domingo, 30 de noviembre de 2014

A qué mirar. A qué permanecer

A qué mirar. A qué permanecer
seguros
de que todo es así, seguirá
siendo... Jamás pudo
ser de otra forma, compacto
y duro,
este —perfecto en su cadencia—
mundo.
Preferible es no ver. Meter las manos
en un oscuro
panorama, y no saber
qué es esto que aferramos, en un puro
afán de incertidumbre, de mentira.
Porque la verdad duele. Y lo único
que te agradezco ya es que me engañes
una vez más...
            —«Te quiero mucho...»

Ángel González: Áspero mundo (1956)

Versións:
Ángel González: A que mirar. A que permanecer; A todo amor: antología personal; Col. De viva voz; Edit. Visor Libros; 2006; Pista 2

sábado, 29 de noviembre de 2014

Historia conocida

Hace tiempo hubo un hombre, entre nosotros,
alegre, iluminado,
que amó, vivió y cantaba hasta la muerte,
libre como los pájaros.

Es una historia conocida, amigos,
todos la recordamos;
—viento del pueblo, se perdió en el pueblo—
pero no ha terminado.

¡Qué bonito sería! Nace, escribe
muere desamparado.
Se estudian sus poemas, se le cita,
y a otra cosa, muchachos.

Pero su nombre continúa, sigue,
como nosotros, esperando,
el día en que este asunto, y otros muchos,
se den por terminados.

José Agustín Goytisolo: Años decisivos (1961)*

Versións:
Paco Ibáñez: Historia conocida; Concert au Teatro de la Ópera de Buenos Aires; 1971; CD2, Pista 5



Paco Ibáñez: Historia conocida; Del Olimpia al Palais des Sport; 1972; Pista 4



Joan Manuel Serrat: Historia conocida; 1978; 1978; Cara B, Corte 4



Paco Ibáñez: Historia conocida; Les concerts de Paco Ibáñez a Paris; 2002; Pista 18



*[O poema aparece incluido na obra Claridad, dentro da recopilación Años decisivos que fai o autor no ano 1961 da súa obra publicada. Aparece, tamén, incluido nas obras: Del tiempo y del olvido (1977; 1980), onde modifica a puntuación mantendo só os puntos e cambia v.7 viento del pueblo se perdió en el pueblo v.9 Qué bonito sería! Nace escribe ; Palabras para Julia y otras canciones (1980), cos cambios de puntuación anteditos; Palabras para Julia (1990), igual que a anterior, e; Claridad (1998) onde modifica a puntuación e cambia v.3 qué amó y vivió y cantaba hasta la muerte e v.10 y muere encarcelado. {José Agustín Goytisolo: Poesía completa; Edición, prólogo e notas de Carmen Riera e Ramón García Mateos; Poesía, 178; Editorial Lumen, Barcelona, 2009; ISBN: 978-84-264-1409-5}]

viernes, 28 de noviembre de 2014

Himno a los pájaros

Dios te guarde, pajarillo,
flor del bosque, plumas oro,
nadie mate tus pichones,
nadie toque tu tesoro.

La tormenta no te asuste
en las noches despiadadas,
que el viento no te castigue,
ni te maten las heladas.

Que el cazador no te encuentre
cuando te busca en la selva,
la sombra por defenderte,
en sus repliegues te envuelva.

Vuela siempre por los aires,
canta siempre entre las ramas,
picotea en los jardines,
cuelga el nido en las retamas.

Dios te guarde, pajarillo,
flor del bosque, plumas de oro,
nadie mate tus pichones,
nadie toque tu tesoro.

Alfonsina Storni: El Dios de los pájaros, Cuadro Iº, Acto Iº (1942)*

Versións:
Imanol: Himno a los pájaros; Viajes de mar y luna; 1990; Pista 10



*[Publicada orixinalmente na Revista Ser, nos 23-24, Buenos Aires, 1942]

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hijo de la luz y de la sombra

                         I
          (Hijo de la sombra)
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.


Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.


El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.


Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.


El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.

