martes, 30 de abril de 2013

1964

                    I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

                    II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


Jorge Luis Borges: El otro, el mismo (1964)

Versións:
Jairo: Mil novecientos sesenta y cuatro; Jairo canta a Borges; 1975; Pista 7



Jairo: 1964; Puro Jairo. Canciones: 1970-2001; 2001; CD4, Pista 7

(Reedición da versión do disco Jairo canta a Borges, do ano 1975)










Vicente Monera: 1964. Ya no es mágico el mundo; www.musicaypoemas.com; 2008;

domingo, 28 de abril de 2013

Cartas de España

Nuevas vienen de allá; mano querida
llama a mi corazón: recuerdo evoca
del tiempo en que hizo sol para mi vida,
y palpitan los versos en mi boca,

Y espacio buscan, y en el aire ponen—
buen mensajero a la enemiga playa—
pensamientos de amor que la coronen
y un beso fiel que hasta sus besos vaya.

Allá en París, la tierra donde el lodo
con las flores habita y el misterio,
hay una tumba que lo dice todo
con la solemne voz del cementerio.

Allí llegué: la vida enamorada
esparcí con placer por la arquería;
mi mano puse en la columna helada
y mi mano de vivo era la fría!

Y es que a la sombra de los arcos graves,
y sobre el mármol que coronas pisa,
bajo los trozos de extinguidas naves
duerme Abelardo al lado de Eloísa.

Y recuerda, oh mezquino, a quien arredra
el perpetuo calor de la arquería,
que allí junté mi mano con la piedra,
y mi mano era allí la única fría!

* * *
Tiene ¡oh mujer! con esta carta fiesta
mi corazón sobre tu amor dormido:
¡Cuánto lloran los solos! ¡Cuánto cuesta
mover al pobre huérfano afligido!

Besos me mandas: pídesme de abrazos
porción que pueda sofocar tus males:
¡Oh, flor perpetua, cariñosos lazos
de los amores buenos y leales!

Pobre! Tú lloras, y yo aquí—callado
de manera que al muerto en mí revelo—
tengo siempre algún beso preparado
que dar no puedo y que te mando al cielo!

Pobre! mi dueño, quejumbrosa mía!
Piensa que todo con vivir perece,
pero que honrado amor, gala del día,
con cada sol revive y amanece!

* * *
Se aduerme, hasta se acalla, hasta se esconde
en la sombra que en sí genera el vivo:
tú palpitas en mí; yo no sé dónde,
pero sé que yo estoy en ti cautivo.

Oye: me angustio; de dolor me duermo
a una luz miserable en cama dura,
y soy ¡oh mi alma! Un infeliz enfermo
de extraños males que no tienen cura.

Y así dormido, cuando el rudo exceso
de la carnal labor mi cuerpo rinde,
dicen que han visto palpitar el beso
que es fuerza, ya sin ti, que al cielo brinde.

Y es que en la tierra, la mujer amada
copia es y anuncio del celeste anhelo,
y cuando de ella el alma está alejada,
el alma solo puede alzarse al cielo.

* * *
Mi pobre, mi muy bella: todavía
nuestra pálida luz no se consume,
y esperamos llorando un mismo día,
y aquella pobre flor tiene perfume.

Todavía ¡oh mi bella! el pensamiento
que sembramos en hora de dolores,
el cierzo vence, abate al rudo viento:
todavía el rosal tiene dos flores!


* * *
Y ¡cómo es fácil al doliente triste
la vida por amor! Hoy era un día
amargo de viudez, en que se viste
de luto el sol, y el alma está vacía.

Hoy hizo noche: si para otros hubo
un sol caliente que mi mal no ha visto,
yo solo sé que acá en mi sombra estuvo
algún dolor diciéndome que existo.

Día de vigor de la fatal cadena,
hoy fue más grande el solitario abismo;
hoy cavó más mi corazón la pena;
hoy sentí más el peso de mí mismo.

Llegó la noche, y cuando un rayo blando
alumbró mi dolor con luz de luna,
supe que aún vives mi memoria amando:
¡Oh, tenue luz, imagen de fortuna!

