Viejo ciego, llorabas cuando tu vida era
buena, cuando tenías en tus ojos el sol:
pero si ya el silencio llegó, ¿qué es lo que esperas,
qué es lo que esperas, ciego, qué esperas del dolor?
En tu rincón semejas un niño que naciera
sin pies para la tierra, sin ojos para el mar,
y como las bestias entre la noche ciega
sin día y sin crepúsculo- se cansan de esperar.
Porque si tú conoces el camino que lleva
en dos o tres minutos hacia la vida nueva,
viejo ciego ¿qué esperas, qué puedes esperar?
Y si por la amargura más bruta del destino,
animal viejo y ciego, no sabes el camino,
ya que tengo dos ojos te lo puedo enseñar.
Pablo Neruda: Crepusculario (1923)
Versións:
Víctor Heredia: Cuando tenías en tus ojos el sol; Canta a Pablo Neruda; 1974; Pista 3
Víctor Heredia: Cuando tenías en tus ojos el sol; Canta a Pablo Neruda; 1983; Pista 1
Víctor Heredia: Viejo ciego; Canto a la poesía; 1984; LP2, Cara A, Corte 4
Victor Heredia: Viejo ciego; Canto a la poesía; 1991; Pista 16
(Reedición da versión do disco Canto a la poesía, do ano 1984.)
sábado, 11 de abril de 2026
miércoles, 8 de abril de 2026
Dineros son calidad
XXXI
Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!
Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!
Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!
Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!
En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!
No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!
Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!
Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!
Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!
(1601)
Luis de Góngora: Manuscrito Chacón* (1628)
Versións:
Paco Ibáñez: Verdad, mentira; Paco Ibáñez 2; 1967; Lado B, Corte 5
*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; T.2; 1628; BNE.]
Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!
Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!
Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!
Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!
En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!
No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!
Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!
Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!
Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!
(1601)
Luis de Góngora: Manuscrito Chacón* (1628)
Versións:
Paco Ibáñez: Verdad, mentira; Paco Ibáñez 2; 1967; Lado B, Corte 5
*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; T.2; 1628; BNE.]
domingo, 5 de abril de 2026
Vieja rumba
Antonino O'Farry, amigo,
¡lo que sabemos tú y yo!
Estos negritos de ahora
—cabaret, chicle y béisbol—,
qué saben de "Sucunvento",
ni qué del negro Nengó.
¡Qué saben de las mulatas,
caderámen al vapor,
siempre con un son de rumba,
marcando el con co magó,
del Cerro a Jesús del Monte,
del Vedado a Luyanó!
¡Qué saben de aquellas negras
que eran una noche en flor:
el cuerpo de chivo loco,
la falda en tirabuzón,
matas de mangos maduros
que sacudimos tú y yo!
Sangraban los flamboyanes
igual que tu pañolón;
bailaban los tamarindos
y estaba el cielo punzó.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
En las bodegas del barrio,
tomando ginebra y ron
—puñal de pata de cabra,
relámpago el navajón—,
desde Sol a Tallapiedra,
desde Reina al Malecón,
por las calles de Maloja,
con paso de "Aquí voy yo",
amarrada a la cintura
la camisa de color,
dejaban la acera libre
al negro y al español.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Entonces eran iguales
"Pata Larga" y "Tiburón";
uno era el negro rumbero
y otro era el blanco mayor.
"Diablito" con cascabeles,
ojos de luna y carbón,
cinturas pidiendo guerra,
gargantas en un clamor,
senos de caimito y güira
saltando del camisón;
madrugadas de mujeres
desde la calle al balcón,
la negra buscando al blanco,
la blanca detrás del son.
La noche iba oliendo a negra,
a negra y a chicharrón;
la rumba iba en tu cintura,
la Habana en mi cinturón.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró,
vela que estaba en el puerto
y dejó el palo mayor!
El Cristo de Arroyo Arenas,
que la vió en la procesión,
y la Virgen de la Palma,
pueden decir con rigor
cómo bailaba la rumba
la mulata Luz Padró.
Pechuga de crestas rojas
en urna batalla atroz,
dale que dale a la cresta,
dale, dale al espolón;
las caderas de oleajes,
chorros de fuentes la voz
y la cintura ondulando
como una llama de alcohol.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Tú sabes que aquellas piernas
no eran piernas, eran dos
fieras locas, acosadas
en el bosque del faldón.
Que los brazos, más que brazos,
eran flámulas de honor
en Mal Tiempo y Candelaria,
y entre el humo del cañón.
Que era un molino de azúcar
el cuerpo de Luz Padró,
pidiendo caña y más caña
con los ojos, con la voz:
—Échame caña a la estera,
échamela, por favor;
no se me quemen los tachos,
no se pare el batidor.
Échame caña, cubano,
échame caña, español;
¡que la caña de esta zafra,
este año la muelo yo!
¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró!
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Ca,nagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Antonino O'Farry, amigo,
resucita aquel vigor
y enseña a bailar la rumba,
la rumba que no es la de hoy,
La rumba que no es de dólares,
ni de aplausos del sajón;
la rumba que vino esclava,
bailando sobre un convoy,
y hoy tiene el mapa de Cuba
sonando como un tambor.
La rumba, pecado y rezo,
luz, tiniebla de otro dios:
la rumba que se desmaya
en Regla junto a un velón.
La rumba, goce en un grito,
llama al viento en un clamor,
cuando incendiaba la Habana
la mulata Luz Padró.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Alfonso Camín: Carey y nuevos poemas (1945)
Versións:
Luis Carbonell: Vieja rumba; En la poesía afro-americana; 1956; Cara A, Corte 5
¡lo que sabemos tú y yo!
Estos negritos de ahora
—cabaret, chicle y béisbol—,
qué saben de "Sucunvento",
ni qué del negro Nengó.
¡Qué saben de las mulatas,
caderámen al vapor,
siempre con un son de rumba,
marcando el con co magó,
del Cerro a Jesús del Monte,
del Vedado a Luyanó!
¡Qué saben de aquellas negras
que eran una noche en flor:
el cuerpo de chivo loco,
la falda en tirabuzón,
matas de mangos maduros
que sacudimos tú y yo!
Sangraban los flamboyanes
igual que tu pañolón;
bailaban los tamarindos
y estaba el cielo punzó.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
En las bodegas del barrio,
tomando ginebra y ron
—puñal de pata de cabra,
relámpago el navajón—,
desde Sol a Tallapiedra,
desde Reina al Malecón,
por las calles de Maloja,
con paso de "Aquí voy yo",
amarrada a la cintura
la camisa de color,
dejaban la acera libre
al negro y al español.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Entonces eran iguales
"Pata Larga" y "Tiburón";
uno era el negro rumbero
y otro era el blanco mayor.