                         II
          (Hijo de la luz)
Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.

                         III
          (Hijo de la luz y la sombra)
Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.

Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.


Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.

Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.


Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Joan Manuel Serrat: Hijo de la luz y de la sombra; Hijo de la luz y de la sombra; 2010; Pista 13

martes, 25 de noviembre de 2014

Prólogo

Hijo:

Espantado de todo, me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.

Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.

¡Lleguen al tuyo!*

José Martí: Ismaelillo (1882)

Versións:
Sara González: Hijo…; Versos José Martí cantados por Sara González; 1975; Pista 7



Teresita Fernández: Dedicatoria; Teresita canta a Martí; 2007; Pista 2



*[Introducción, en prosa, ao libro de poemas citado]

domingo, 23 de noviembre de 2014

Hermana Marica

Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.
Pondraste el corpiño
y la saya buena,
           
cabezón labrado,
toca y albanega;
           
y a mí me pondrán
mi camisa nueva,
           
sayo de palmilla,
media de estameña;
           
y si hace bueno
trairé la montera
que me dio la Pascua
mi señora abuela,
           
y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.
Iremos a misa,
veremos la iglesia;
darános un cuarto
mi tía la ollera.
Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;
           
y en la tardecica,
en nuestra plazuela
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas
           
con las dos hermanas
Juana y Madalena
y las dos primillas
Marica y la tuerta;
y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto de ello
bailar en la puerta;
y al son del adufe
cantará Andrehuela:
No me aprovecharon,
madre, las hierbas;
y yo de papel
haré una librea
           
teñida con moras
porque bien parezca,
           
y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras
del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
           
anaranjeamos
las Carnestolendas;
           
y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas;
y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos, por riendas;
           
y entraré en la calle
haciendo corvetas,
           
yo y otros del barrio,
que son más de treinta.
Jugaremos cañas
junto a la plazuela,
porque Barbolilla
salga acá y nos vea;
           
Barbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.
           

                             1580

Luis de Góngora: Romances burlescos. Manuscrito Vicuña* (1627)

Versións:
Paco Ibáñez: Hermana Marica; Paco Ibáñez 1; 1964; Pista 11



Diego Carrasco: Flamenco barroco; A tiempo; 1994; Pista 4



Diego Carrasco: La canción del mariquita**; El tiempo del diablo*** (VVAA); 2008;



*[Manuscrito Vicuña: Obras en Verso del Homero español que recogió Juan López de Vicuña; Madrid; 1627; BNE.]
**[A versión musical de Diego Carrasco está precedida pola interpretación do poema Canción del mariquita, da obra de Federico García Lorca: Canciones, do ano 1927, na voz de Miguel Poveda.]
***[Espectáculo dirixido por Diego Carrasco, estrenado no Teatro Lope de Vega de Sevilla o 21 de setembro de 2008, no transcurso da celebración da Bienal de Flamenco.]

viernes, 21 de noviembre de 2014

A Revolución Irmandiña

Cando espiraba en Galicia
o período medioeval
o povo fixo xusticia
en irmandá comunal.

Pois os nosos Irmandiños
co gran Roi Xordo por guía
saíron polos camiños
na busca dun novo día.

Foi a Irmandade Galega
unha unidade do povo.
¡Foi a xusticia que chega
traguendo un sol puro e novo!

Baixo o mando de Lanzós
ningún castelo quedóu.
¡Galicia sin torreós
a sí mesma se mandóu…!

E unha forza poderosa
a fe do povo mantiña.
¡Foi unha xeira groriosa
a da Revolta Irmandiña!

Manuel María: As rúas do vento ceibe (1979)

Versións:
Roi Casal: A Revolución; Lendas douradas; 2008; Pista 11

jueves, 20 de noviembre de 2014

Heces

Esta tarde llueve, como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce.  Por qué no ha de ser?
Viste de gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su "No seas así!"
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón!