Y de repente, con vigor que llamo
resurrección, en súbitos placeres
se enciende el sol, recuerdo que te amo,
y siento en mí la vida de dos seres.


* * *
Y es que a la sombra de los arcos graves
y sobre el mármol que coronas pisa,
bajo los trozos de extinguidas naves,
duerme Abelardo al lado de Eloísa!

                México, 17 de octubre de 1875.

José Martí: Versos varios. Obras completas, vol.17: Poesías II* (2001)

Versións:
Amaury Pérez: Carta a España; Poemas de José Martí cantados por Amaury Pérez; 1978; Pista 8



*[Publicado orixinalmente na Revista Universal, México, 22 de Octubre de 1875]

sábado, 27 de abril de 2013

Ajedrez

                    I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

                    II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Jorge Luis Borges: El hacedor (1960)

Versións:
Jorge Luis Borges: Ajedrez; Borges por él mismo; 2002*; Pista 21



Vicente Monera: Ajedrez I; www.musicaypoemas.com; 2008;



*[Grabación orixinal realizada en Buenos Aires en Setembro de 1967]

viernes, 26 de abril de 2013

Canción final

Las rosas de papel no son verdad
y queman
lo mismo que una frente pensativa
o el tacto de una lámina de hielo.

Las rosas de papel son, en verdad,
demasiado encendidas para el pecho.

Jaime Gil de Biedma: Poemas póstumos (1968)

Versións:
Alejandro Martínez: Canción final*; Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma; 2010; Pista 10



*[A versión musical de Alejandro Martínez inclue un fragmento do poema Pandémica y celeste, da obra Moralidades, recitado polo propio autor, Jaime Gil de Biedma.]

