quen sabe como medrou!).
Comeu pan de terra e sudes,
(¡quen sabe como o comeu!).
Morreu un día calquera,
(¡¡¡eu ben sei como morreu!!!).
Darío Xohán Cabana: Home e terra (1970)
Versiones:
Amancio Prada: Vida e morte*; Vida e morte; 1974; Cara A, Corte 5
Amancio Prada: Vida e morte; Prada Prada; 2023; Pista 7
*[A versión musical de Amancio Prada complétase cuns versos que non demos identificado con poema algún, polo que pensamos son creación do cantautor.]
domingo, 15 de marzo de 2026
Cárcel de aire
Red tejida con hilos invisibles,
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó —entre cuerdas
de luz también...— bien enlazado.
Cárcel sin carcelero y sin cadenas
donde como mi pan y bebo mi agua
día por día... ¡Mientras allá fuera
se me abren en flor, trémulos, míos
aún, todos los caminos de la tierra!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cárcel de aire; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 9
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó —entre cuerdas
de luz también...— bien enlazado.
Cárcel sin carcelero y sin cadenas
donde como mi pan y bebo mi agua
día por día... ¡Mientras allá fuera
se me abren en flor, trémulos, míos
aún, todos los caminos de la tierra!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cárcel de aire; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 9
viernes, 13 de marzo de 2026
Vida bohemia
Garitos da cidade, espertos na ribeira,
Lunáticas tabernas nas que ninguén entraba,
Hoxe vides a min, que xa non trasnoitaba:
Divorcieime da noite, traidora compañeira.
Náufragos camarotes dunha nave estranxeira
Que do esquezo ó fracaso, sen razón, navegaba:
Comprendo en vós as linguas que o corsario falaba,
E xuro que obedezo a unha negra bandeira.
Hoxe regreso á noite, de desexo ferido:
Levo no peto o mapa do seu falso tesouro.
Hoxe son outra vez o mariño perdido,
Que cegou os seus ollos nun tráxico universo,
Pero debo embarcarme. Xa gastei todo o ouro
Das mortas madrugadas nos seus mellores versos.
Ramiro Fonte: A rocha dos proscritos [Poemas complementarios, 1994-2004] (2005)
Versións:
Víctor Aneiros: Vida bohemia; Brétemas da memoria; 2010; Pista 7
Lunáticas tabernas nas que ninguén entraba,
Hoxe vides a min, que xa non trasnoitaba:
Divorcieime da noite, traidora compañeira.
Náufragos camarotes dunha nave estranxeira
Que do esquezo ó fracaso, sen razón, navegaba:
Comprendo en vós as linguas que o corsario falaba,
E xuro que obedezo a unha negra bandeira.
Hoxe regreso á noite, de desexo ferido:
Levo no peto o mapa do seu falso tesouro.
Hoxe son outra vez o mariño perdido,
Que cegou os seus ollos nun tráxico universo,
Pero debo embarcarme. Xa gastei todo o ouro
Das mortas madrugadas nos seus mellores versos.
Ramiro Fonte: A rocha dos proscritos [Poemas complementarios, 1994-2004] (2005)
Versións:
Víctor Aneiros: Vida bohemia; Brétemas da memoria; 2010; Pista 7
miércoles, 11 de marzo de 2026
Cantaliso en un bar
(Los turistas en el bar:
Cantaliso, su guitarra,
y un son que comienza a andar.)
—No me paguen porque cante
lo que nos les cantaré;
ahora tendrán que escucharme
todo lo que antes callé.
¿Quién los llamó?
Gasten su plata,
beban su alcol,
cómprense un güiro,
pero a mí no,
pero a mí no,
pero a mí no
Todos estos yanquis rojos
son hijos de un camarón,
y los parió una botella,
una botella de ron.
¿Quién los llamó?
Ustedes viven,
me muero yo,
comen y beben,
pero yo no,
pero yo no,
pero yo no.
Aunque soy un pobre negro,
sé que el mundo no anda bien;
¡ay, yo conozco a un mecánico
que lo puede componer!
¿Quién los llamó?
Cuando regresen
a Nueva York,
mándenme pobres
como soy yo,
como soy yo,
como soy yo.
A ellos les daré la mano,
y con ellos cantaré,
porque el canto que ellos saben
es el mismo que yo sé.
Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas (1937)
Versións:
Daniel Viglietti: Cantaliso en un bar; Canciones chuecas; 1971; Lado 1, Corte 3
Chavela Vargas: José Ramón*; La Original; 1973; Lado B, Corte 3
Elena Huerta: Cantaliso en un bar; Canta a Nicolás Guillén; 1973; Lado A, Corte 5
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Tengo 2; 1975; Lado A, Corte 2
Estrella Artau: Cantaliso en un bar; ¡Algo se quema allá afuera!; 1975; Lado A, Corte 4
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Poet laureate of revolutionary Cuba; 1982; Lado A, Corte 2
(Recitativo semellante ao do disco Tengo 2, do ano 1975.)
*[A versión musical de Chavela Vargas está precedida por parte de dúas estrofas do poema José Ramón Cantaliso, da obra de Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas, do ano 1937.]
