viernes, 27 de abril de 2018

Para que yo me llame Ángel González

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

Ángel González: Áspero mundo (1956)

Versións:
Ángel González: Para que yo me llame Ángel González; La palabra en el aire; 2003; Pista 1

miércoles, 25 de abril de 2018

Despertar

Me han roto un sueño frágil
a golpes de estallido amortiguado,
efímero y aleve.
¿Quién y adónde se lleva los fragmentos?
Me despierto en un bosque sin senderos.
El rumor de los pasos
era mi única guía
y el cuenco de mis manos apretadas
el cofre de aquel sueño.
Me despierto en un bosque enmarañado,
con las manos vacías,
sin tesoro ni brújula,
sin saber por qué ruta
huyeron los ladrones,
si los hubo siquiera.

Porque —ay— en este bosque,
huérfano de señales y senderos,
tampoco existe el eco
y no sé si la voz que enhebra esta canción
es o no verdadera.

Carmen Martín Gaite: A rachas (1976)

Versións:
Carmen Martín Gaite: Despertar; Poemas; 2000; Pista 12

Para que tú me oigas

Poema 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda: 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Versións:
Pablo Neruda: Poema 5; La voz del poeta, Vol.1; 1968; Pista 5



Carmen Paris: Para que tú me oigas; Neruda en el corazón (VVAA); 2004; Pista 17



Carmen Paris: Para que tú me oigas; Jotera lo serás tú; 2005; Pista 9



Pablo Neruda: Para que tú me oigas (Poema 5); 20 poemas de amor y una canción desesperada; 2008; Audio-Libro, Visor Libros, S.L.; Pista 5

(Reedición da versión do disco La voz del poeta, Vol.1, do ano 1968.)



Vicente Monera: Poema 5, para que tú me oigas; www.musicaypoemas.com; 2010;



Ángel Corpa: Para que tú me oigas (poema V); Aquí te amo; 2015; Pista 6

lunes, 23 de abril de 2018

Soledades

¿Para qué dejas tus versos,
Por muy poco que ellos valgan,
A gente que vale menos?

Tú mismo, que así lo dices,
Vales menos que ninguno,
Cuando a callar no aprendiste.

Palabras que van al aire,
Adonde si un eco encuentran
Repite lo que no sabe.

Luis Cernuda: Con las horas contadas (1950-1956) (1956)

Versións:
Antonio Ayala “El Rampa”: Cada amor tiene su aire*; Desolación de la quimera. Poemas flamencos para Luis Cernuda; 2003; Pista 2



*[A versión musical de Antonio Ayala, está precedida por dúas estrofas do poema Amor en música, da obra de Luis Cernuda: Con las horas contadas, do ano 1956.]

domingo, 22 de abril de 2018

Desembocadura

Y siempre queda más agua en mi pozo,
y si me asomo al borde
es más hondo y me asusta en su negrura.

Siempre queda más agua
y no quiero beber
los cubos que he sacado.
Sólo quiero seguir en mi tarea
de verlos cómo suben
derramando agua viva una vez más.

Enredaré canciones y canciones,
desparramando trigo
en era de verano.

Y no habrá oído nadie nada nuevo
ni habrá bebido nada nuevo.

Y cuando muera,
mi pozo seguirá todavía lleno,
no mudado, profundo,
y desembocaré.

                4 de marzo de 1947*

Carmen Martín Gaite: A rachas (1976)

Versións:
Carmen Martín Gaite: Desembocadura; Poemas; 2000; Pista 5



*[Carmen Martín Gaite: Obras Completas; T.III: Narrativa breve, poesía, teatro; edición de José Teruel; Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, S.A.; Barcelona, 2010; ISBN: 978-84-672-3106-9.]

sábado, 21 de abril de 2018

Para mi corazón basta tu pecho

Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas corno el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda: 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Versións:
Pablo Neruda: Poema 12; La voz del poeta, Vol.1; 1968; Pista 12



