viernes, 30 de diciembre de 2016

Muller labrega

Ollade o lume que escoa
dese moimento de terra.
Ollade os longos traballos.
Ollade as longas tarefas.
Ollade os longos solpores
que agonían nas restrebas.
Ollade o canto da morte.
Ollade a muller labrega.
Nin ten as mans coma pombas
nin belida a cabeleira.
Ten os ollos sen olladas,
e a cara é mapa de xeiras.
Leva no peito a esperanza
durísima das colleitas
que lle pon lume no sangue
e a fai moi vella, moi vella.

É tan vella coma o mundo
e moza como unha herba.

Darío Xohán Cabana: Romanceiro da Terra Chá (1970) (1973)

Versións:
Xosé Manuel Conde: Muller labrega; Bule, berra, chora; 1976; Cara B, Corte 5



A Quenlla: Muller labrega; Máis alá da néboa; 1990; Cara B, Corte 2



A Quenlla: Muller labrega; As nosas cancións; 1997; Pista 7

(Reedición da versión do disco Máis alá da néboa, do ano 1990.)

martes, 27 de diciembre de 2016

Canción con vos

El amor es un sitio donde tu piel reposa:
a medio ser apenas del niño y de la rosa.

El amor va contigo cuando tú vas conmigo
y decimos nosotros en el mismo sentido.

El amor es el cauce de un río compartido,
cruza muchos paisajes, pero es el mismo río.

El amor nunca olvida lo amado y padecido
y como nunca olvida, no conoce el olvido.

Por eso, compañera, cuando salgo al camino
y en el trébol del día parpadea el rocío,
te pienso largamente, te nombro despacito
y es como si, de pronto, me nombrara a mí mismo.

                                    Buenos Aires, 1974

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Canción con vos; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 2, Corte 6



Armando Tejada Gómez: Canción con vos; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 3

(Recitativo semellante ao do disco Historia de tu ausencia, do ano 1986.)




*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada; respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 25 de diciembre de 2016

Muito me tarda

Ai eu coitada! Como vivo
en gran cuidado por meu amigo
que ei alongado! Muito me tarda
o meu amigo na Guarda!

Ai eu, coitada, como vivo
en gram desejo por meu amigo
que tarda e non vejo!
Muito me tarda o meu amigo na Guarda!

Sancho I de Portugal: Cantigas de amor e amigo (s. XII-XIII)

Versións:
Amancio Prada: Muito me tarda; LeliaDoura; 1977; Cara B, Corte 3



Amancio Prada: Muito me tarda; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 2

sábado, 24 de diciembre de 2016

Melancolía

                                A Domingo Bolívar

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas,
ciego de ensueño y loco de armonía.

    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.

    Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...

    Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?

Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza (1905)

Versións:
Dos lunas: Melancolía; Tributo a Rubén Darío (VVAA); 2000; Pista 5



Dos lunas: Melancolía; Banda sonora original; 2001; Pista 6

(Reedición da versión do disco Tributo a Rubén Darío, do ano 2000.)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Muerto de amor

¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío,
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.
Será que la gente aquella
estará fregando el cobre.
           
 
Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
           
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
           
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.
           
 
Brisas de caña mojada
y un rumor de viejas voces,
resonaban por el arco
roto de la media noche.
           
Bueyes y rosas dormían.
Solo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el furor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte,
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
           
Fachadas de cal, ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
           
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles,
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba, no sé dónde.
           
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.
           

Federico García Lorca: Romancero Gitano (1924-1927) (1928)

Versións:
Enrique Morente: Gacela del amor imprevisto y otros fandangos*; Lorca; 1998; Pista 9



Ana Belén: Muerto de amor; Lorquiana. Poemas de Federico García Lorca; 1998; Pista 9



Vicente Pradal: Muerto de amor (Tiento); Romancero gitano; 2004; Pista 6



*[A versión musical de Enrique Morente comeza coa primeira estrofa do poema Gacela del amor imprevisto, da obra Diván del Tamarit, do ano 1940; continúa coa primeira estrofa do poema Nocturno del hueco, da obra Poeta en Nueva York, do ano 1940 (que lle serve de estribillo); continúa cos catro derradeiros versos deste poema e, remata cun fandango tradicional.]

martes, 20 de diciembre de 2016

Coro funerario

(…)
Dos mujeres, al fondo del escenario, ponen flores en una tumba y rezan en voz baja. Entra el cortejo por el fondo de la sala y avanza hacia el escenario, encabezado por Tresdedos y Reyes, que llevan la cabeza de Murieta. Todos marchan en silencio. Sólo se oye un redoble de campana puntuando el coro funerario. Mientras el cortejo avanza entre el público, las mujeres que oran en el escenario se levantan dejando en descubierto la tumba de Teresa. El cortejo llega hasta allí. Durante el desfile se oye el siguiente coro funerario.

