Son pretextos lo que buscas
a fin de "quebrar" conmigo,
e inventas esas historias
sin fundamento ni tino.
¿De dónde sacaste tú
que me vieron el domingo
—después que dejé tu casa—
borracho y metiendo líos?
¿O es que ahora uno no puede
discutir con los amigos,
y tomarse alguna que otra
igual que cualquier vecino?
Eso de que estuve preso
en Santana es chismerío;
si alguna vez me llevaron
fué en calidad de testigo.
No es cierto que abandoné
una mujer con dos hijos:
me divorcie legalmente
y el divorcio no es delito.
Nunca fui contrabandista.
Cuando tuve un bolichito
sólo compraba en la "línea"
yerba, azúcar, caña y vino.
Tampoco soy "calavera"
como dices que te han dicho.
No veo que sea jugar
hacerse un apunte al "bicho".
Es mentira que me ven
en "pensiones" tiro a tiro,
pues hace un mes, por lo menos,
que en una pensión no piso.
Yo te juro que es verdad
esto todo que te escribo,
y si tú no lo "acreditas"
te pongo a Dios de testigo.
Si de mí ya estás cansada
decilo que me resigno,
y no procures pretextos
a fin de quebrar conmigo
Olyntho María Simões: La sombra de los plátanos (1950)
Versións:
Larbanois & Carrero: Una carta; Cantacaminos; 1981; Lado 1, Corte 6
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sábado, 24 de mayo de 2025
martes, 19 de mayo de 2020
Carnaval
A pesar de que no hizo
todavía la "guiñada",
ya no cabe ni una sola
persona más en la plaza.
Un negro, medio dormido,
en una petiza manca,
lleva a la grupa un "peludo"
de aquellos que no se empardan.
"El Conde de Romanones"
abunda en malas palabras,
porque le viene gritando
un gurí: "Viejo la Parral"
La rubia "María Cachorro"
—dándole a la colorada—
se vino del Cerro al centro
seguida de su perrada.
Y "María tres... suspiros",
disfrazada de gitana,
llevando un galán del brazo
va con rumbo a la "bailanta".
Tolentino se hizo el vivo
con una mujer casada,
pero el marido le puso
el pajilla de corbata.
Al pardo "Macaco Baio"
por pegar un tajo a un máscara,
lo llevó la policía
en un loco "jaia jaia".
Cantando cruza la línea
"O despontar da alvorada",
un "cordáo" carnavalesco
de morenos de Santana.
Cada vez que se le ocurre
soplar el viento en la plaza,
el ambiente se satura
de intenso olor a "quitandas".
El guardia civil Procopio
se emborrachó en la parada
y le dice "desaforos"
a toda negra que pasa.
Pizpireta y coquetona
la sirvientita de casa,
estrena un vestido nuevo
de muselina estampada.
Y a medida que transcurre
el tiempo el corso se agranda,
"porque a pesar de la crisis
para fiestas siempre hay plata".
Pero a la noche traidora,
contraviniendo ordenanzas
policiales, se le ocurre
jugar carnaval con agua.
¡Y adiós corso y mascaritas,
quitanderas y comparsas,
y adiós vestidito nuevo
de la sirvienta de casa!
Son las once y ya no queda
en las calles sólo un alma;
pero no obstante la noche
sigue jugando con agua.
Olyntho María Simões: La sombra de los plátanos (1950)
Versións:
Carlos Benavides: Carnaval; De mi rumbo; 1975; Lado 1, Corte 3
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1975; Lado 1, Corte 6
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1984; Lado 1, Corte 6
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; 14 temas inéditos; 1997; Pista 9
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1998; Pista 6
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
todavía la "guiñada",
ya no cabe ni una sola
persona más en la plaza.
Un negro, medio dormido,
en una petiza manca,
lleva a la grupa un "peludo"
de aquellos que no se empardan.
"El Conde de Romanones"
abunda en malas palabras,
porque le viene gritando
un gurí: "Viejo la Parral"
La rubia "María Cachorro"
—dándole a la colorada—
se vino del Cerro al centro
seguida de su perrada.
Y "María tres... suspiros",
disfrazada de gitana,
llevando un galán del brazo
va con rumbo a la "bailanta".
Tolentino se hizo el vivo
con una mujer casada,
pero el marido le puso
el pajilla de corbata.
Al pardo "Macaco Baio"
por pegar un tajo a un máscara,
lo llevó la policía
en un loco "jaia jaia".
Cantando cruza la línea
"O despontar da alvorada",
un "cordáo" carnavalesco
de morenos de Santana.
Cada vez que se le ocurre
soplar el viento en la plaza,
el ambiente se satura
de intenso olor a "quitandas".
El guardia civil Procopio
se emborrachó en la parada
y le dice "desaforos"
a toda negra que pasa.
Pizpireta y coquetona
la sirvientita de casa,
estrena un vestido nuevo
de muselina estampada.
Y a medida que transcurre
el tiempo el corso se agranda,
"porque a pesar de la crisis
para fiestas siempre hay plata".
Pero a la noche traidora,
contraviniendo ordenanzas
policiales, se le ocurre
jugar carnaval con agua.
¡Y adiós corso y mascaritas,
quitanderas y comparsas,
y adiós vestidito nuevo
de la sirvienta de casa!
Son las once y ya no queda
en las calles sólo un alma;
pero no obstante la noche
sigue jugando con agua.
Olyntho María Simões: La sombra de los plátanos (1950)
Versións:
Carlos Benavides: Carnaval; De mi rumbo; 1975; Lado 1, Corte 3
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1975; Lado 1, Corte 6
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1984; Lado 1, Corte 6
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; 14 temas inéditos; 1997; Pista 9
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
Alfredo Zitarrosa: Carnaval; Desde Tacuarembó; 1998; Pista 6
(Reedición da versión do disco Desde Tacuarembó, do ano 1975)
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