Paco Ibáñez e Cuarteto Cedrón: Para mi corazón basta tu pecho; Paco Ibáñez e Cuarteto Cedrón interpretan a Pablo Neruda e Raul González Tuñón; 1977; Cara 1, Corte 6



Pablo Milanés: Para mi corazón basta tu pecho; Neruda en el corazón (VVAA); 2004; Pista 13



Ángel Parra: Para mi corazón; Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda; 2004; Pista 4



Benny: Poema 12; Marinero en tierra. Tributo a Neruda, Vol.2 (VVAA); 2004; Pista 5



Pablo Milanés: Para mi corazón basta tu pecho; Como un campo de maíz; 2005; Pista 12

(Reedición da versión do disco Neruda en el corazón, do ano 2004.)



Pablo Neruda: Para mi corazón basta tu pecho (Poema 12); 20 poemas de amor y una canción desesperada; 2008; Pista 12; Audio-Libro, Visor Libros, S.L.

(Reedición da versión do disco La voz del poeta, Vol.1, do ano 1968.)



Vicente Monera: Poema 12: Para mi corazón basta tu pecho; www.musicaypoemas.com; 2009;



Ángel Corpa: Para mi corazón (poema XII); Aquí te amo; 2015; Pista 8

Amor en música

Aunque el tema sea el mismo,
Cada amor tiene su aire,
Que con tantas variaciones
Difiere y a nuevo sabe.

La primavera en los ojos
Lleva uno, y el verano
El otro en la piel, o al menos
Eso cree el enamorado.

Pero en todos el infierno
Está oculto, hasta el instante
De las lágrimas, del grito
Que de las entrañas sale.

Pues luego al infierno llevan,
Por eso a veces quisiste
Evitar sus paraísos
Con una prudencia triste.

Pero, amigo, ¿y a la música
Quién se niega, si es dotado
De oído bueno, ni al deseo
Ojos buenos que ven claro?

Si éstos nacen para locos
Y aquéllos para prudentes,
De qué lado estás ya sabes:
Canta tus aires fielmente.

Y deja la melodía
Llenarte todo el espíritu
Ya qué más da gozo o pena
Si en el amor se han fundido.

Luis Cernuda: Con las horas contadas (1956)

Versións:
Antonio Ayala “El Rampa”: Cada amor tiene su aire*; Desolación de la quimera. Poemas flamencos para Luis Cernuda; 2003; Pista 2



*[A versión musical de Antonio Ayala "El Rampa" está seguida do poema Soledades, da obra de Luis Cernuda: Con las horas contadas, do ano 1956.]

jueves, 19 de abril de 2018

Para Laurence

No quiero ser para ti un viento oscuro
No seas para mí un ciclón que pasa
Yo no soy más que un hombre tonto y puro
Sé para mí tan sólo el pan de casa

No quiero ser para ti pesadilla
Para mí no seas sueño vano
Yo quiero darte mi almohada y mi silla
Dame tú a mí tu cabeza y tu mano

Dame tus manos y dame tus pies
Dame de día y de noche tu boca
Yo te daré lo que ves y no ves
Un alma profunda y una risa loca

Te diré quién soy y hacia dónde voy
Me dirás quién eres y hacia dónde vas
Soy un hombre como todos y aquí estoy
Mi camino es el amor y nada más

Carlos Edmundo de Ory: El desenterrador de vivos (2006)

Versións:
Juan Luis Pineda: Para Laurence; Olla de grillos; 2002; Pista 4



Fernando Polavieja: Para Laurence; El desenterrador de vivos; 2006; Pista 11

domingo, 15 de abril de 2018

Coitus interrupto

Ojalá quien visite este folleto
sea lego en Chaquespiare y en sor Juana,
no compite mi boina de paleto
con el chambergo de Villamediana.

Sacando chispas donde falta lumbre,
si un verso crispa su reverso ampara,
mientras dispara contra la costumbre
de ponerle al buen tiempo mala cara.

Muchos quieren brindar con los amigos,
varios desactivar un exabrupto,
dos o tres avivar el avispero.

Todos, obviando premios y castigos,
duran menos que el coitus interrupto
de tantas despedidas de soltero.