CORO FUNERARIO.
El oro recibe a este muerto de pólvora y oro enlutado,
el descabellado, el chileno sin cruz de soldado, ni sol ni estandarte,
el hijo sangriento y sangrante del oro y la furia terrestre,
el pobre violento y errante que en la California dorada
siguió alucinante una luz desdichada: el oro su leche nutricia le dio, con la vida y la muerte, acechado y vencido por odio y codicia.
Nocturno chileno arrastrado y herido por las circunstancias del daño incesante,
el pobre soldado y amante sin la compañera ni la compañía, sin la primavera de Chile lejano ni las alegrías que amamos y que él defendía,
en forma importuna atacando en su oscuro caballo a la luz de la luna,
certero y seguro, este rayo de enero vengaba a los suyos.
Y muerto en su orgullo, si fue un bandolero no sé ni me importa. Ha llegado la hora
de una gran aurora que todas las sombras sepulta y oculta con manos de rosa fragante,
la hora, el minuto en que hallamos la eterna dulzura del mundo y buscamos
en la desventura el amor que sostiene la cúpula de la primavera.
Y Joaquín Murieta no tuvo bandera sino sólo un dolor asesino. Y aquel desdichado
halló asesinado su amor por enmascarados. Y así un extranjero que salió a vencer y vivir
en las manos del oro, se tornó bandolero y llegó a padecer, a matar y morir.
Piedad a su sombra! Entreguemos la rosa que llevaba a su amada dormida,
a todo el amor y al dolor y a la sangre vertida, y en las puertas del odio esperemos
que regrese a su cueva la oscura violencia, y que suba la clara conciencia
a la altura madura del trigo y el oro no sea testigo de crimen y furia y el pan de mañana en la tierra
no tenga el sabor de la sangre del hombre caído en la guerra.
(…)

Pablo Neruda: Cuadro VIº. Muerte de Murieta. Fulgor y muerte de Joaquín Murieta (1965-1967) (1967)

Versións:
Olga Manzano e Manuel Picón: Muerte de Murieta*; Fulgor y muerte de Joaquín Murieta; 1974; Lado B, Corte 5



*[A versión musical de Olga Manzano e Manuel Picón comeza con parte do poema Casi Soneto, e continúa con algún verso solto do Coro Cantado, incluidos ámbo-los dous no Cuadro VIº. Muerte de Murieta, da obra de Pablo Neruda: Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, do ano 1967; así como unha estrofa final que non puidemos identificar no texto orixinal de Neruda.]

lunes, 19 de diciembre de 2016

Canción de los amigos

Ellos están lejos.
Son los que más amo
de la lejanía.
Tienen ese rostro
de niebla, en la ausencia
y nombres sonoros
como campanada
en aldea dormida.
Ellos, mis amigos,
donde tañe y tañe
su grillo la vida.

Ellos están lejos.
Hay sitios del mundo
donde tengo puerta
y llamo y me nombran
por mi nombre de hombre
y el vino preside
mi sitio en la mesa.
Ellos, mis amigos,
que ejercen oficios
de pan cotidiano
y empuñan canciones
contra la tristeza.

Ellos están lejos,
pero no recuerdo
recuerdos más cerca
de mis alegrías,
más como juntando
la sangre en un puño,
más a mi costado:
donde tañe y sufre
su grillo la vida.

Ellos, los amigos.
Esos que me esperan
mientras cruzo el mundo
y, por si llegara,
han dejado abiertas
las puertas del día.