"Diablito" con cascabeles,
ojos de luna y carbón,
cinturas pidiendo guerra,
gargantas en un clamor,
senos de caimito y güira
saltando del camisón;
madrugadas de mujeres
desde la calle al balcón,
la negra buscando al blanco,
la blanca detrás del son.
La noche iba oliendo a negra,
a negra y a chicharrón;
la rumba iba en tu cintura,
la Habana en mi cinturón.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró,
vela que estaba en el puerto
y dejó el palo mayor!
El Cristo de Arroyo Arenas,
que la vió en la procesión,
y la Virgen de la Palma,
pueden decir con rigor
cómo bailaba la rumba
la mulata Luz Padró.
Pechuga de crestas rojas
en urna batalla atroz,
dale que dale a la cresta,
dale, dale al espolón;
las caderas de oleajes,
chorros de fuentes la voz
y la cintura ondulando
como una llama de alcohol.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Tú sabes que aquellas piernas
no eran piernas, eran dos
fieras locas, acosadas
en el bosque del faldón.
Que los brazos, más que brazos,
eran flámulas de honor
en Mal Tiempo y Candelaria,
y entre el humo del cañón.
Que era un molino de azúcar
el cuerpo de Luz Padró,
pidiendo caña y más caña
con los ojos, con la voz:
—Échame caña a la estera,
échamela, por favor;
no se me quemen los tachos,
no se pare el batidor.
Échame caña, cubano,
échame caña, español;
¡que la caña de esta zafra,
este año la muelo yo!
¡Qué saben cómo bailaba
la mulata Luz Padró!
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Ca,nagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Antonino O'Farry, amigo,
resucita aquel vigor
y enseña a bailar la rumba,
la rumba que no es la de hoy,
La rumba que no es de dólares,
ni de aplausos del sajón;
la rumba que vino esclava,
bailando sobre un convoy,
y hoy tiene el mapa de Cuba
sonando como un tambor.
La rumba, pecado y rezo,
luz, tiniebla de otro dios:
la rumba que se desmaya
en Regla junto a un velón.
La rumba, goce en un grito,
llama al viento en un clamor,
cuando incendiaba la Habana
la mulata Luz Padró.
Valentín con su bandurria,
"Cascajal" con su acordeón,
"Camagüey" con sus maracas
y "Atarés" con su bongó.
Alfonso Camín: Carey y nuevos poemas (1945)
Versións:
Luis Carbonell: Vieja rumba; En la poesía afro-americana; 1956; Cara A, Corte 5
miércoles, 1 de abril de 2026
Dichoso tú (Poema IX)
Dichoso tú, que no tienes el amor disperso... que no tienes que correr detrás del corazón vuelto simiente de todos los surcos, corza de todos los valles, ala de todos los vientos.
Dichoso tú, que puedes encerrar tu amor en sólo un nombre, y decir el color de sus ojos, y medir la altura de su frente, y dormir a sus pies como un fiel perro.
Dulce María Loynaz: Poemas sin nombre (1953)
Versións:
Dulce María Loynaz: Dichoso tú; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 29
domingo, 29 de marzo de 2026
Vidalitas
Sos la paisanita
—vidalitá—
que cantando pasa,
salvaje y arisca
—vidalitá—
como las torcasas.
La que con sus ojos
—vidalitá—
negros como penas,
cuando el sol se apaga
—vidalitá—
priende dos estreyas.
La qu'en su ranchito
—vidalitá—
de barro y totora,
esconde un boyero
—vidalitá—
novio de la aurora.
La que pa su gaucho
—vidalitá—
de poncho y melena,
en los labios frescos
—vidalitá—
guarda una colmena.
La que pa la luna
—vidalitá—
qu'es tan güena amiga,
d'espejo en su patio
—vidalitá—
tiene una cachimba.
Y pa la guitarra
—vidalitá—
ande están sus cielos,
reserva la cinta
—vidalitá—
mejor de su pelo.
La qu'en sus quereres
—vidalitá—
más dulsura guarda
que los macachines
—vidalitá—
y que las pitangas.
La chirusa hermana
—vadalitá—
del clavel del aire,
y de los churrinches
—vidalitá—
y los cardenales.
Serafín José García: Tacuruses (1936)
Versións:
Amalia de la Vega: Vidalita; Lo que quisiera tener; 2006; Pista 18
—vidalitá—
que cantando pasa,
salvaje y arisca
—vidalitá—
como las torcasas.
La que con sus ojos
—vidalitá—
negros como penas,
cuando el sol se apaga
—vidalitá—
priende dos estreyas.
La qu'en su ranchito
—vidalitá—
de barro y totora,
esconde un boyero
—vidalitá—
novio de la aurora.
La que pa su gaucho
—vidalitá—
de poncho y melena,
en los labios frescos
—vidalitá—
guarda una colmena.
La que pa la luna
—vidalitá—
qu'es tan güena amiga,
d'espejo en su patio
—vidalitá—
tiene una cachimba.
Y pa la guitarra
—vidalitá—
ande están sus cielos,
reserva la cinta
—vidalitá—
mejor de su pelo.
La qu'en sus quereres
—vidalitá—
más dulsura guarda
que los macachines
—vidalitá—
y que las pitangas.
La chirusa hermana
—vadalitá—
del clavel del aire,
y de los churrinches
—vidalitá—
y los cardenales.
Serafín José García: Tacuruses (1936)
Versións:
Amalia de la Vega: Vidalita; Lo que quisiera tener; 2006; Pista 18
sábado, 28 de marzo de 2026
Deseo
Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Deseo; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 15
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Deseo; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 15
jueves, 26 de marzo de 2026
Vidalita por las dudas
Las voces de abajo
vidalitá
están casi mudas
pero los gendarmes
vidalitá
matan por las dudas
no saben en dónde
vidalitá
se enredó el enredo
por las dudas llevan
vidalitá
chalecos de miedo
dudan los dudosos
vidalitá
duda poca gente
dudan los esbirros
vidalitá
duda el presidente
pero si supieran
vidalitá
lo que el pueblo sabe
ya no dudarían
vidalitá
que duda te cabe
conseguir lo justo
vidalitá
cuesta dios y ayuda
pero se consigue
vidalitá
no te quepa duda
yo tan sólo dudo
vidalitá
cuando es más barato
si para mañana
vidalitá
o dentro de un rato.