jueves, 25 de abril de 2013

Canción de Crisóstomo

    Ya que quieres, cruel, que se publique
de lengua en lengua y de una en otra gente
del áspero rigor tuyo la fuerza,
haré que el mesmo infierno comunique
al triste pecho mío un son doliente,
con que el uso común de mi voz tuerza.
Y al par de mi deseo, que se esfuerza
a decir mi dolor y tus hazañas,
de la espantable voz irá el acento,
y en él mezcladas, por mayor tormento,
pedazos de las míseras entrañas.
Escucha, pues, y presta atento oído,
no al concertado son, sino al ruido
que de lo hondo de mi amargo pecho,
llevado de un forzoso desvarío,
por gusto mío sale y tu despecho.
    El rugir del león, del lobo fiero
el temeroso aullido, el silbo horrendo
de escamosa serpiente, el espantable
baladro de algún monstruo, el agorero
graznar de la corneja, y el estruendo
del viento contrastado en mar instable;
del ya vencido toro el implacable
bramido, y de la viuda tortolilla
el sentible arrullar; el triste canto
del envidiado búho, con el llanto
de toda la infernal negra cuadrilla,
salgan con la doliente ánima fuera,
mezclados en un son, de tal manera,
que se confundan los sentidos todos,
pues la pena cruel que en mí se halla
para contalla pide nuevos modos.
    De tanta confusión no las arenas
del padre Tajo oirán los tristes ecos,
ni del famoso Betis las olivas:
que allí se esparcirán mis duras penas
en altos riscos y en profundos huecos,
con muerta lengua y con palabras vivas,
o ya en oscuros valles, o en esquivas
playas, desnudas de contrato humano,
o donde el sol jamás mostró su lumbre,
o entre la venenosa muchedumbre
de fieras que alimenta el libio llano.
Que, puesto que en los páramos desiertos
los ecos roncos de mi mal, inciertos,
suenen con tu rigor tan sin segundo,
por privilegio de mis cortos hados,
serán llevados por el ancho mundo.
    Mata un desdén, atierra la paciencia,
o verdadera o falsa, una sospecha;
matan los celos con rigor más fuerte;
desconcierta la vida larga ausencia;
contra un temor de olvido no aprovecha
firme esperanza de dichosa suerte.
En todo hay cierta, inevitable muerte;
mas yo ¡milagro nunca visto! vivo
celoso, ausente, desdeñado y cierto
de las sospechas que me tienen muerto,
y en el olvido en quien mi fuego avivo,
y, entre tantos tormentos, nunca alcanza
mi vista a ver en sombra a la esperanza,
ni yo, desesperado, la procuro;
antes, por extremarme en mi querella,
estar sin ella eternamente juro.
    ¿Puédese, por ventura, en un instante
esperar y temer, o es bien hacello
siendo las causas del temor más ciertas?
¿Tengo, si el duro celo está delante,
de cerrar estos ojos, si he de vello
por mil heridas en el alma abiertas?
¿Quién no abrirá de par en par las puertas
a la desconfianza, cuando mira
descubierto el desdén, y las sospechas
¡oh amarga conversión! verdades hechas,
y la limpia verdad vuelta en mentira?
¡Oh en el reino de amor fieros tiranos
celos! ponedme un hierro en estas manos.
Dame, desdén, una torcida soga.
Mas ¡ay de mí! que, con cruel vitoria,
vuestra memoria el sufrimiento ahoga.
    Yo muero, en fin; y porque nunca espere
buen suceso en la muerte ni en la vida,
pertinaz estaré en mi fantasía.
Diré que va acertado el que bien quiere,
y que es más libre el alma más rendida
a la de Amor antigua tiranía.
Diré que la enemiga siempre mía
hermosa el alma como el cuerpo tiene,
y que su olvido de mi culpa nace,
y que en fe de los males que nos hace,
amor su imperio en justa paz mantiene.
Y con esta opinión y un duro lazo,
acelerando el miserable plazo
a que me han conducido sus desdenes,
ofreceré a los vientos cuerpo y alma,
sin lauro o palma de futuros bienes.
    Tú, que con tantas sinrazones muestras
la razón que me fuerza a que la haga
a la cansada vida que aborrezco,
pues ya ves que te da notorias muestras
esta del corazón profunda llaga,
de cómo alegre a tu rigor me ofrezco,
si, por dicha, conoces que merezco
que el cielo claro de tus bellos ojos
en mi muerte se turbe, no lo hagas;
que no quiero que en nada satisfagas,
al darte de mi alma los despojos.
Antes, con risa en la ocasión funesta
descubre que el fin mío fue tu fiesta.
Mas gran simpleza es avisarte desto,
pues sé que está tu gloria conocida
en que mi vida llegue al fin tan presto.
    Venga, que es tiempo ya, del hondo abismo
Tántalo con su sed; Sísifo venga
con el peso terrible de su canto;
Ticio traya su buitre, y ansimismo
con su rueda Egïón no se detenga,
ni las hermanas que trabajan tanto,
y todos juntos su mortal quebranto
trasladen en mi pecho, y en voz baja
(si ya a un desesperado son debidas)
canten obsequias tristes, doloridas,
al cuerpo, a quien se niegue aun la mortaja.
Y el portero infernal de los tres rostros,
con otras mil quimeras y mil monstros,
lleven el doloroso contrapunto;
que otra pompa mejor no me parece
que la merece un amador difunto.
    Canción desesperada, no te quejes
cuando mi triste compañía dejes;
antes, pues que la causa do naciste
con mi desdicha augmenta su ventura,
aun en la sepultura no estés triste.

Miguel de Cervantes: Don Quijote de La Mancha (I,14), (1605)

Versións:
Espliego: Canción de Crisóstomo; Nunca fuera caballero; 2005; Pista 3

miércoles, 24 de abril de 2013

Canción de invierno y de verano

Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico Sur bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
-brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz-
es de noche en Valparaíso
-rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba –detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuanto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.

Ángel González: Intermedio de canciones, sonetos y otras músicas. Tratado de urbanismo (1967)

Versións:
Ángel González: Canción de invierno y de verano; La palabra en el aire; 2003; Pista 15



Ángel González: Canción de invierno y de verano; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 28

(Reedición do recitativo do disco La palabra en el aire, do ano 2003)

lunes, 22 de abril de 2013

Canción de aniversario

Porque son ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía;
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece hoy partidario de la felicidad,
cantemos, alegría!

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos vaya en hacer otra vez el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro en el corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?

La realidad –no demasiado hermosa-
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tú ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no más, un sí es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
-mientras que tú y yo nos deseamos
feliz y larga vida en común-, estoy seguro
que no puede hacer daño.