                Buenos Aires, 1974

Armando Tejada Gómez: Bajo estado de sangre (1974-1983) (1986)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Canción de los amigos; Historia de tu ausencia; 1985; Lado 2, Corte 3




*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 18 de diciembre de 2016

Muerte en el olvido

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
        Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita…

Ángel González: Áspero mundo (1956)

Versións:
Ángel González: Muerte en el olvido; La palabra en el aire; 2003; Pista 7



Ángel González: Muerte en el olvido; A todo amor: antología personal; Col. De viva voz; Edit. Visor Libros; 2006; Pista 1

(Reedición da versión do disco La palabra en el aire, do ano 2003.)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cuando la tierra fría

Anacreóntica II

Cuando la tierra fría
dé hospedaje a mi cuerpo,
¿qué servirá que deje
acá renombre eterno,
que me erija un amigo
sepulcral monumento,
que me escriba la vida,
que publique mis versos,
que damas y galanes,
niños, mozos y viejos
me lean, y me lloren
mis parientes y afectos?
Esta fama, esta gloria,
a que aspiran mil necios,
no me da, mientras vivo,
vanidad ni consuelo.
No quiero yo otra fama,
otra gloria no quiero,
sino que se oiga en boca
de niños, mozos, viejos,
de damas y galanes,
de parientes y afectos:
«Este hombre quiso a Laura,
y Laura es quien le ha muerto.»

Tomás de Iriarte: Poemas varios* (1805)

Versións:
Santiago Gómez Valverde e Jesús Márquez: Cuando la tierra fría; La palabra y el tiempo, vol.2; 2013; Pista 7



*[Colección de obras en verso y prosa de D. Tomás de Iriarte. Tomo II. Madrid, Imprenta Real, 1805 (BNE).]

jueves, 15 de diciembre de 2016

Coro Cantado

(…)
(Acompañado de órgano)

La luz ilumina la noche de la desventura.
Y ya no es oscura la noche ni el alma del hombre es oscura.
Así, de la impura venganza, nació la segura esperanza.
Y si nuestra desdicha fue inmensa, más tarde tuvimos defensa.
No tendremos temor ni terror. No será derrotado el honor.
Serán respetados por fin el color de la piel y el idioma español.
Por fin encontraron castigo los Galgos en su propia casa.

Sigue el órgano en sordina, mientras la voz del poeta dice.

VOZ DEL POETA.
Murieta violento y rebelde, regresa en mi canto al metal y a las minas de Chile.
Ya su juramento termina entre tanta venganza cumplida.
La patria olvidó aquel espanto y su pobre cabeza cortada y caída,
es sólo la sombra del sueño distante y errante que fue su romántica vida.

No es mío el reproche por su cabalgata de fuego y espanto.
Quién puede juzgar su quebranto: fue un hombre valiente y perdido.
Y para estas almas no existe un camino elegido.
El fuego lo lleva en sus dientes, los quema, los alza, los vuelve a su nido.
Y se sostuvieron volando en la llama: su fuego los ha consumido.

Regresa y descansa y galopa en el aire hacia el sur su caballo escarlata.
Los ríos natales le cantan con boca de plata. Y le canta también el poeta.
Fue amargo y violento el destino de Joaquín Murieta. Desde este minuto
el Pueblo repite como una campana enterrada, mi larga cantata de luto.

CORO CANTADO
Retoma el himno anterior in crescendo, hasta el máximo.

Oh, tú, Justiciero que nos amparaste, recibe las gracias de tus compañeros!
Alabado sea, que sea alabado tu nombre, Murieta!

Reyes y Tresdedos se ponen en actitud de <<firmes>>, adelantando en un gesto los dos rifles verticales, sin levantarlos del suelo. Sus rostros demuestran decisión y solemnidad.

Pablo Neruda: Cuadro VIº. Muerte de Murieta; Fulgor y muerte de Joaquín Murieta (1965-1967) (1967)

Versións:
Olga Manzano e Manuel Picón: Muerte de Murieta*; Fulgor y muerte de Joaquín Murieta; 1974; Lado B, Corte 5



*[A versión musical de Olga Manzano e Manuel Picón comeza con parte do poema Casi Soneto, e continúa con algún verso solto do Coro Funerario, incluidos ámbo-los dous no Cuadro VIº. Muerte de Murieta, da obra de Pablo Neruda: Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, do ano 1967; rematando cunha estrofa final que non puidemos identificar no texto orixinal de Neruda.]