Mario Benedetti: Versos para cantar. Letras de emergencia (1969-1973) (1973)
Versións:
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha canta Benedetti; 1972; Cara B, Corte 4
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha Guevara canta a Benedetti; 1976; Lado B, Corte 2
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1979; LP1, Cara B, Corte 3
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1996; Pista 12
(Reedición da versión do disco En vivo, con Benedetti y Favero, do ano 1979.)
vidalitá
están casi mudas
pero los gendarmes
vidalitá
matan por las dudas
no saben en dónde
vidalitá
se enredó el enredo
por las dudas llevan
vidalitá
chalecos de miedo
dudan los dudosos
vidalitá
duda poca gente
dudan los esbirros
vidalitá
duda el presidente
pero si supieran
vidalitá
lo que el pueblo sabe
ya no dudarían
vidalitá
que duda te cabe
conseguir lo justo
vidalitá
cuesta dios y ayuda
pero se consigue
vidalitá
no te quepa duda
yo tan sólo dudo
vidalitá
cuando es más barato
si para mañana
vidalitá
o dentro de un rato.
Mario Benedetti: Versos para cantar. Letras de emergencia (1969-1973) (1973)
Versións:
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha canta Benedetti; 1972; Cara B, Corte 4
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; Nacha Guevara canta a Benedetti; 1976; Lado B, Corte 2
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1979; LP1, Cara B, Corte 3
Nacha Guevara: Vidalita por las dudas; En vivo, con Benedetti y Favero; 1996; Pista 12
(Reedición da versión do disco En vivo, con Benedetti y Favero, do ano 1979.)
miércoles, 25 de marzo de 2026
Con media azumbre de vino
¡Nunca serenos! ¡Siempre
con vino encima! ¿Quién va a aguarlo ahora
que estamos en el pueblo y lo bebemos
en paz? Y, sin especies
no en el sabor la fuerza, media azumbre
de vino peleón, doncel o albillo,
tinto de Toro. Cuánto necesita
mi juventud; mi corazón, qué poco.
Meted hoy en los ojos el aliento
del mundo, el resplandor del día! Cuándo
por una sola vez y aquí, enfilando
cielo y tierra, estaremos ciegos. Tardes,
mañanas, noches, todo, árboles, senderos,
cegadme! El sol no importa, las lejanas
estrellas... ¡Quiero ver, oh, quiero veros!
Y corre el vino y cuánta,
entre pecho y espalda cuánta madre
de amistad fiel nos riega y nos desbroza.
Voy recordando aquellos días. ¡Todos,
pisad todos la sola uva del mundo:
el corazón del hombre! ¡Con su sangre
marcad las puertas! Ved; ya los sentidos
son una luz hacia lo verdadero.
Tan de repente ha sido.
Cuánta esperanza, cuánta cuba hermosa
sin fondo, con olor a tierra, a humo.
Hoy he querido celebrar aquello
mientras las nubes van hacia la puesta.
Y antes de que las lluvias del otoño
caigan, oíd: vendimiad todo lo vuestro,
contad conmigo. Ebrios de sequía,
sea la claridad zaguán del alma.
¿Dónde quedaron mis borracherías?
Ante esta media azumbre, gracias, gracias
una vez más y adiós, adiós por siempre.
No volverá el amigo fiel de entonces.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Con media azumbre de vino; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 10
con vino encima! ¿Quién va a aguarlo ahora
que estamos en el pueblo y lo bebemos
en paz? Y, sin especies
no en el sabor la fuerza, media azumbre
de vino peleón, doncel o albillo,
tinto de Toro. Cuánto necesita
mi juventud; mi corazón, qué poco.
Meted hoy en los ojos el aliento
del mundo, el resplandor del día! Cuándo
por una sola vez y aquí, enfilando
cielo y tierra, estaremos ciegos. Tardes,
mañanas, noches, todo, árboles, senderos,
cegadme! El sol no importa, las lejanas
estrellas... ¡Quiero ver, oh, quiero veros!
Y corre el vino y cuánta,
entre pecho y espalda cuánta madre
de amistad fiel nos riega y nos desbroza.
Voy recordando aquellos días. ¡Todos,
pisad todos la sola uva del mundo:
el corazón del hombre! ¡Con su sangre
marcad las puertas! Ved; ya los sentidos
son una luz hacia lo verdadero.
Tan de repente ha sido.
Cuánta esperanza, cuánta cuba hermosa
sin fondo, con olor a tierra, a humo.
Hoy he querido celebrar aquello
mientras las nubes van hacia la puesta.
Y antes de que las lluvias del otoño
caigan, oíd: vendimiad todo lo vuestro,
contad conmigo. Ebrios de sequía,
sea la claridad zaguán del alma.
¿Dónde quedaron mis borracherías?
Ante esta media azumbre, gracias, gracias
una vez más y adiós, adiós por siempre.
No volverá el amigo fiel de entonces.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Con media azumbre de vino; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 10
domingo, 22 de marzo de 2026
Vidala del nombrador
(poema)
De mínimas heridas lastimado
Me voy muriendo a ratos tan ligero
Que me siento lejano
Y extranjero
Del que ayer fuera alegre y confiado.
Tengo un niño en el alma rezagado
No quiero endurecerme
Ay! No lo quiero
Ni ser un padre
Ni tener sombrero
Sino ser un cantor enamorado
Quiero permanecer en la tristeza
Y en la angustia de andar como los bichos
Perdido por el mundo de la leña
Llevar como una novia mi pobreza
Y morirme del gusto y del capricho
De ser un animal que canta y sueña.
Jaime Dávalos: Coplas y canciones (1959)
Versións:
Jaime Dávalos: Vidala del nombrador (poema); Poemas y canciones; 1973; Lado 1, Corte 5
De mínimas heridas lastimado
Me voy muriendo a ratos tan ligero
Que me siento lejano
Y extranjero
Del que ayer fuera alegre y confiado.
Tengo un niño en el alma rezagado
No quiero endurecerme
Ay! No lo quiero
Ni ser un padre
Ni tener sombrero
Sino ser un cantor enamorado
Quiero permanecer en la tristeza
Y en la angustia de andar como los bichos
Perdido por el mundo de la leña
Llevar como una novia mi pobreza
Y morirme del gusto y del capricho
De ser un animal que canta y sueña.
Jaime Dávalos: Coplas y canciones (1959)
Versións:
Jaime Dávalos: Vidala del nombrador (poema); Poemas y canciones; 1973; Lado 1, Corte 5
viernes, 20 de marzo de 2026
Cheché
(Muchacha que hace flores artificiales)
Dedico estos versos a la señorita
Mercedes Sardiñas, heroina anónima
A ella devotamente
Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño.
Tiene los ojos mansos y la boca sin besos...
Yo la he reconocido en la paz de una tarde
como el Hada -ya mustia- de mi libro de cuentos.