Joaquín Sabina: Ciento volando de catorce (2001)

Versións:
Joaquín Sabina: Coitus interrupto; Ciento volando de catorce; 2001; Pista 1

sábado, 14 de abril de 2018

Para la libertad sangro, lucho, pervivo

                              II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández: El hombre acecha (1937-1939) (1939)

Versións:
Joan Manuel Serrat: Para la libertad; Miguel Hernández; 1972; Cara A, Corte 3



Joan Manuel Serrat: Para la libertad; Álbum de oro; 1981; Disco 3: Mis poetas, Cara B, Corte 5

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972.)



Joan Manuel Serrat: Para la libertad; Serrat en directo; 1984; Disco 1, Cara B, Corte 5



Joan Manuel Serrat: Para la libertad; Sinceramente teu; 1986; Lado B, Corte 5

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972.)



Joan Manuel Serrat: Para la libertad; 24 páginas inolvidables; 1993; CD1, Pista 12

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972.)



Aceituna sin hueso: Para la libertad; Cuba le canta a Serrat, Vol.1 (VVAA); 2005; CD1, Pista 8



Manolo García: Para la libertad; Serrat …eres único!, Vol.2 (VVAA); 2005; Pista 4



Joan Manuel Serrat e Joaquín Sabina: Que se llama Soledad / Para la libertad; Dos pájaros de un tiro; 2007; CD2, Pista 16



Joan Manuel Serrat: Para la libertad; Serrat en Bellas Artes; 2015; Pista 16



Carmen Linares: Para la libertad; Verso a verso; 2017; Pista 1

viernes, 13 de abril de 2018

A una verdad

                        1

                                No es el amor quien muere,
                                somos nosotros mismos.
                                                            L. C.

No es el amor quien muere, Luis Cernuda,
somos nosotros mismos. En un canto
te lo he visto decir con el espanto
de tener la certeza y no la duda

en tus labios que escriben. Tan desnuda
te brota la verdad, que no sin llanto
entregusto tus versos como el santo
que en su propio sufrir encuentra ayuda.

No importa ya por quién, por qué, ni dónde,
sobre un triste papel la verdad nace;
cuando ella fluye así, cuando desata

los lazos más sencillos que ella esconde,
la causa de sí misma se deshace.
No es el amor quien muere, él es quien mata.

                                                México, 1939

Ramón Gaya: Seis sonetos de un diario. Obra Completa (2010)*

Versións:
Antonio Ayala “El Rampa”: A una verdad; Desolación de la quimera. Poemas flamencos para Luis Cernuda; 2003;



*[Ramón Gaya: Obra completa; Edición de Nigel Dennis e Isabel Verdejo, prólogo de Tomás Segovia; Editorial Pre-textos; 2010; ISBN: 978-84-8191-969-1]

miércoles, 11 de abril de 2018

Para estar contigo

Sé que a solas, aburrido
De estar vivo y quedar muerto,
Pasas el tiempo, o te pasa
El tiempo sin tú quererlo.

Pues el fuego no la anima
Sino en lumbre pasajera,
Entiende la paradoja
De tu existencia incompleta.

La luna a veces es clara,
El aire a veces es tibio,
El cuerpo joven tan puro
Como siempre, y tan perdido.

El sino te lleva, y puedes,
Si así lo quieres, pararle,
Cuando seguir cansa. Entonces
Eres dueño en lo que vale.

Luego la vejez alcanza,
Y con ella ese recelo
De una falla, ajena o tuya,
En el ciclo ya completo.

No digas que no esperabas
Todo ello en el principio,
Y acepta, como si iguales,
Lo esperado y lo vivido.

Luis Cernuda: Vivir sin estar viviendo (1944-1949) (1950)

Versións:
Silvia Comes e Lídia Pujol: Para estar contigo; Silvia Comes & Lídia Pujol; 1998; Pista 3

martes, 10 de abril de 2018

T'introduire dans mon histoire

La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
—cuando me dejo y tú te dejas—
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es tan poco
y tan intensa —si es tu gusto…
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

Jaime Gil de Biedma: Poemas póstumos (1968)

Versións:
María Dolores Pradera e José Carreras: La vida a veces; María Dolores; 1989; CD2, Pista 7



María Dolores Pradera e José Carreras: La vida a veces; Entrañable; 1990; Pista 8

(Reedición do disco María Dolores do ano 1989.)