Muerte de Soledad Barret

Viviste aquí por meses o por años
trazaste aquí una recta de melancolía
que atravesó las vidas y las calles
hace diez años tu adolescencia fue noticia
te tajearon los muslos porque no quisiste
gritar viva hitler ni abajo fidel
eran otros tiempos y otros escuadrones
pero aquellos tatuajes llenaron de asombro
a cierto uruguay que vivía en la luna
y claro entonces no podías saber
que de algún modo eras
la prehistoria de ibero
ahora acribillaron en recife
tus veintisiete años
de amor templado y pena clandestina
quizá nunca se sepa cómo ni por qué
los cables dicen que te resististe
y no habrá más remedio que creerlo
porque lo cierto es que te resistías
con sólo colocárteles en frente
sólo mirarlos
sólo sonreír
sólo cantar cielitos cara al cielo
con tu imagen segura
con tu pinta muchacha
pudiste ser modelo
actriz
miss paraguay
carátula
almanaque
quién sabe cuántas cosas
pero el abuelo rafael el viejo anarco
te tironeaba fuertemente la sangre
y vos sentías callada esos tirones
soledad no viviste en soledad
por eso tu vida no se borra
simplemente se colma de señales
soledad no moriste en soledad
por eso tu muerte no se llora
simplemente la izamos en el aire
desde ahora la nostalgia será
un viento fiel que hará flamear tu muerte
para que así aparezcan ejemplares y nítidas
las franjas de tu vida
ignoro si estarías
de minifalda o quizá de vaqueros
cuando la ráfaga de pernambuco
acabó con tus sueños completos
por lo menos no habrá sido fácil
cerrar tus grandes ojos claros
tus ojos donde la mejor violencia
se permitía razonables treguas
para volverse increíble bondad
y aunque por fin los hayan clausurado
es probable que aún sigas mirando
soledad compatriota de tres o cuatro pueblos el limpio futuro por el que vivías
y por el que nunca te negaste a morir.

Mario Benedetti: Versos para rumiar. Letras de emergencia (1969-1973) (1973)

Versións:
Mario Benedetti e Daniel Viglietti: Muerte de Soledad Barret / Soledad Barret*; A dos voces, Vol.1**; 1985; Lado B, Corte 1



Mario Benedetti e Daniel Viglietti: Muerte de Soledad Barret / Soledad Barret*; A dos voces, vol.1 y 2; 1994; Pista 5

(Reedición da versión do disco A dos voces, Vol.1, do ano 1985)



*[A versión musical de Mario Benedetti e Daniel Viglietti alterna o recitativo deste poema na voz de Mario Benedetti coa canción de Daniel Viglietti.]
**[Grabado en vivo no Estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires o 12 de Abril de 1984.]

martes, 13 de diciembre de 2016

Canción del forastero

¿De qué me sirve a mí la primavera?
¿Esta ciudad con plazas y alamedas?
¿Si en el acontecer del día que se va
en toda esta ciudad nadie me espera?

¿De qué me sirve a mí tanto paisaje?
¿El cielo, cruel y azul. La luna llena?
Si en el anochecer de oscura inmensidad,
en toda esta ciudad, no hay quien me quiera.

Los ojos sin amor, son ojos muertos.
Miran, pero no ven: la piel del día,
la fiesta de color del pájaro y la flor,
el rostro natural de la alegría.
¿De qué puede servir mirarnos sin amar?
Los ojos sin amor no ven la vida.

El solo marcha solo hacia la muerte.
Es como un forastero de los días.
Dirá que estuvo aquí y no supo entender
por qué, los que se amaban, sonreían.

Un hombre, una mujer, por separado,
son la mitad del ser: dos soledades.
¡De qué pueden servir si no saben unir
en el río de un niño las dos sangres!

                    Rosario, 1975

Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia (1985)

Versións:
César Isella, Cantoral e Armando Tejada Gómez: Epígrafe / Canción del forastero*; César Isella con todos; 1974; Cara A, Corte 5



Cantoral: Canción del forastero; Cantoral; 1976; Lado 2, Corte 3



Contracanto: Resurrección de la alegría**; Yo te nombro; 1978; Cara B, Corte 2



Armando Tejada Gómez: Canción del forastero; Historia de tu ausencia; 1986; Lado 1, Corte 2



César Isella, Cantoral e Armando Tejada Gómez: Canción del forastero*; La Historia; 2002; Pista 14

(Reedición da versión do disco César Isella con todos, do ano 1974.)