Cheché es maravillosa y cordial;
vuela sin alas por calles y talleres.
En invierno hace brotar claveles y rosas y azucenas
con un poco de goma y unas varas de lienzo...
Esta Cheché hace flores artificiales.
Ella es la abastecedora de escuelas y conventos...
¡La primavera la hace florecer como a tierra virgen!...
Y la deshoja y la sacude en pétalos...
Ella tiene la albura de los lirios pascuales en sus manos;
y tiene que pasar por sus dedos la mística corona
para la niña de Primera Comunión, enviada desde el cielo...
Cheché no llora nunca.
Ni necesita cantos en su trabajo largo, silencioso, ligero...
Es seria sin ser agria;
es útil sin ser tosca;
es tierna sin blanduras
y es buena sin saberlo...
Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma...
Ni de violeta humilde comparable a su gesto.
Ni se de ojos de niño más puros que sus ojos,
ni de música grata aún más que su silencio...
Ella es la Primavera Menor,
la Segadora de prados irreales, de jardines inciertos...
¡Ella es como un rosal vivo!...Como un rosal:
¡Cuando ya hasta las flores su aroma van perdiendo,
yo he encontrado en las flores de Cheché la fragancia de los antiguos mayos,
de los cerrados huertos!...
Más que un clavel me huele a clavel su inocente clavel de trapo...
¡Y más que otras tierras
yo creo que serviría para sembrar una esperanza
la poca tierra humilde y noble de su pecho!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cheché; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 17
Dedico estos versos a la señorita
Mercedes Sardiñas, heroina anónima
A ella devotamente
Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño.
Tiene los ojos mansos y la boca sin besos...
Yo la he reconocido en la paz de una tarde
como el Hada -ya mustia- de mi libro de cuentos.
Cheché es maravillosa y cordial;
vuela sin alas por calles y talleres.
En invierno hace brotar claveles y rosas y azucenas
con un poco de goma y unas varas de lienzo...
Esta Cheché hace flores artificiales.
Ella es la abastecedora de escuelas y conventos...
¡La primavera la hace florecer como a tierra virgen!...
Y la deshoja y la sacude en pétalos...
Ella tiene la albura de los lirios pascuales en sus manos;
y tiene que pasar por sus dedos la mística corona
para la niña de Primera Comunión, enviada desde el cielo...
Cheché no llora nunca.
Ni necesita cantos en su trabajo largo, silencioso, ligero...
Es seria sin ser agria;
es útil sin ser tosca;
es tierna sin blanduras
y es buena sin saberlo...
Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma...
Ni de violeta humilde comparable a su gesto.
Ni se de ojos de niño más puros que sus ojos,
ni de música grata aún más que su silencio...
Ella es la Primavera Menor,
la Segadora de prados irreales, de jardines inciertos...
¡Ella es como un rosal vivo!...Como un rosal:
¡Cuando ya hasta las flores su aroma van perdiendo,
yo he encontrado en las flores de Cheché la fragancia de los antiguos mayos,
de los cerrados huertos!...
Más que un clavel me huele a clavel su inocente clavel de trapo...
¡Y más que otras tierras
yo creo que serviría para sembrar una esperanza
la poca tierra humilde y noble de su pecho!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cheché; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 17
miércoles, 18 de marzo de 2026
Vida e morte
Naceu nun feixe de pallas,
(¡quen sabe como naceu!).
Medrou a papas e caldo,
(¡quen sabe como medrou!).
Comeu pan de terra e sudes,
(¡quen sabe como o comeu!).
Morreu un día calquera,
(¡¡¡eu ben sei como morreu!!!).
Darío Xohán Cabana: Home e terra (1970)
Versiones:
Amancio Prada: Vida e morte*; Vida e morte; 1974; Cara A, Corte 5
Amancio Prada: Vida e morte; Prada Prada; 2023; Pista 7
*[A versión musical de Amancio Prada complétase cuns versos que non demos identificado con poema algún, polo que pensamos son creación do cantautor.]
(¡quen sabe como naceu!).
Medrou a papas e caldo,
(¡quen sabe como medrou!).
Comeu pan de terra e sudes,
(¡quen sabe como o comeu!).
Morreu un día calquera,
(¡¡¡eu ben sei como morreu!!!).
Darío Xohán Cabana: Home e terra (1970)
Versiones:
Amancio Prada: Vida e morte*; Vida e morte; 1974; Cara A, Corte 5
Amancio Prada: Vida e morte; Prada Prada; 2023; Pista 7
*[A versión musical de Amancio Prada complétase cuns versos que non demos identificado con poema algún, polo que pensamos son creación do cantautor.]
domingo, 15 de marzo de 2026
Cárcel de aire
Red tejida con hilos invisibles,
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó —entre cuerdas
de luz también...— bien enlazado.
Cárcel sin carcelero y sin cadenas
donde como mi pan y bebo mi agua
día por día... ¡Mientras allá fuera
se me abren en flor, trémulos, míos
aún, todos los caminos de la tierra!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cárcel de aire; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 9
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó —entre cuerdas
de luz también...— bien enlazado.
Cárcel sin carcelero y sin cadenas
donde como mi pan y bebo mi agua
día por día... ¡Mientras allá fuera
se me abren en flor, trémulos, míos
aún, todos los caminos de la tierra!...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Cárcel de aire; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Casa de las Américas (Cuba); 1985; Pista 9
viernes, 13 de marzo de 2026
Vida bohemia
Garitos da cidade, espertos na ribeira,
Lunáticas tabernas nas que ninguén entraba,
Hoxe vides a min, que xa non trasnoitaba:
Divorcieime da noite, traidora compañeira.
Náufragos camarotes dunha nave estranxeira
Que do esquezo ó fracaso, sen razón, navegaba:
Comprendo en vós as linguas que o corsario falaba,
E xuro que obedezo a unha negra bandeira.
Hoxe regreso á noite, de desexo ferido:
Levo no peto o mapa do seu falso tesouro.
Hoxe son outra vez o mariño perdido,
Que cegou os seus ollos nun tráxico universo,
Pero debo embarcarme. Xa gastei todo o ouro
Das mortas madrugadas nos seus mellores versos.
Ramiro Fonte: A rocha dos proscritos [Poemas complementarios, 1994-2004] (2005)
Versións:
Víctor Aneiros: Vida bohemia; Brétemas da memoria; 2010; Pista 7
Lunáticas tabernas nas que ninguén entraba,
Hoxe vides a min, que xa non trasnoitaba:
Divorcieime da noite, traidora compañeira.