Jaime Gil de Biedma: Moralidades (1966)

Versións:
Silvia Comes e Lidia Pujol: Canción de aniversario; Silvia Comes & Lidia Pujol; 1998; Pista 11

Aunque el tiempo me borre de vosotros

Aunque el tiempo me borre de vosotros
mi juventud dará la muerte al tiempo.

Y entonces, sin hablarme, sin hablarnos,
qué claramente nos comprenderemos,
y qué hermosos vivir entre vosotros
soñando vuestros sueños

Pasaréis ante el árbol, en el río
mojaréis vuestro cuerpo
y os colmará una vieja y honda gracia,
un remoto misterio,

como si el árbol o como si el agua,
flotasen antes en vuestro recuerdo,
como si alguien hubiese antes vivido
la vida que lleváis en vuestros cuerpos.

Así compartiremos nuestros mundos
en el fondo de vuestros pensamientos.

José Hierro: Alegría (1947)

Versións:
Inés Fonseca: Aunque el tiempo me borre de vosotros; Vida; 2002; Pista 7

sábado, 20 de abril de 2013

Apología y petición

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,

decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde
sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Jaime Gil de Biedma: Moralidades (1966)

Versións:
Paco Ibáñez: Triste historia; Concert au Teatro de la Ópera de Buenos Aires; 1971; CD1, Pista 10



Paco Ibáñez: Triste historia; A flor de tiempo; 1978; Pista 1

viernes, 19 de abril de 2013

El valle

Nada es la belleza. Mirad el sol,
su lluvia luminosa de pedernal caliente
que humildes hace ser sobre la tierra
los serenos labios y bellos de lo joven.

Ahora sabrás por qué bajo la voz de la noche
mi país se oscurece, campo de tirsos
donde verdea el musgo triste de lo anciano.

No hay consolación, sobre esta piedra
se pudren los ojos del conde Luna
lamidos por la sombra gris del abandono.

Como la nieve que cae sobre los cedros,
como la noche lenta en que reside
y se hace blanca hacia nosotros
su condición tan leve de ceniza.

Toda la noche llamó la noche a los caballos,
toda la noche por un mar de estrellas apagadas
cruzaron mi corazón sus ojos puros.

Como astros sin luz bajo las piedras,
como espejos cansados que no fulgen,
como arenas del mar bajo la nieve.

Pasaron con su corazón tronchando ramas
cruzaron lentos relinchando la espesura
por los calveros súbitos del bosque.

Poderosa es la luz, el tacto de la lluvia
que cae sobre los valles del Seo y de Valcarce,
sobre las aldeas y la alta obsidiana de los montes
y los bosques de encinos y de rojos alerces.

Llueve, llueve en mi corazón y en los oteros de Cela,
llueve sin misericordia sobre los pastizales tiernos
donde plácidos rebaños pacen sumergidos
la hierba nueva del invierno.

Para la contemplación ha nacido la luz su deseo,
para la inmóvil tristeza de la paciencia extendida
que ha dictado la aurora sobre los fríos parajes.

Así la primavera, la tallada pasión de lo que crece como un ala de dolor sobre los campos se ha dormido,
fuente abandonada que cae sobre los pilos longevos de piedra.

Admítete conmigo, hemos nacido aquí, no moriremos
rebrotará el corazón del légamo sus címbalos
y el agua de apacible bondad al manantial sereno.

Oh flor de la gavanza, oloroso aire del romero
que al paso de las corzas aromas el camino.

Yo te desconozco, castaño donde hoy brujan los hielos
y el cálido soplo de la vida no ha existido.

Mi pueblo, el padre de mi padre,
el triste, el pueblo,
como una dulce bestia ha entrado en el otoño.

Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1986)

Versións:
Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño*; Escrito está; 2001; Pista 8



Juan Carlos Mestre: El valle; Antífona del otoño en el valle del Bierzo; 2003;



*[A versión alterna fragmentos recitados polo propio autor, Juan Carlos Mestre, e musicalizacións de Amancio Prada, deste e mais outros poemas da obra Antífona del otoño en el valle del Bierzo: El otoño, Antepasados, La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche, La Montaña e Ídolo de Noceda.]