María Dolores Pradera e José Carreras: La vida a veces; Toda una vida; 1994; Pista 14

(Reedición do disco María Dolores do ano 1989.)



Silvia Comes e Lidia Pujol: T’introduire dans mon histoire; Silvia Comes & Lidia Pujol; 1998; Pista 8



María Dolores Pradera e José Carreras: La vida a veces; En buena compañía; 2007; Pista 4

(Reedición do disco María Dolores do ano 1989.)



Alejandro Martínez: T’introduire dans mon histoire*; Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma; 2010; Pista 1



*[A versión musical de Alejandro Martínez comeza cun fragmento do poema Pandémica y celeste, da obra Moralidades, recitado polo seu autor, Jaime Gil de Biedma.]

domingo, 8 de abril de 2018

Descarrilamiento

Nos hemos despertado,
la máquina hecha añicos,
disparados a miles de kilómetros,
con este malestar de madrugada
en un campo sin árboles
entre pavesas frías,
magullados los huesos
y seco el paladar.

¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?
Ahora mismo, hace un rato,
ya no sé si te acuerdas,
íbamos por el campo
en un tren rojo
de pitidos triunfales
y el aire se metía por todas las ventanas.

Ahora mismo, hace un rato,
deja que te lo cuente,
tuvimos en las manos
palancas, manivelas y clavijas
de una locomotora que inventábamos
casi sin darnos cuenta.
Éramos fogoneros, viajeros, revisores
en aquel gran tinglado fulminante
solamente habitado por nosotros.

«¿Te parece —te dije— a doscientos por hora?»
Y tú manipulabas allí gesticulando
a la luz de las chispas que nacían.

Nos hemos despertado
entre pavesas frías,
magullados los huesos
y seco el paladar
en un paraje inhóspito.

¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?

Carmen Martín Gaite: A rachas (1976)

Versións:
Carmen Martín Gaite: Descarrilamiento; Poemas; 2000; Pista 22

sábado, 7 de abril de 2018

Para Don Antonio Núñez "Chocolate"

Cobre viejo reflejo
de una vida
bebida gota a gota.

El dolor se le nota
aunque ande lejos
de la herida dorada
de su boca.

La soleá está loca
la seguiriya muerde
y el taranto se vuelve,
de pronto, un disparate.

El moreno del duende
se llama Chocolate.

Carlos Lencero: Cobre viejo* (2006)

Versións:
Maita Vende Cá: La soleá está loca; Loquito por tus huesos; 2000; Pista 11



Malizzia: Chocolate; El alma en verso; 2003; Pista 5



*[Inédito. Poema de Carlos Lencero que precede a su texto para el disco Cobre viejo, de Antonio Núñez “Chocolate”. Disco póstumo editado en 2006, un año después de la muerte del cantaor, con nueve cantes y un recitado grabados en 1999 bajo la producción de Ricardo Pachón y con Diego Amaya al toque. (tiempoflamenco: https://tiempoflamenco.blogspot.com.es/2016/12/el-cobre-viejo-de-antonio-nunez.html).]

viernes, 6 de abril de 2018

Convalecencia

En la tarde de otoño,
cuando he abierto los ojos,
la voz dulce y sensata de mi madre
viene de otro hemisferio
que ya no sé alcanzar.
Habla de la merienda,
de sábanas planchadas,
de poner el termómetro.
Y un bullicio de niños
que salen de la escuela
brinda desde la calle
un contrapunto lánguido,
entreverando pausas que se estiran.
Yo estaba en otro sitio
—¿dónde estaba?—.
De todo lo que veo y lo que oigo
me separa el sabor del paladar,
una sed agridulce.

Pues parece que tienes menos fiebre.
Ahora te traigo el agua de limón.