Náufragos camarotes dunha nave estranxeira
Que do esquezo ó fracaso, sen razón, navegaba:
Comprendo en vós as linguas que o corsario falaba,
E xuro que obedezo a unha negra bandeira.
Hoxe regreso á noite, de desexo ferido:
Levo no peto o mapa do seu falso tesouro.
Hoxe son outra vez o mariño perdido,
Que cegou os seus ollos nun tráxico universo,
Pero debo embarcarme. Xa gastei todo o ouro
Das mortas madrugadas nos seus mellores versos.
Ramiro Fonte: A rocha dos proscritos [Poemas complementarios, 1994-2004] (2005)
Versións:
Víctor Aneiros: Vida bohemia; Brétemas da memoria; 2010; Pista 7
miércoles, 11 de marzo de 2026
Cantaliso en un bar
(Los turistas en el bar:
Cantaliso, su guitarra,
y un son que comienza a andar.)
—No me paguen porque cante
lo que nos les cantaré;
ahora tendrán que escucharme
todo lo que antes callé.
¿Quién los llamó?
Gasten su plata,
beban su alcol,
cómprense un güiro,
pero a mí no,
pero a mí no,
pero a mí no
Todos estos yanquis rojos
son hijos de un camarón,
y los parió una botella,
una botella de ron.
¿Quién los llamó?
Ustedes viven,
me muero yo,
comen y beben,
pero yo no,
pero yo no,
pero yo no.
Aunque soy un pobre negro,
sé que el mundo no anda bien;
¡ay, yo conozco a un mecánico
que lo puede componer!
¿Quién los llamó?
Cuando regresen
a Nueva York,
mándenme pobres
como soy yo,
como soy yo,
como soy yo.
A ellos les daré la mano,
y con ellos cantaré,
porque el canto que ellos saben
es el mismo que yo sé.
Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas (1937)
Versións:
Daniel Viglietti: Cantaliso en un bar; Canciones chuecas; 1971; Lado 1, Corte 3
Chavela Vargas: José Ramón*; La Original; 1973; Lado B, Corte 3
Elena Huerta: Cantaliso en un bar; Canta a Nicolás Guillén; 1973; Lado A, Corte 5
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Tengo 2; 1975; Lado A, Corte 2
Estrella Artau: Cantaliso en un bar; ¡Algo se quema allá afuera!; 1975; Lado A, Corte 4
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Poet laureate of revolutionary Cuba; 1982; Lado A, Corte 2
(Recitativo semellante ao do disco Tengo 2, do ano 1975.)
*[A versión musical de Chavela Vargas está precedida por parte de dúas estrofas do poema José Ramón Cantaliso, da obra de Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas, do ano 1937.]
Cantaliso, su guitarra,
y un son que comienza a andar.)
—No me paguen porque cante
lo que nos les cantaré;
ahora tendrán que escucharme
todo lo que antes callé.
¿Quién los llamó?
Gasten su plata,
beban su alcol,
cómprense un güiro,
pero a mí no,
pero a mí no,
pero a mí no
Todos estos yanquis rojos
son hijos de un camarón,
y los parió una botella,
una botella de ron.
¿Quién los llamó?
Ustedes viven,
me muero yo,
comen y beben,
pero yo no,
pero yo no,
pero yo no.
Aunque soy un pobre negro,
sé que el mundo no anda bien;
¡ay, yo conozco a un mecánico
que lo puede componer!
¿Quién los llamó?
Cuando regresen
a Nueva York,
mándenme pobres
como soy yo,
como soy yo,
como soy yo.
A ellos les daré la mano,
y con ellos cantaré,
porque el canto que ellos saben
es el mismo que yo sé.
Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas (1937)
Versións:
Daniel Viglietti: Cantaliso en un bar; Canciones chuecas; 1971; Lado 1, Corte 3
Chavela Vargas: José Ramón*; La Original; 1973; Lado B, Corte 3
Elena Huerta: Cantaliso en un bar; Canta a Nicolás Guillén; 1973; Lado A, Corte 5
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Tengo 2; 1975; Lado A, Corte 2
Estrella Artau: Cantaliso en un bar; ¡Algo se quema allá afuera!; 1975; Lado A, Corte 4
Nicolás Guillén: Cantaliso en un bar; Poet laureate of revolutionary Cuba; 1982; Lado A, Corte 2
(Recitativo semellante ao do disco Tengo 2, do ano 1975.)
*[A versión musical de Chavela Vargas está precedida por parte de dúas estrofas do poema José Ramón Cantaliso, da obra de Nicolás Guillén: Cantos para soldados y sones para turistas, do ano 1937.]
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lunes, 9 de marzo de 2026
Vida
A Paula Romero
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro: Cuaderno en Nueva York (1998)
Versións:
Paco Ortega e Santiago Gómez Valverde: Vida; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 5
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro: Cuaderno en Nueva York (1998)
Versións:
Paco Ortega e Santiago Gómez Valverde: Vida; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 5
domingo, 8 de marzo de 2026
Canción incrédula
¿Y para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
Pronto verás al hombre
sangrando en cualquier sitio,
en la tarde aventada
de dolor y de trigos.
Frente al pasado, frente
a lo ya conocido.
(Una ciudad. Y un álamo
con un sueño en el río)
...¿Y Tú? Tú no anocheces.
Nos une el mismo niño
que tropezaba, como
si no fuera su oficio
tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido?
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!
Saber un día, yerto
de campanas, el mismo
pecado que nos duele
en el vientre. Y redimirlo.
Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.
Y no. Ya es otra fuerza
de tu brazo. Es distinto
golpear, aún más ciego
cuanto más desprendido.
¡Cómo llena de música
tu sombra a los sentidos!
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!
Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.
¿Por qué, para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
(1950)
Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)
Versións:
Luis Ramos: Canción incrédula; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 3
*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
Pronto verás al hombre
sangrando en cualquier sitio,
en la tarde aventada
de dolor y de trigos.
Frente al pasado, frente
a lo ya conocido.
(Una ciudad. Y un álamo
con un sueño en el río)
...¿Y Tú? Tú no anocheces.
Nos une el mismo niño
que tropezaba, como
si no fuera su oficio
tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido?
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!
Saber un día, yerto
de campanas, el mismo
pecado que nos duele
en el vientre. Y redimirlo.
Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.
Y no. Ya es otra fuerza
de tu brazo. Es distinto
golpear, aún más ciego
cuanto más desprendido.
¡Cómo llena de música
tu sombra a los sentidos!
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!
Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.
¿Por qué, para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
(1950)
Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)
Versións:
Luis Ramos: Canción incrédula; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 3
*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]
miércoles, 4 de marzo de 2026
Vida
Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
—grano a grano, grano a grano—
el gran viento se lo lleva.