Pocho Sosa: Canción del forastero; Canta a Tejada Gómez; 2003; Pista 7



Armando Tejada Gómez: Canción del forastero; Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 2

(Recitativo semellante ao do disco Historia de tu ausencia, do ano 1986.)



*[O recitativo deste poema, na voz de Armando Tejada Gómez, está precedido e rematado pola musicalización do poema Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido de Ernesto Cardenal: (Epigramas, 1961), na voz do grupo Cantoral e César Isella.]
**[O recitativo deste poema, na voz do grupo Contracanto, está intercalado na versión musical do poema Resurrección de la alegría, da obra de Armando Tejada Gómez: Historia de tu ausencia, do ano 1985.]
***[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

domingo, 11 de diciembre de 2016

Muerte de Murieta

La escena se oscurece totalmente. Silencio. En la oscuridad una cara blanca de mujer, como de tiza, con manto chileno, aparece. Sólo se ve su rostro. Dice el casi soneto, mientras el coro permanece inmóvil en la penumbra.

CASI SONETO.
        Pero, ay, aquella tarde lo mataron:
        fue a dejar flores a su esposa muerta,
        y de pronto el heroico acorralado
        vio que la vida le cerró la puerta.

        De cada nicho un yanqui disparaba,
        la sangre resbalaba por sus brazos
        y cuando cien cobardes dispararon,
        un valiente cayó con cien balazos.

        Y cayó entre las tumbas desgranado
        allí donde su amor asesinado,
        su esposa, lo llamaba todavía.

        Su sangre vengadora y verdadera
        pudo besar así a su compañera
        y ardió el amor allí donde moría.

Estalla la música de la muerte. El Coro se repliega al fondo formando un friso funerario a ambos lados de una tumba humilde. Al mismo tiempo, y sobre el ritmo agitado de la música obsesionante, irrumpen en el escenario seis Galgos que ejecutan una danza frenética. Esta danza representa la acción de una jauría de perros ladrando, aullando, olfateando por todos los rincones en busca de una presa. Dan la impresión de que llevan un arma con la cual apuntan a cada rincón que les parece sospechoso. Ritmo demoníaco y atmósfera de ferocidad monstruosa. El cuarteto de Solistas, que se han desprendido del Coro, colocándose a ambos lados de la boca del escenario, expresan, durante la danza, advertencias a Murieta, esforzándose para que sus voces sobresalgan por encima del tumulto de la música y el baile.

SOLISTA 1. (Inmediatamente después del estampido inicial.)
        Escucha la arena
        que mueve el desierto!

SOLISTA 2.
        Escucha el reloj
        que entierra a los muertos!

SOLISTA 3.
        Atrás, bandolero!
        La muerte te aguarda!

SOLISTA 4.
        Llegaron los Galgos!

SOLISTA 1.
        Murió una guitarra!

SOLISTA 2.
        Tu sangre invisible
        será derramada!

SOLISTA 3.
        Oíste, Murieta?

SOLISTA 4.
        La tierra te advierte!

SOLISTAS 4 y 2.
        Se cumple el destino!

SOLISTA 4.
        Los Galgos te acechan!

SOLISTA 3.
        Termina tu suerte!

SOLISTA 1.
        Te siguen las huellas!

SOLISTA 2.
        Por ese camino
        se acerca la muerte!

SOLISTA 4.
        No traigas la rosa
        Para tu Teresa!

LOS 4 SOLISTAS.
        Te aguarda la fosa!

SOLISTA 3.
        Teresa dormía.

SOLISTA 1.
        Por qué despertarla?

SOLISTAS 2 y 4.
        Para qué regar
        con sangre su cara?

LOS 4 SOLISTAS.
        Murieta, detente!

SOLISTA 4.
        Separa tus pasos!

SOLISTA 3.
        La rosa que llevas, separa!

SOLISTA 2.
        Caerán tus ojos!

SOLISTA 1.
        Y se pudrirá tu mirada!
        Tus brazos serán una cruz derribada!

SOLISTA 3.
        Ya no montarás!

SOLISTAS 3 y 4.
        Ya no correrás!