Cantaliso, su guitarra,
y un son que comienza a andar.)
—No me paguen porque cante
lo que nos les cantaré;
ahora tendrán que escucharme
todo lo que antes callé.
¿Quién los llamó?
Gasten su plata,
beban su alcol,
cómprense un güiro,
pero a mí no,
pero a mí no,
pero a mí no
Todos estos yanquis rojos
son hijos de un camarón,
y los parió una botella,
una botella de ron.
¿Quién los llamó?
Ustedes viven,
me muero yo,
comen y beben,
pero yo no,
pero yo no,
pero yo no.
Aunque soy un pobre negro,
sé que el mundo no anda bien;
¡ay, yo conozco a un mecánico
que lo puede componer!
¿Quién los llamó?
Cuando regresen
a Nueva York,
mándenme pobres
como soy yo,
como soy yo,
como soy yo.
A ellos les daré la mano,
y con ellos cantaré,
porque el canto que ellos saben
es el mismo que yo sé.
Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas (1937)
Versións:
Daniel Viglietti: Cantaliso en un bar; Canciones chuecas; 1971; Lado 1, Corte 3
Chavela Vargas: José Ramón*; La Original; 1973; Lado B, Corte 3
Elena Huerta: Cantaliso en un bar; Canta a Nicolás Guillén; 1973; Lado A, Corte 5
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Tengo 2; 1975; Lado A, Corte 2
Estrella Artau: Cantaliso en un bar; ¡Algo se quema allá afuera!; 1975; Lado A, Corte 4
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Poet laureate of revolutionary Cuba; 1982; Lado A, Corte 2
(Recitativo semellante ao do disco Tengo 2, do ano 1975.)
*[A versión musical de Chavela Vargas está precedida por parte de dúas estrofas do poema José Ramón Cantaliso, da obra de Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas, do ano 1937.]
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lunes, 9 de marzo de 2026
Vida
A Paula Romero
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro: Cuaderno en Nueva York (1998)
Versións:
Paco Ortega e Santiago Gómez Valverde: Vida; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 5
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro: Cuaderno en Nueva York (1998)
Versións:
Paco Ortega e Santiago Gómez Valverde: Vida; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 5
domingo, 8 de marzo de 2026
Canción incrédula
¿Y para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
Pronto verás al hombre
sangrando en cualquier sitio,
en la tarde aventada
de dolor y de trigos.
Frente al pasado, frente
a lo ya conocido.
(Una ciudad. Y un álamo
con un sueño en el río)
...¿Y Tú? Tú no anocheces.
Nos une el mismo niño
que tropezaba, como
si no fuera su oficio
tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido?
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!
Saber un día, yerto
de campanas, el mismo
pecado que nos duele
en el vientre. Y redimirlo.
Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.
Y no. Ya es otra fuerza
de tu brazo. Es distinto
golpear, aún más ciego
cuanto más desprendido.
¡Cómo llena de música
tu sombra a los sentidos!
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!
Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.
¿Por qué, para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
(1950)
Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)
Versións:
Luis Ramos: Canción incrédula; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 3
*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
Pronto verás al hombre
sangrando en cualquier sitio,
en la tarde aventada
de dolor y de trigos.
Frente al pasado, frente
a lo ya conocido.
(Una ciudad. Y un álamo
con un sueño en el río)
...¿Y Tú? Tú no anocheces.
Nos une el mismo niño
que tropezaba, como
si no fuera su oficio
tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido?
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!
Saber un día, yerto
de campanas, el mismo
pecado que nos duele
en el vientre. Y redimirlo.
Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.
Y no. Ya es otra fuerza
de tu brazo. Es distinto
golpear, aún más ciego
cuanto más desprendido.
¡Cómo llena de música
tu sombra a los sentidos!
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!
Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.
¿Por qué, para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
(1950)
Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)
Versións:
Luis Ramos: Canción incrédula; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 3
*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]
miércoles, 4 de marzo de 2026
Vida
Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
—grano a grano, grano a grano—
el gran viento se lo lleva.
Dámaso Alonso: Oscura noticia (1944)
Versións:
Vicente Monera: Vida; www.musicaypoemas.com; 2008;
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
—grano a grano, grano a grano—
el gran viento se lo lleva.
Dámaso Alonso: Oscura noticia (1944)
Versións:
Vicente Monera: Vida; www.musicaypoemas.com; 2008;
martes, 3 de marzo de 2026
Balada del pirata nuevo
Tres hermanos había en Escocia,
eran tres en Escocia gentil.
Dura era la tierra, y no daba, y no daba, y no daba, no,
para de ella los tres vivir.
Una vez lo echaron a suertes,
a cuál de ellos le iba a tocar
echarse a pirata y robando, robando, robando, ir
por la haz de la amarga mar.
La suerte cayó en Peque Rique,
el menor que era de los tres,
de echarse a la mar a rapiña, y la vida ganar, ganar,
para sus hermanos y él.
No había tres noches bogado
y de un día más la mitad,
que oteando a la raya, un altivo, un altivo navío vió
que venía ante él a cruzar.