Dámaso Alonso: Oscura noticia (1944)
Versións:
Vicente Monera: Vida; www.musicaypoemas.com; 2008;
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
—grano a grano, grano a grano—
el gran viento se lo lleva.
Dámaso Alonso: Oscura noticia (1944)
Versións:
Vicente Monera: Vida; www.musicaypoemas.com; 2008;
martes, 3 de marzo de 2026
Balada del pirata nuevo
Tres hermanos había en Escocia,
eran tres en Escocia gentil.
Dura era la tierra, y no daba, y no daba, y no daba, no,
para de ella los tres vivir.
Una vez lo echaron a suertes,
a cuál de ellos le iba a tocar
echarse a pirata y robando, robando, robando, ir
por la haz de la amarga mar.
La suerte cayó en Peque Rique,
el menor que era de los tres,
de echarse a la mar a rapiña, y la vida ganar, ganar,
para sus hermanos y él.
No había tres noches bogado
y de un día más la mitad,
que oteando a la raya, un altivo, un altivo navío vió
que venía ante él a cruzar.
Se le puso al través Peque Rique,
y en su proa en pie, le gritó:
«Hola ho, hola ho, tan a prisa y ¿adónde y adónde vas,
tan alto bajel y veloz?»
«Soy un rico navío mercante,
y cargado voy por demás,
y con rumbo a la plaza de Londres, y a Londres y a Londres voy.
Ten a bien dejarme pasar.»
«Ah, no,» respondió Peque Rique
«ah, no, no podrá ser así:
que me he echado a la mar y a la vida, la vida ganar, ganar,
para mis hermanos y mí.
Arría la vela, mayor y mesana,
y ponte a mi borda sin más,
o si no, una andanada, andanada, andanada te meteré,
que te hunda en la amarga mar.»
«Ah, no, yo no arrío mi altivo velamen,
ni a tu borda me voy a poner,
ni mi mercancía y mi rico y mi rico y mi rico botín, ah no,
no lo dejaré a tu merced.»
Andanada de borda y de borda andanada,
duraron dos horas o tres,
hasta que ya Rique el balazo de muerte y de muerte a la nave dió,
y derecha a pique se fué,
Mala nueva ha llegado a la vieja Inglaterra
y a Londres la rica revés,
y en las calles y plaza era Rique, era Rique, era Rique ya
pirata de alto cartel.
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada del pirata nuevo; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009;
eran tres en Escocia gentil.
Dura era la tierra, y no daba, y no daba, y no daba, no,
para de ella los tres vivir.
Una vez lo echaron a suertes,
a cuál de ellos le iba a tocar
echarse a pirata y robando, robando, robando, ir
por la haz de la amarga mar.
La suerte cayó en Peque Rique,
el menor que era de los tres,
de echarse a la mar a rapiña, y la vida ganar, ganar,
para sus hermanos y él.
No había tres noches bogado
y de un día más la mitad,
que oteando a la raya, un altivo, un altivo navío vió
que venía ante él a cruzar.
Se le puso al través Peque Rique,
y en su proa en pie, le gritó:
«Hola ho, hola ho, tan a prisa y ¿adónde y adónde vas,
tan alto bajel y veloz?»
«Soy un rico navío mercante,
y cargado voy por demás,
y con rumbo a la plaza de Londres, y a Londres y a Londres voy.
Ten a bien dejarme pasar.»
«Ah, no,» respondió Peque Rique
«ah, no, no podrá ser así:
que me he echado a la mar y a la vida, la vida ganar, ganar,
para mis hermanos y mí.
Arría la vela, mayor y mesana,
y ponte a mi borda sin más,
o si no, una andanada, andanada, andanada te meteré,
que te hunda en la amarga mar.»
«Ah, no, yo no arrío mi altivo velamen,
ni a tu borda me voy a poner,
ni mi mercancía y mi rico y mi rico y mi rico botín, ah no,
no lo dejaré a tu merced.»
Andanada de borda y de borda andanada,
duraron dos horas o tres,
hasta que ya Rique el balazo de muerte y de muerte a la nave dió,
y derecha a pique se fué,
Mala nueva ha llegado a la vieja Inglaterra
y a Londres la rica revés,
y en las calles y plaza era Rique, era Rique, era Rique ya
pirata de alto cartel.
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada del pirata nuevo; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009;
domingo, 1 de marzo de 2026
Viajero
Yo soy como el viajero
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él...
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Viajero; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Edit. La Casa de Las Américas (Cuba); 1985; Pista 6
Amaury Pérez: Hastío / Viajero*; Eternidad; 1999; Pistas 11 y 12
*[O recitativo deste poema, na voz de Dulce María Loynaz, está precedido pola canción de Amaury Pérez: Hastío:
Estoy cansado de pensar sedeño
y presumir de lo que acaso tuve
de ni ablandar, ni moldear el ceño
por regresar de donde nunca estuve
¡Cuanto que quise ser hoy lo desdeño!
Estoy cansado del humano empeño
de aligerar el paso de la nube
y asimilar el camino risueño
cuando en la realidad lo desanduve
¡Ya no seré jamás ni amo, ni dueño!
Así me fui negando el desempeño
con lo poco de mí que no retuve
si me he quedado con lo más pequeño,
si me dejé llevar o me entretuve
soy para los demás quizás un sueño.]
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él...
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío...
Dulce María Loynaz: Versos (1920-1938) (1950)
Versións:
Dulce María Loynaz: Viajero; Poesía; Col. Palabra de esta América, 53; Edit. La Casa de Las Américas (Cuba); 1985; Pista 6
Amaury Pérez: Hastío / Viajero*; Eternidad; 1999; Pistas 11 y 12
*[O recitativo deste poema, na voz de Dulce María Loynaz, está precedido pola canción de Amaury Pérez: Hastío:
Estoy cansado de pensar sedeño
y presumir de lo que acaso tuve
de ni ablandar, ni moldear el ceño
por regresar de donde nunca estuve
¡Cuanto que quise ser hoy lo desdeño!
Estoy cansado del humano empeño
de aligerar el paso de la nube
y asimilar el camino risueño
cuando en la realidad lo desanduve
¡Ya no seré jamás ni amo, ni dueño!
Así me fui negando el desempeño
con lo poco de mí que no retuve
si me he quedado con lo más pequeño,
si me dejé llevar o me entretuve
soy para los demás quizás un sueño.]
miércoles, 25 de febrero de 2026
Balada de vaina y puñal
No se habla de cosa en el mundo y de nada más:
(florece la hiniesta y dice «Hace bueno»)
que la hija del Rey de su hermano preñada está.