SOLISTAS 1, 3 y 4.
        Ya no comerás!

LOS 4 SOLISTAS.
        Ya no vengarás!

SOLISTA 1.
        Ya no vivirás!

SOLISTA 2.
        Los Galgos ya pisan
        tus propias pisadas!

SOLISTA 1 y 4.
        El frío del cielo
        toca sus campanas!

SOLISTA 3.
        El llanto en la luna
        la lluvia prepara!

SOLISTAS 1, 2 y 4.
        No te necesita
        Teresa, que vive en tu alma!

SOLISTA 3.
        Arroja la rosa
        que lleva tu mano malvada!

SOLISTA 1.
        Por qué tanta sangre?

LOS 4 SOLISTAS.
        Quién es?

(…)

Pablo Neruda: Cuadro VIº. Muerte de Murieta. Fulgor y muerte de Joaquín Murieta (1965-1967) (1967)

Versións:
Olga Manzano y Manuel Picón: Muerte de Murieta*; Fulgor y muerte de Joaquín Murieta; 1974; Lado B, Corte 5



Quilapayún: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta; Adelante; 1975; Pista 7



Quilapayún: Prémonition à la mort de Joaquín Murieta; Chante Neruda; 1983; Cara B, Corte 1

(Reedición da versión do disco Adelante, do ano 1975)



Quilapayún: Premonición a la muerte de Juaquín Murieta; Antología (1968-1992); 1998; CD1; Pista 10

(Reedición da versión do disco Adelante, do ano 1975)



Quilapayún: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta; Canta a Pablo Neruda, Vicente Huidobro, García Lorca y Grandes poetas; 2000; Pista 4

(Reedición da versión do disco Adelante, do ano 1975)



Quilapayún: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta; 35 años; 2001; Pista 11

(Reedición da versión do disco Adelante, do ano 1975)



Quilapayún: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta; Música en la memoria. Juntos en Chile; 2005; CD2, Pista 2



*[A versión musical de Olga Manzano e Manuel Picón inclue, despois do Casi Soneto, algúns versos soltos do Coro Funerario e do Coro Cantado do Cuadro VIº. Muerte de Murieta, da obra de Pablo Neruda: Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, do ano 1967; rematando cunha estrofa final que non puidemos identificar no texto orixinal de Neruda.]

sábado, 10 de diciembre de 2016

Ayé me dijeron negro...

Ayé me dijeron negro
pa que me fajara yo;
pero e’que me lo desía
era un negro como yo.
Tan blanco como te be
y tu abuela sé quién e.

Sácala de la cosina,
sácala de la cosina,
Mamá Iné.

Mamá Iné, tú bien lo sabe,
Mamá Iné, yo bien lo sé;
Mamá Iné te llama nieto,
Mamá Iné.

Nicolás Guillén: Sóngoro Cosongo* (1931)

Versións:
Roberto Darvin: Ayer me dijeron negro; América canta (VVAA); 1974; Cara B, Corte 3



*[O poema aparecería publicado, por vez primeira, na páxina Ideales de una raza do Diario de la Marina, de La Habana, o 20 de abril de 1930, xunto a outros sete poemas, baixo o título xenérico de Motivos de son. Nese mesmo mes imprimiríanse os oito poemas nun libro de tirada moi limitada (menos de 100 exemplares), publicado en La Habana, co título antedito e co selo da Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza y Cía.]

viernes, 9 de diciembre de 2016

Muerte de Antoñito el Camborio

               A José Antonio Rubio Sacristán

    Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.

                *
    Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
¡Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.

                *
    Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.

Federico García Lorca: Romancero gitano (1924-1927) (1928)

Versións:
Manzanita: Muerte de Antoñito el Camborio; En voz baja a las rosas; 1988; Cara B, Corte 2



Manzanita: Muerte de Antoñito el Camborio; En Aranjuez con tu amor; 1992; Cara B, Corte 1

(Reedición da versión do disco En voz baja a las rosas, do ano 1988.)


Manzanita: Muerte de Antoñito el Camborio; Locura de amor; 2001; Pista 4

(Reedición da versión do disco En voz baja a las rosas, do ano 1988.)