Años triunfales

                    […]
                    Y la más hermosa
                    Sonríe al más fiero de los vencedores.
                                                          Rubén Darío


Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.

Barcelona y Madrid eran algo humillado.
Como una casa sucia, donde la gente es vieja,
la ciudad parecía más oscura
y los metros olían a miseria.

Con luz de atardecer, sobresaltada y triste,
se salía a las calles de un invierno
poblado de infelices gabardinas
a la deriva, bajo el viento.

Y pasaban figuras mal vestidas
de mujeres, cruzando como sombras,
solitarias mujeres adiestradas
-viudas, hijas o esposas-

en los modos peores de ganar la vida
y suplir a sus hombres. Por la noche,
las más hermosas sonreían
a los más insolentes de los vencedores.

Jaime Gil de Biedma: Moralidades (1966)

Versións:
Alejandro Martínez: Años triunfales; Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma; 1976; Pista 7

jueves, 18 de abril de 2013

Ídolo de Noceda

Nuestra alianza fue con el otoño rojo, no con la túrgida escama del gusano que envejece la vida.

Entonces la sangre de los dioses del valle era fulgurante y hermosa, dócil como el aroma de la música y los bondadosos mastines que mi corazón escucha ladrar toda la noche.

Pero el que silba un aire verde en la siringa y es místico de tacto y dadivoso ha hundido sus manos en la tierra. En el áspero confín de los sepulcros, edad de la muerte donde nunca hubo nadie, han rozado sus primorosas yemas la semilla, el astro de la tribu, la piedra del relámpago.

Oh gota de fuego, muchacha secreta que has subido a lo oscuro desde la penumbra encarnada de lo que es bello y remoto.

Esa carne de rosa o de columna enterrada en el aire ha entrado como una hebra de luz en mi corazón.

Pero esta tristeza es definitiva, como un nudo de bronce.

Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (1986)

Versións:
Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño*; Escrito está; 2001; Pista 8



*[A versión alterna fragmentos recitados polo propio autor, Juan Carlos Mestre, e musicalizacións de Amancio Prada, deste e mais outros poemas da obra Antífona del otoño en el valle del Bierzo: El otoño, Antepasados, La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche, La Montaña e El valle.]

miércoles, 17 de abril de 2013

Albada

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
          llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
          y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
          Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros –cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
          después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
          que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
          en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
          desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
          hecho al amanecer.

-Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarse cara a cara,
          en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
          y no por el placer.

Jaime Gil de Biedma: Moralidades (1966)

Versións:
Luis Emilio Batallán: Albada; Tu retrato; 2007; Pista 7



Alejandro Martínez: Albada; Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma; 2010; Pista 4

martes, 16 de abril de 2013

La montaña

          Pasan los días y no amanece
                   José Antonio Llamas

Y los cegase la nieve y destruyera
si habiéndola mirado no escuchasen
precedida del silencio a su hermosura.

Cuán sigilosos son los pasos del que huye
porque su tierra es pobre y sueña con el júbilo
de regresar un día entre banderas.

Campos de Balouta, país del abandono,
donde llueve obstinada una lámpara de nieve
y pastorea la luz a sus relámpagos.

Esta es la casa de tu padre,
la tumba del padre de tu padre
y tuya será cuando regreses.


Oh, párpado de la miseria,
abre tu corazón y míranos,
cuerpos de un único pánico
reunidos por el fuego.

Amarga noche de la tierra,
apagada ceniza de unos ojos
que soñaron el fulgor de la mañana
y el agua de la vida desconoce.

Este es el roble fin de los humildes,
los que hablan de Dios a la intemperie
y han visto arder roja la nieve.

Nada han tenido bajo el sol,
la vida la escribirán con su nombre en una lápida.

Ellos han muerto sin saber
que tras los desvalidos campos florecen jardines
donde las muchachas tocan el sistro.

Su misterio era el mar,
ahora crecen lirios de sal contra la aurora.
Pero tú no amarás la flor de esta pobreza.
Por la tarde de octubre pasa un hombre,
lleva una blanca liebre palpitando.

Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1986)

Versións:
Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño*; Escrito está; 2001; Pista 8



*[A versión alterna fragmentos recitados polo propio autor, Juan Carlos Mestre, e musicalizacións de Amancio Prada, deste e mais outros poemas da obra Antífona del otoño en el valle del Bierzo: El otoño, Antepasados, La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche, Ídolo de Noceda e El valle.]

lunes, 15 de abril de 2013

Alguna vez

Alguna vez, a todos, a mí mismo,
nos ha crecido un árbol en las manos
o el mar sobre la frente
o la esperanza, como alfombra extendida a nuestro paso.
Al encontrar un verso entre la hierba,
al madurar el fruto del abrazo,
al escuchar palabras
que nos tientan el aire de palabras que arrastramos

Pero la madrugada llegó siempre
con su fusil a ciegas preparado
para segar la vida de los hombres
o la ilusión nacida en nuestros vasos.
Y cuando fue creciendo la mañana
nos quedó solamente nuestro asco
y una sed infinita, y la vergüenza
de nuestro propio aspecto de borrachos.

Carlos Álvarez Cruz: Tiempo de siega y otras yerbas (1970)

Versións:
Rosa León: Alguna vez; Al alba; 1975; Pista 8



Rosa León: Alguna vez; Tiempo nuevo; 2001; Pista 12

(Reedición da versión do disco Al alba, do ano 1975)

sábado, 13 de abril de 2013

Cuando no cante más

Cuando no cante más adivinaré
el hundimiento de un barco que había
conseguido pasar el océano
más enmarañado de la noche
Seré mi isla propia un vestigio
de tierra infecunda un corazón
jamás arrepentido pero solo
siempre solo recordando el mar

Carlos Edmundo de Ory: El desenterrador de vivos (2006)

Versións:
Luis Eduardo Aute: Cuando no cante más; El desenterrador de vivos; 2006; Pista 4

jueves, 11 de abril de 2013

El último rincón

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olvido lo quiero,
lo percibo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales,
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarle,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no es posible ahogarme.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres;
al rincón del pelo denso
donde relampagueaste.
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.

La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe
y entre el clamor de los dos
mi corazón se debate.
El último y el primero:
náufrago rincón, estanque
de saliva detenida
sobre su amoroso cauce.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.


Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Pata Negra: Compañero del alma*; Rock gitano; 1982; Pista 3



Pata Negra e Mercedes Sosa: Compañero del alma**; Rock gitano (nuevas mezclas); 1994; Pista 6



*[A versión musical de Pata Negra leva por título o verso final da Elegía a Ramón Sijé, da obra El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, e está composta polos poemas (ou fragmentos dos mesmos): Que cara de herido pongo, Enterrado me veo (2ª estrofa), Llegó con tres heridas, Quién llenará este vacío e El último rincón (2 fragmentos), todos da obra Cancionero y romancero de ausencias.]
**[Esta versión musical do grupo Pata Negra é semellante á do disco Rock gitano do ano 1982, precedida da interpretación do poema Llegó con tres heridas por Mercedes Sosa.]

miércoles, 10 de abril de 2013

Quién llenará este vacío

¿Quién llenará este vacío
de cuerpo desalentado
que dejó tu cuerpo al mío?

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Pata Negra: Compañero del alma*; Rock gitano; 1982; Pista 3



Pata Negra e Mercedes Sosa: Compañero del alma**; Rock gitano (nuevas mezclas); 1994; Pista 6



*[A versión musical de Pata Negra leva por título o verso final da Elegía a Ramón Sijé, da obra El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, e está composta polos poemas (ou fragmentos dos mesmos): Que cara de herido pongo, Enterrado me veo (2ª estrofa), Llegó con tres heridas, Quién llenará este vacío e El último rincón (2 fragmentos), todos da obra Cancionero y romancero de ausencias.]
**[Esta versión musical do grupo Pata Negra é semellante á do disco Rock gitano do ano 1982, precedida da interpretación do poema Llegó con tres heridas por Mercedes Sosa.]

martes, 9 de abril de 2013

Enterrado me veo

Enterrado me veo,
crucificado
en la cruz y en el hoyo
del desengaño.

¡Qué mala luna
me ha empujado a quererte
como a ninguna!