(y a la hiniesta ya nunca nosotros iremos)
A su hermana ha llevado al coto de caza del Rey
(florece...)
con su arco de tejo a la espalda y sus flechas de ley.
(y a la hiniesta...)
«Cuando oigas, hermano, un grito muy alto que doy,
(florece...)
dispara del arco tu flecha, y que caiga aquí yo;
(y a la hiniesta...)
y de que me veas caída y que he muerto ya,
(florece...)
tiéndeme en una fosa, con césped por cabezal.»
(y a la hiniesta...)
Cuando él la hubo oído un grito muy alto dar,
(florece...)
tiró rápido flecha de plata del arco a volar.
(y a la hiniesta...)
Una fosa bien larga y bien ancha ha cavado él,
(florece...)
y a su hermana ha enterrado allí con su niño a los pies.
(y a la hiniesta...)
Y cuando a su padre volvió, a la sala real,
(florece...)
baile había con músicos y con dulce cantar.
(y a la hiniesta...)
«Eh Guille, Guillermo, ¿qué hace tan triste que estés?»
(florece...)
«He perdido un puñal con su vaina, y no más lo veré.»
(y a la hiniesta...)
«Naves tiene tu padre bogando por alta mar,
(florece...)
que puñal y vaina tan buenos a tí te traerán.»
(y a la hiniesta...)
«Naves tiene mi padre bogando por alta mar,
(florece la hiniesta y dice «Hace bueno»)
pero vaina y puñal como esos jamás me traerán.»
(y a la hiniesta ya nunca nosotros iremos)
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada de vaina y puñal; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009; Pista 4
(florece la hiniesta y dice «Hace bueno»)
que la hija del Rey de su hermano preñada está.
(y a la hiniesta ya nunca nosotros iremos)
A su hermana ha llevado al coto de caza del Rey
(florece...)
con su arco de tejo a la espalda y sus flechas de ley.
(y a la hiniesta...)
«Cuando oigas, hermano, un grito muy alto que doy,
(florece...)
dispara del arco tu flecha, y que caiga aquí yo;
(y a la hiniesta...)
y de que me veas caída y que he muerto ya,
(florece...)
tiéndeme en una fosa, con césped por cabezal.»
(y a la hiniesta...)
Cuando él la hubo oído un grito muy alto dar,
(florece...)
tiró rápido flecha de plata del arco a volar.
(y a la hiniesta...)
Una fosa bien larga y bien ancha ha cavado él,
(florece...)
y a su hermana ha enterrado allí con su niño a los pies.
(y a la hiniesta...)
Y cuando a su padre volvió, a la sala real,
(florece...)
baile había con músicos y con dulce cantar.
(y a la hiniesta...)
«Eh Guille, Guillermo, ¿qué hace tan triste que estés?»
(florece...)
«He perdido un puñal con su vaina, y no más lo veré.»
(y a la hiniesta...)
«Naves tiene tu padre bogando por alta mar,
(florece...)
que puñal y vaina tan buenos a tí te traerán.»
(y a la hiniesta...)
«Naves tiene mi padre bogando por alta mar,
(florece la hiniesta y dice «Hace bueno»)
pero vaina y puñal como esos jamás me traerán.»
(y a la hiniesta ya nunca nosotros iremos)
Agustín García Calvo: Ramo de romances y baladas (1991)
Versións:
Luis Ramos: Balada de vaina y puñal; www.editoriallucina.es/seccion/cancionero.html; 2009; Pista 4
viernes, 20 de febrero de 2026
Viaje
Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche,
la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio...»
¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.
Alma —gato nocturno—
sobre la luna salta.
Va por los cielos largos
triste y acurrucada.
Alfonsina Storni: El dulce daño (1918)
Versións:
Imanol: Viaje; Viajes de mar y luna; 1990; Pista 3
blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche,
la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio...»
¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.
Alma —gato nocturno—
sobre la luna salta.
Va por los cielos largos
triste y acurrucada.
Alfonsina Storni: El dulce daño (1918)
Versións:
Imanol: Viaje; Viajes de mar y luna; 1990; Pista 3
lunes, 16 de febrero de 2026
Alta noche
De vértices quemados
de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que trasmigran
de complejos de niebla de gris sangre
de soterráneas ráfagas de ratas de trasfiebre invadida
con su animal doliente cabellera de líbido
su satélite angora
y sus ramos de sombras y su aliento que entrecorre las algas del pulso de lo inmóvil
desde otra arena oscura y otro ahora en los huesos
mientras las piedras comen su moho de anestesia y los dedos se apagan y arrojan su ceniza
desde otra orilla prófuga y otras costas refluye a otro silencio
a otras huecas arterias
a otra grisura
refluye
y se desqueja
Oliverio Girondo: En la masmédula (1956)
Versións:
Oliverio Girondo: Alta noche; Oliverio Girondo por él mismo. En la masmédula; 1962; Lado B, Corte 3
de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que trasmigran
de complejos de niebla de gris sangre
de soterráneas ráfagas de ratas de trasfiebre invadida
con su animal doliente cabellera de líbido
su satélite angora
y sus ramos de sombras y su aliento que entrecorre las algas del pulso de lo inmóvil
desde otra arena oscura y otro ahora en los huesos
mientras las piedras comen su moho de anestesia y los dedos se apagan y arrojan su ceniza
desde otra orilla prófuga y otras costas refluye a otro silencio
a otras huecas arterias
a otra grisura
refluye
y se desqueja
Oliverio Girondo: En la masmédula (1956)
Versións:
Oliverio Girondo: Alta noche; Oliverio Girondo por él mismo. En la masmédula; 1962; Lado B, Corte 3
miércoles, 11 de febrero de 2026
Viage
Era unha vila cabo dun rio.
Non direi o seu nome, inda que o lembro,
pois non é o nome de nengunha vila.
O rio ia en acougo, entre secretos ameneiros,
pola terra loira, cha e eucarística.
Habia unha longa avinda, de ambíguos álamos;
e estendia-se a vila, longa,
como unha moza enxoita.
Os avións voaban sobre a igreja.
E a gente era tranquila, de consuetudinária formosura.
E às portas das casas, o tempo nos joellos,
as mulleres cosían os días da sua vida.
Uniformes cor de argila, estrelas na manga.
Poucos. Mandaba-os eu. Levaba-os a algures.
Etapa da viage, acolleu-nos a vila.
Ao ar ceibe, sentados, nun café,
fumábamos a tarde.
Que formosa era a vila, e o rio, e as gentes.
Quén pudese ficar.
