Un pueblo cuyo asunto era ser gente
ocupada en volverse biografía.
A tres pasos de campo, Andalucía
era un río cruzado por un puente.
Un sol como si Dios tuviera frente
y supiese sudar. El sol que un día
se hizo carne de luna. El que vendría
a juzgar a la sed, siendo inocente.
Mujeres vendimiadas en sus hijos.
El aire en propiedad, hecho cortijos.
Y nubes genealógicas: las parras.
…Y cuando el día era otro muerto, un hombre
se acordaba del sol viendo su nombre
bajo el ronco ciprés de las guitarras.
Antonio López Luna: Memoria de la muerte (1968)
Versións:
Aguaviva: Un pueblo; Poetas andaluces de ahora; 1975; Lado 1, Corte 9