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Pata Negra: Compañero del alma*; Rock gitano; 1982; Pista 3



Pata Negra e Mercedes Sosa: Compañero del alma**; Rock gitano (nuevas mezclas); 1994; Pista 6



*[A versión musical de Pata Negra leva por título o verso final da Elegía a Ramón Sijé, da obra El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, e está composta polos poemas (ou fragmentos dos mesmos): Que cara de herido pongo, Enterrado me veo (2ª estrofa), Llegó con tres heridas, Quién llenará este vacío e El último rincón (2 fragmentos), todos da obra Cancionero y romancero de ausencias.]
**[Esta versión musical do grupo Pata Negra é semellante á do disco Rock gitano do ano 1982, precedida da interpretación do poema Llegó con tres heridas por Mercedes Sosa.]

lunes, 8 de abril de 2013

Que cara de herido pongo

Que cara de herido pongo
cuando te veo y me miro
por la ribera del hombro.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Pata Negra: Compañero del alma*; Rock gitano; 1982; Pista 3



Pata Negra e Mercedes Sosa: Compañero del alma**; Rock gitano (nuevas mezclas); 1994; Pista 6



*[A versión musical de Pata Negra leva por título o verso final da Elegía a Ramón Sijé, da obra El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, e está composta polos poemas (ou fragmentos dos mesmos): Que cara de herido pongo, Enterrado me veo (2ª estrofa), Llegó con tres heridas, Quién llenará este vacío e El último rincón (2 fragmentos), todos da obra Cancionero e romancero de ausencias.]
**[Esta versión musical do grupo Pata Negra é semellante á do disco Rock gitano do ano 1982, precedida da interpretación do poema Llegó con tres heridas por Mercedes Sosa.]

jueves, 4 de abril de 2013

Llegó con tres heridas

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Joan Manuel Serrat: Llegó con tres heridas; Miguel Hernández; 1972; Pista 10



Joan Báez: Llegó con tres heridas; Gracias a la vida; 1974; Pista 2



Francisco Curto: Cogedme / Llegó con tres heridas / Cada vez más presente*; Miguel Hernández; 1976; Pista 2



Joan Manuel Serrat: Llegó con tres heridas; Álbum de oro; 1981; CD3: Mis poetas; Pista 12

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972)




Pata Negra: Compañero del alma**; Rock gitano; 1982; Pista 3



Nana Mouskouri: Llegó con tres heridas; Nuestras canciones; 1991; CD1, Pista 10



Pata Negra e Mercedes Sosa: Compañero del alma***; Rock gitano (nuevas mezclas); 1994; Pista 6



Eliseo Parra: Llegó con tres heridas; Spain in my heart: songs of the Spanish Civil War (VVAA); 2003; Pista 9



Joan Báez: Llegó con tres heridas; The complete A&M recordings; 2003; CD2, Pista 5

(Reedición da versión do disco Gracias a la vida, do ano 1974)




Vicente Monera: Llegó con tres heridas; www.musicaypoemas.com; 2008;



Carmen Linares: Llegó con tres heridas; Verso a verso; 2017; Pista 11



*[A versión musical de Francisco Curto está composta polos seguintes poemas: Cogedme, cogedme, Llegó con tres heridas e Cada vez más presente, todos da obra de Miguel Hernández Cancionero y romancero de ausencias; cantados nesa orde e precedidos dun breve recitativo composto pola primeira estrofa do poema Me llamo barro aunque Miguel me llame, da obra El rayo que no cesa e os seis versos finais do poema Mis ojos que lo ven todo, da Escena I, Cadro 1º, Acto 1º, da peza teatral Pastor de la muerte, do ano 1937.]
**[A versión musical de Pata Negra leva por título o verso final da Elegía a Ramón Sijé, da obra El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, e está composta polos poemas (ou fragmentos dos mesmos): Que cara de herido pongo, Enterrado me veo (2ª estrofa), Llegó con tres heridas, Quién llenará este vacío e El último rincón (2 fragmentos), todos da obra Cancionero e romancero de ausencias.]
***[Esta versión musical do grupo Pata Negra é semellante á do disco Rock gitano do ano 1982, precedida da interpretación do poema Llegó con tres heridas por Mercedes Sosa.]