Os meus homes soñaban con ser mozos
das mozas enxoitas e castas,
para sempre.
E falaren coas vellas ao saíren da igreja,
con pazán parolar.
E saíren de caza, en procura do paspallás ligeiro,
con discretos fidalgos.
Mais ao dia seguinte tiñamos que partir.
Ricardo Carballo Calero: Novelo de fantasmas. Pretérito imperfeito (1927-1961) (1980)
Versións:
Phantom Mollo: Viage; Musicando Carvalho Calero (VVAA)*; 2020; Pista 50
*[Concurso musical organizado pola AGAL (Associaçom Galega da Língua) en colaboración coa CRTVG e a Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, para conmemorar o ano das Letras Galegas 2020, adicado a Ricardo Carballo Calero.]
Non direi o seu nome, inda que o lembro,
pois non é o nome de nengunha vila.
O rio ia en acougo, entre secretos ameneiros,
pola terra loira, cha e eucarística.
Habia unha longa avinda, de ambíguos álamos;
e estendia-se a vila, longa,
como unha moza enxoita.
Os avións voaban sobre a igreja.
E a gente era tranquila, de consuetudinária formosura.
E às portas das casas, o tempo nos joellos,
as mulleres cosían os días da sua vida.
Uniformes cor de argila, estrelas na manga.
Poucos. Mandaba-os eu. Levaba-os a algures.
Etapa da viage, acolleu-nos a vila.
Ao ar ceibe, sentados, nun café,
fumábamos a tarde.
Que formosa era a vila, e o rio, e as gentes.
Quén pudese ficar.
Os meus homes soñaban con ser mozos
das mozas enxoitas e castas,
para sempre.
E falaren coas vellas ao saíren da igreja,
con pazán parolar.
E saíren de caza, en procura do paspallás ligeiro,
con discretos fidalgos.
Mais ao dia seguinte tiñamos que partir.
Ricardo Carballo Calero: Novelo de fantasmas. Pretérito imperfeito (1927-1961) (1980)
Versións:
Phantom Mollo: Viage; Musicando Carvalho Calero (VVAA)*; 2020; Pista 50
*[Concurso musical organizado pola AGAL (Associaçom Galega da Língua) en colaboración coa CRTVG e a Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, para conmemorar o ano das Letras Galegas 2020, adicado a Ricardo Carballo Calero.]
viernes, 6 de febrero de 2026
Aviso
Por un acuerdo del Ayuntamiento
fue creado este Gran Zoo
para nativos y extranjeros
y orgullo de nuestra nación.
Entre los ejemplares de más mérito
están los animales de agua y viento
(como en el caso del ciclón),
también un aconcagua verdadero,
una guitarra adolescente,
nubes vivas,
un mono catedrático y otro cotiledón.
¡Patria o muerte!
EL DIRECTOR
Nicolás Guillén: El Gran Zoo (1967)
Versións:
Nicolás Guillén: Aviso; Los poemas del Gran Zoo; 1967; Lado 1, Corte 1a
fue creado este Gran Zoo
para nativos y extranjeros
y orgullo de nuestra nación.
Entre los ejemplares de más mérito
están los animales de agua y viento
(como en el caso del ciclón),
también un aconcagua verdadero,
una guitarra adolescente,
nubes vivas,
un mono catedrático y otro cotiledón.
¡Patria o muerte!
EL DIRECTOR
Nicolás Guillén: El Gran Zoo (1967)
Versións:
Nicolás Guillén: Aviso; Los poemas del Gran Zoo; 1967; Lado 1, Corte 1a
miércoles, 4 de febrero de 2026
Versos que escribí dormida
Bebo porque la gente no me gusta,
porque a la gente la quiero demasiado;
las cosas cambian y el ímpetu se enferma,
sé lo que dan de sí los hombres;
sé que hay pocos que prestarían sangre,
sé que hay muchos que me encarcelarían.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Porque la noche es larga y tiene seres,
la vida es corta en cambio y tiene prisa,
la alcoba es grande y el sereno bizco
y un chinche flaco trepa por el techo.
Bebo para acordarme de estas cosas.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Gloria Fuertes: Todas las noches me suicido un poco (17 poemas publicados en revistas). Obras incompletas (1975)
Versións:
Silvia Comes: Versos que escribí dormida; Fuertes; 2014; Pista 4
porque a la gente la quiero demasiado;
las cosas cambian y el ímpetu se enferma,
sé lo que dan de sí los hombres;
sé que hay pocos que prestarían sangre,
sé que hay muchos que me encarcelarían.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Porque la noche es larga y tiene seres,
la vida es corta en cambio y tiene prisa,
la alcoba es grande y el sereno bizco
y un chinche flaco trepa por el techo.
Bebo para acordarme de estas cosas.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Gloria Fuertes: Todas las noches me suicido un poco (17 poemas publicados en revistas). Obras incompletas (1975)
Versións:
Silvia Comes: Versos que escribí dormida; Fuertes; 2014; Pista 4
domingo, 1 de febrero de 2026
Alto jornal
Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Alto jornal; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 9
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.
Claudio Rodríguez: Conjuros (1958)
Versións:
Luis Ramos: Alto jornal; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 9
jueves, 29 de enero de 2026
Versos de otoño
Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma;
tu mirar es tan dulce, que se torna profundo.
Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma,
y en tus labios compendias la alegría del mundo.
El amor pasajero tiene el encanto breve,
y ofrece un igual término para el gozo y la pena.
Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.
Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.
Rubén Darío: El canto errante (1910)
Versións:
José Mª Vitier e Pablo Milanés: Canción de otoño; Canciones del Buen Amor; 2002; Pista 13
José Mª Vitier e Martirio: Canción de otoño; El aire que te rodea; 2011; Pista 8
Pablo Milanés e José Mª Vitier: Canción de otoño; Canción de otoño; 2014; Pista 1
(Reedición da versión do disco Canciones del Buen Amor, do ano 2002.)
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Versos de otoño; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 7
tu mirar es tan dulce, que se torna profundo.
Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma,
y en tus labios compendias la alegría del mundo.
El amor pasajero tiene el encanto breve,
y ofrece un igual término para el gozo y la pena.
Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.
Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.
Rubén Darío: El canto errante (1910)
Versións:
José Mª Vitier e Pablo Milanés: Canción de otoño; Canciones del Buen Amor; 2002; Pista 13
José Mª Vitier e Martirio: Canción de otoño; El aire que te rodea; 2011; Pista 8
Pablo Milanés e José Mª Vitier: Canción de otoño; Canción de otoño; 2014; Pista 1
(Reedición da versión do disco Canciones del Buen Amor, do ano 2002.)
Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Versos de otoño; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 7
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