Vicente Pradal: Muerte de Antoñito el Camborio (Zambra); Romancero gitano; 2004; Pista 1



Vicente Monera: Muerte de Antoñito el Camborio; www.musicaypoemas.com; 2011;

jueves, 8 de diciembre de 2016

A la fuente va del olmo

    A la fuente va del olmo,
la rosa de Leganés,
Inesica la hortelana,
ya casi al anochecer.

    La luna salir quería,
mas los dos soles de Inés
le dijeron a la luna
no tenía para qué.

    A los tres caños llegó,
y su mano a todos tres
correr les hizo el cristal
que ya les hizo correr.

    Llenaba su cantarilla
y vaciábala después,
cantando, por no llorar,
la tardanza de Miguel:

    Si viniese ahora,
    ahora que estoy sola.
Hola, que no llega la ola.
Hola, que no quiere llegar.


    Las olas calmó la niña,
porque, en oyendo el rabel
del mancebo que esperaba,
perdió la voz, de placer.
    Mas viéndolo con Quiteria,
la de Gil, perdió otra vez
la voz, mas fue de pesar,
y escucholos sin querer:
Mala noche me diste, casada:
    Dios te la dé mala.


    Sin permitirle acabar,
para Quiteria se fue,
que la recibió con señas,
si llegó mudilla Inés.
    De sus cuatro labios ambas
más se dejaron caer
virtudes que del romero
califica no sé quién.
    Miguel a lo socarrón,
mientras se abrasan por él,
con aguas turbias apaga
el fuego en que las ve arder.
Turbias van las aguas, madre,
     turbias van:
mas ellas se aclararán.


    —Diga, señora la buena,
la que se precia de casta,
¿la propia a Gil no le basta,
que le hace criar la ajena?
    —Amiga, sí, y tan sin pena
como tu bendita madre
costas le hizo a tu padre,
siendo tú del sacristán.
Turbias van las aguas, madre,
     turbias van:
mas ellas se aclararán.


    Aclaráronse las aguas
tanto, que fue menester
que Miguel se moje entre ellas,
cantando como un angél:
Ya no más, queditico, hermanas,
     ya no más.


    Llegó en esta sazón Bras,
la mejor que pudo ser,
pues un favor le escuchó
lo que cantaba a un desdén:
    «Bien sé que a la muerte vengo,
zagala, en venirte a ver,
mas tal cariño te tengo
que no puedo más hacer».
    Seis meses, de ruiseñor,
de pelícano otros seis,
Bras ha servido a Inesilla;
otros tantos, de crüel
    ha sufrido a la que ahora,
agradecida a su fe,
un listón le dio, encarnado
como Dios hizo un clavel.
    Por vengarse del ingrato,
favor le hizo y merced
del que a Bras será listón,
y a Miguelillo, cordel.
    Él, desmintiendo su rabia,
al plectro hizo morder
las cuerdas de su instrumento,
y cantando esto se fue:

«Vámonos, que nos pican los tábanos,
vámonos donde moriré.


    »Por Quiteria dormí al hielo,
y por Inés voy corrido:
si de necio me he perdido,
ninguno me tenga duelo;
si no me negare el suelo
aun adonde ponga el pie,
vámonos, que nos pican los tábanos,
vámonos donde moriré».

                        1625

Luis de Góngora: Romances amorosos. Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:
Santiago Gómez Valverde e Paula Chantada: A la fuente va del olmo; La palabra y el tiempo, vol.2; 2013; Pista 1



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]

martes, 6 de diciembre de 2016

Muelle del reloj

A través de una niebla caporal de tabaco
miro al río de Francia
moviendo escombros tristes, arrastrando ruinas
por el pesado verde ricino de sus aguas.
Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Quiero mojar la mano en tan espeso frío
y parar lo que pasa
por entre ciegas bocas de piedra, dividiendo
subterráneas corrientes de muertos y cloacas.
Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Miro una lenta piel de toro desollado,
sola, descuartizada,
sosteniendo cadáveres de voces conocidas,
sombra abajo, hacia el mar, hacia una mar sin barcas.
Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Desgraciada viajera fluvial que de mis ojos
desprendidos arrancas
eso que de sus cuencas desciende como río
cuando el llanto se olvida de rodar como lágrima.
Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Rafael Alberti: Entre el clavel y la espada (1939-1940) (1941)