Cogedme, cogedme

Cogedme, cogedme.
dejadme, dejadme.

Fieras, hombres, sombras.
Soles, flores, mares.

Cogedme.

Dejadme.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Francisco Curto: Cogedme / Llegó con tres heridas / Cada vez más presente*; Miguel Hernández; 1976; Pista 2



*[A versión musical de Francisco Curto está composta polos seguintes poemas: Cogedme, cogedme, Llegó con tres heridas e Cada vez más presente, todos da obra de Miguel Hernández Cancionero y romancero de ausencias; cantados nesa orde e precedidos dun breve recitativo composto pola primeira estrofa do poema Me llamo barro aunque Miguel me llame, da obra El rayo que no cesa e os seis versos finais do poema Mis ojos que lo ven todo, da Escena I, Cadro 1º, Acto 1º, da peza teatral Pastor de la muerte, do ano 1937.]

Cada vez más presente

Cada vez más presente.

Como si un rayo raudo
te trajera a mi pecho.

Como un lento, rayo
lento.
Cada vez más ausente.

Como si un tren lejano
recorriera mi cuerpo.

Como si un negro barco
negro.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Francisco Curto: Cogedme / Llegó con tres heridas / Cada vez más presente*; Miguel Hernández; 1976; Pista 2



*[A versión musical de Francisco Curto está composta polos seguintes poemas: Cogedme, cogedme, Llegó con tres heridas e Cada vez más presente, todos da obra de Miguel Hernández Cancionero y romancero de ausencias; cantados nesa orde e precedidos dun breve recitativo composto pola primeira estrofa do poema Me llamo barro aunque Miguel me llame, da obra El rayo que no cesa e os seis versos finais do poema Mis ojos que lo ven todo, da Escena I, Cadro 1º, Acto 1º, da peza teatral Pastor de la muerte, do ano 1937.]

martes, 2 de abril de 2013

La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche

En una ciudad de provincia. En una ciudad con tiendas de ultramarinos y ángeles que cruzan el cielo en bicicleta. Es una tarde de domingo, a eso de la tibia luz del anochecer cuando aún no han dado las ocho.

Bajo la dulce curva de los soportales las muchachas como yedras fragantes ensueñan el melado torso de los jóvenes.

Mi memoria advierte esa dicha, el celeste vapor que los labios exhalan entre palabras secretas. Lo que recuerdo es hermoso, como el aceite que resbala de una tea encendida y fulgente se esparce sobre los cuerpos desnudos, sobre el súbito mármol de los amantes dormidos.

Lo que borda la ternura sobre los valles del Bierzo, lo que lentamente abolido aún palpita como un rubí en el melodioso pico de los pájaros. Así os he sentido, libres y gozosos días donde viví cansado por la luz, radiante, estremecido, hijo de la tristeza y los relámpagos.
En una ciudad de provincia. En una ciudad con escaparates y jardines y trenes silenciosos.

En una oscuridad amenazada por el muro cinerario de la aurora.

El otoño era bello, nuestros pensamientos tenían la sonrisa del niño que se baña en el río.
Como nacidos del puente o de la torre, como la piedra, despacio, el deseo de la aventura fue huyendo de nosotros, como la albahaca de los oteros de junio, como el jaspe que lanzado por la honda silba brillante hacia los cielos.

Llueve, esa gente que soy y que conozco ha salido a la calle, al céfiro suave de los dialectos del monte. La noche ha puesto lámparas apagadas en los nidos vacíos, solitarios pastores en las tristes cañadas del otoño.

Ya lo sabéis, como esa postal borrada por el sol que guarda en su zurrón un cartero celoso.

Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (1986)

Versións:
Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño*; Escrito está; 2001; Pista 8



Juan Carlos Mestre: La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche; Antífona del otoño en el Valle del Bierzo; 2003; CD-Libro; Calambur Editorial, S.L.;



*[Nesta versión intercálanse fragmentos recitados polo autor Juan Carlos Mestre e musicalizados por Amancio Prada, deste e mais outros poemas da obra Antífona del otoño en el Valle del Bierzo: Antepasados, El otoño, La montaña, Ídolo de Noceda e El valle.]