Se le puso al través Peque Rique,
y en su proa en pie, le gritó:
«Hola ho, hola ho, tan a prisa y ¿adónde y adónde vas,
tan alto bajel y veloz?»
«Soy un rico navío mercante,
y cargado voy por demás,
y con rumbo a la plaza de Londres, y a Londres y a Londres voy.
Ten a bien dejarme pasar.»
«Ah, no,» respondió Peque Rique
«ah, no, no podrá ser así:
que me he echado a la mar y a la vida, la vida ganar, ganar,
para mis hermanos y mí.
Arría la vela, mayor y mesana,
y ponte a mi borda sin más,
o si no, una andanada, andanada, andanada te meteré,
que te hunda en la amarga mar.»
«Ah, no, yo no arrío mi altivo velamen,
ni a tu borda me voy a poner,
ni mi mercancía y mi rico y mi rico y mi rico botín, ah no,
no lo dejaré a tu merced.»
Andanada de borda y de borda andanada,
duraron dos horas o tres,
hasta que ya Rique el balazo de muerte y de muerte a la nave dió,
y derecha a pique se fué,
Mala nueva ha llegado a la vieja Inglaterra
y a Londres la rica revés,
y en las calles y plaza era Rique, era Rique, era Rique ya
pirata de alto cartel.
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada del pirata nuevo; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009;
eran tres en Escocia gentil.
Dura era la tierra, y no daba, y no daba, y no daba, no,
para de ella los tres vivir.
Una vez lo echaron a suertes,
a cuál de ellos le iba a tocar
echarse a pirata y robando, robando, robando, ir
por la haz de la amarga mar.
La suerte cayó en Peque Rique,
el menor que era de los tres,
de echarse a la mar a rapiña, y la vida ganar, ganar,
para sus hermanos y él.
No había tres noches bogado
y de un día más la mitad,
que oteando a la raya, un altivo, un altivo navío vió
que venía ante él a cruzar.
Se le puso al través Peque Rique,
y en su proa en pie, le gritó:
«Hola ho, hola ho, tan a prisa y ¿adónde y adónde vas,
tan alto bajel y veloz?»
«Soy un rico navío mercante,
y cargado voy por demás,
y con rumbo a la plaza de Londres, y a Londres y a Londres voy.
Ten a bien dejarme pasar.»
«Ah, no,» respondió Peque Rique
«ah, no, no podrá ser así:
que me he echado a la mar y a la vida, la vida ganar, ganar,
para mis hermanos y mí.
Arría la vela, mayor y mesana,
y ponte a mi borda sin más,
o si no, una andanada, andanada, andanada te meteré,
que te hunda en la amarga mar.»
«Ah, no, yo no arrío mi altivo velamen,
ni a tu borda me voy a poner,
ni mi mercancía y mi rico y mi rico y mi rico botín, ah no,
no lo dejaré a tu merced.»
Andanada de borda y de borda andanada,
duraron dos horas o tres,
hasta que ya Rique el balazo de muerte y de muerte a la nave dió,
y derecha a pique se fué,
Mala nueva ha llegado a la vieja Inglaterra
y a Londres la rica revés,
y en las calles y plaza era Rique, era Rique, era Rique ya
pirata de alto cartel.
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada del pirata nuevo; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009;
domingo, 1 de marzo de 2026
Viajero
Yo soy como el viajero
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él...
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Viajero; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Edit. La Casa de Las Américas (Cuba); 1985; Pista 6
Amaury Pérez: Hastío / Viajero*; Eternidad; 1999; Pistas 11 y 12
*[O recitativo deste poema, na voz de Dulce María Loynaz, está precedido pola canción de Amaury Pérez: Hastío:
Estoy cansado de pensar sedeño
y presumir de lo que acaso tuve
de ni ablandar, ni moldear el ceño
por regresar de donde nunca estuve
¡Cuanto que quise ser hoy lo desdeño!
Estoy cansado del humano empeño
de aligerar el paso de la nube
y asimilar el camino risueño
cuando en la realidad lo desanduve
¡Ya no seré jamás ni amo, ni dueño!
Así me fui negando el desempeño
con lo poco de mí que no retuve
si me he quedado con lo más pequeño,
si me dejé llevar o me entretuve
soy para los demás quizás un sueño.]
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él...
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Viajero; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Edit. La Casa de Las Américas (Cuba); 1985; Pista 6
Amaury Pérez: Hastío / Viajero*; Eternidad; 1999; Pistas 11 y 12
*[O recitativo deste poema, na voz de Dulce María Loynaz, está precedido pola canción de Amaury Pérez: Hastío:
Estoy cansado de pensar sedeño
y presumir de lo que acaso tuve
de ni ablandar, ni moldear el ceño
por regresar de donde nunca estuve
¡Cuanto que quise ser hoy lo desdeño!
Estoy cansado del humano empeño
de aligerar el paso de la nube
y asimilar el camino risueño
cuando en la realidad lo desanduve
¡Ya no seré jamás ni amo, ni dueño!
Así me fui negando el desempeño
con lo poco de mí que no retuve
si me he quedado con lo más pequeño,
si me dejé llevar o me entretuve
soy para los demás quizás un sueño.]
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