Versións:
Paco Ibáñez: Muelle del reloj; Concierto en el Palau de la Música de Barcelona; 2002; Pista 12



Paco Ibáñez: Muelle del reloj; Concierto en el Espai de Música y Danza de la Generalitat, Barcelona; 2003; Pista 2



Paco Ibáñez: Muelle del reloj; Canta a poetas andaluces; 2008; CD2, Pista 7

sábado, 3 de diciembre de 2016

El poeta a su atracadora, pidiéndole que vuelva sucintamente vestida de negro

(*)

La otra noche, después de la movida,
en la mesa de siempre me encontraste
y, sin mediar palabra, me quitaste
no sé si la cartera o si la vida.

Recuerdo la emoción de tu venida
y, luego, nada más. ¡Dulce contraste,
recordar el amor que me dejaste
y olvidar el tamaño de la herida!

Muerto o vivo, si quieres más dinero,
date una vuelta por la lencería
y salpica tu piel de seda oscura.

Que voy a regalarte el mundo entero
si me asaltas de negro, vida mía,
y me invaden tu noche y tu locura.

Luis Alberto de Cuenca: Seis poemas de amor. El otro sueño (1987)

Versións:
Santiago Gómez Valverde e Alicia Gil: Soneto del amor de oscuro; La palabra y el tiempo, vol.2; 2013; Pista 2



*[O poema apareceu publicado por vez primeira baixo este epígrafe, na obra El otro sueño (Sevilla, edit. Renacimiento, 1987, pp. 14-15, libro que inclue poemas dos anos 1984-1986), do ano 1987. Será a partires da publicación da antoloxía Poesía 1970-1989 (Sevilla, edit. Renacimiento, 1990, p. 156), do ano 1990, cando o poema recibe o título de Soneto del amor de oscuro.]

Mucho, señora, daría

Poema XLIII

Mucho, señora, daría
por tender sobre tu espalda
tu cabellera bravía,
tu cabellera de gualda:
    despacio la tendería,
    callado la besaría.

Por sobre la oreja fina
baja lujoso el cabello,
lo mismo que una cortina
que se levanta hacia el cuello.
    La oreja es obra divina
    de porcelana china.

Mucho, señora, te diera
por desenredar el nudo
de tu roja cabellera
sobre tu cuello desnudo:
    muy despacio la esparciera,
    hilo por hilo la abriera.

José Martí: Versos sencillos (1891)

Versións:
Amaury Pérez: Mucho, señora, daría; Poemas de José Martí cantados por Amaury Pérez; 1978; Pista 7

domingo, 27 de noviembre de 2016

Consejos, Coplas, Apuntes

            1
    Tengo dentro de un herbario
una tarde disecada,
lila, violeta y dorada.
Caprichos de solitario.

            2
    Y en la página siguiente,
los ojos de Guadalupe,
cuyo color nunca supe.

            3
    Y una frente…

            4
    Calidoscopio infantil.
Una damita, al piano.
Do, re, mi.
Otra se pinta al espejo
los labios de colorín.

            5
    Y rosas en un balcón
a la vuelta de la esquina,
calle Válgame Dios.

            6
    Amores, por el atajo,
de los de “Vente conmigo”.
…”Que vuelvas pronto, serrano.”

            7
    En el mar de la mujer
pocos naufragan de noche;
muchos, al amanecer.

            8
    Siempre que nos vemos
es cita para mañana.
Nunca nos encontraremos.

            9
    La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
Ha pasado un caballero
—¡quién sabe por qué pasó!—,
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.


            10
    Por la calle de mis celos
en veinte rejas con otro
hablando siempre te veo.

            11
    Malos sueños he.
Me despertaré.

            12
    Me despertarán
campanas del alba
que sonando están.

            13
    Para tu ventana
un ramo de rosas me dio la mañana.
Por un laberinto, de calle en calleja,
buscando, he corrido, tu casa y tu reja.
Y en un laberinto me encuentro perdido
en esta mañana de mayo florido.
Dime dónde estás.
Vueltas y revueltas. Ya no puedo más.

                        (Los Complementarios)

Antonio Machado: Abel Martín. De un cancionero apócrifo. Poesías Completas (1928)

Versións:
Antonio Portanet: La plaza; Noche de cuatro lunas; 1983; ara B, Corte 2