No es eso, no era eso.
Yo estaba en otro sitio.
Al raso. Corría el aire.
Nadie me conocía.
Había ruido. Había riesgo.
Va a repetirse todo,
me aburre esta función.
No cierres el balcón,
espera, te lo pido, un momentito más,
que no entra frío,
no corras todavía la cortina.
Deja abierta, mi dulce carcelera,
la ranura del sueño.
Ella me mira y dice:
Tienes los ojos tristes, ¿en qué piensas?
En nada, digo yo.
Y sus pasos se alejan.

Podría huir ahora.
En los cuentos de niños
¡resultaba tan fácil la transfiguración,
el brinco audaz y súbito!

No quiero más paredes,
más mantas ni jarabes,
yo sé lo que me cura y lo que no,
respirar de otro modo necesito.
Ahora mismo podría,
si tú me dieras fuerzas,
oh, hermano Peter Pan,
saltar desde la cama hasta el balcón,
del balcón a la torre de la iglesia,
donde los monaguillos ya se aprestan
a iniciar un tañido
que nunca es aventura.
¡Oh, el riesgo de salir,
arrebujada en camisón liviano,
a conjurar la fiebre,
desafiando el frío de la tarde,
sobrevolando plazas y callejas,
ventanas que se encienden
y bultos de mujeres que acuden al rosario,
esquivar en zigzag el campaneo
de toda la ciudad,
abrirse al campo ignoto,
sin paredes!

Carmen Martín Gaite: A rachas (1986)*

Versións:
Carmen Martín Gaite: Convalecencia; Poemas; 2000; Pista 17



*[Carmen Martín Gaite: A rachas; Ediciones Hiperión; colección Poesía Hiperión; Madrid, 1986.]

jueves, 5 de abril de 2018

Para beber auga e viño e estarmos xuntos

Colle a modo ascuas do fogo
reconstruído do teu lar
coa túa man e co teu soño,
onde non reina o alquitrán.
Con unto de porcos bravos
e estrugas dos ortigais.
Con chispas e lortregazos
e tronos dun temporal.
Sacando con viño as nubes
que entoldan o teu ollar.

Con viño ao caír do sol
e con auga na mañán.
Con pingas limpas, correntes
dunha fonte perenal,
das vellas fontes dos montes
con auga sempre a cantar.
Derrete ese lazo, o xelo
do duro egoísmo e vai
sacando con viño as nubes
que entoldan o teu ollar.

Desterra á barranca a mala
araña co seu tear.
Condena no seu burato
o fel do lagarto arnal.
Derruba a caivanca fonda
serpes mudas, sen campás.
E bota un urro moi forte
do teu peito, e un cantar,
sacando con viño as nubes
que entoldan o teu ollar.

Un cantar pola túa boca
pero un cantar comunal
non privado, solidario,
o verdadeiro cantar.
Pancada na alma caída,
abalo de espabilar,
sacando con viño as nubes
que entoldan o teu ollar.

Bernardino Graña: Himno verde (1992)

Versións:
A Roda: Para beber auga e viño e estarmos xuntos; Os quintos; 1995; Pista 5

miércoles, 4 de abril de 2018

Campana de cristal

A veces yo querría haber seguido
en aquella campana de cristal,
todo limpio y pulido,
tamizada la luz, clara e igual.

Pero estas inherentes cicatrices
grabadas día a día en la memoria
en muebles y pasillos,
en lo que digo y dices,
han escrito una densa y sofocante historia,
ceniza que se cuela entre visillos.

Sol frío, luz de nieve, resplandor,
por la plaza mayor
cruzo con mi cartera de estudiante;
mi madre dice desde el mirador
de la casa varada, apaciguante:
Quédate aquí, no crezcas, que es peor.

A veces yo querría haber seguido
en aquella campana de cristal,
todo limpio y pulido,
tamizada la luz, clara e igual.

Carmen Martín Gaite: A rachas (1976)

Versións:
Carmen Martín Gaite: Campana de cristal; Poemas; 2000; Pista 21