César Vallejo: Los heraldos negros (1918)

Versións:
Noel Nicola e Susana Baca: Heces; Canta a César Vallejo; 1986; Pista 4



Campo de almas: Heces; Los pasos lejanos. Tributo rock a César Vallejo (VVAA); 2007; Pista 3

miércoles, 19 de noviembre de 2014

É xa tempo de erguer a Libertade

(…)

É xa tempo de erguer a Libertade,
de saír deste noxo e deste abismo
pra poñer en outo a diñidade,
a ira, a rebelión, o inconformismo.

É tempo preciso pra se alzar,
de enterrar dunha vez a tiranía
e erguer a nosa fe como un cantar
pra traguer a pureza e a alegría.

É o tempo do combate, do cramor,
da afirmación enteira máis varil.
É o tempo do incendio abrasador
baixo este ceo purísimo de abril.

É tempo de ofrendar a propia vida,
de vestir o uniforme de soldado.
É tempo de ir coa frente erguida
pra facer un mañán esperanzado.

Abril fixo xurdir rosas vermellas,
toxos arnás e estirpos feridores.
É tempo de gadañas e de rellas;
de seiturar a traición, ós traidores.

Galicia é, dende agora, chama acesa,
un agromar de mapoulas a frorir;
unha fouce xigante, unha promesa;
unha vontade absoluta de porvir.

Galicia é o empeño máis fermoso,
o pulo trascendente máis cabal;
un ideal vivo, virxe e poderoso;
unha desperta conciencia comunal.

Este é tempo de loita, de xenreira.
É tempo de semente e de colleita.
¡O tempo de que agrome a Primaveira
pra levantar á Terra tan maltreita!

                                                 4 de abril de 1846.
                                                 Rúa de SANTIAGO DE COMPOSTELA.
                                                 Varios ESTUDIANTES.
                                                 O poeta FRANCISCO AÑÓN.

(…)

Manuel María: Abril de Lume e Ferro* (1974)

Versións:
A Quenlla: Abril de Lume e Ferro; 30 anos con A Quenlla de amor, dor e loita; 2014; CD2, Pista 3



*[Este poema forma parte da obra teatral Abril de Lume e Ferro. Dita peza foi estreada no Campo da Feira de Carral no ano 1986. A obra publicouse no ano 1989, polo Excmo. Concello de Carral.]

martes, 18 de noviembre de 2014

He vivido: me he muerto

He vivido: me he muerto: y en mi andante
Fosa sigo viviendo: una armadura
Del hierro montaraz del siglo octavo.
Menos, sí, menos que mi rostro pesa.
Al cráneo inquieto lo mantengo fijo
Porque al rodar por tierra, el mar de llanto
…………………no asombre.*
Quejarme, no me quejo: es de lacayos
Quejarse, y de mujeres,
Y de aprendices de la trova, manos
Nuevas en liras viejas: —Pero vivo
Cual si mi ser entero en un agudo
Desgarrador sollozo se exhalara.—
De tierra, a cada sol mis restos propios
Recojo, presto los apilo a rastras,
A la implacable luz y a los voraces
Hombres, cual si vivieran los paseo:
Mas si frente a la luz me fuese dado
Como en la sombra do duermo, al polvo
Mis disfraces echar, viérase súbito
Un cuerpo sin calor venir a tierra
Tal como un monte muerto que en sus propias
Inanimadas faldas se derrumba.

He vivido: al deber juré mis armas
Y ni una vez el sol dobló las cuestas
Sin que mi lidia y mi victoria viere:—
¡Ni hablar, ni ver, ni pensar yo quisiera!
Cruzando los brazos como en nube
Parda, en mortal sosiego me hundiría.
De noche, cuando al sueño a sus soldados
En el negro cuartel llama la vida,
La espalda vuelvo a cuanto vive: al muro
La frente doy, y como jugo y copia
De mis batallas en la tierra miro—
¡La rubia cabellera de una niña
Y la cabeza blanca de un anciano!


José Martí: Versos libres (1878-1882) (1913)

Versións:
Sara González: He vivido, me he muerto; Versos José Martí cantados por Sara González; 1975; Pista 13



*[Verso non rematado.]

viernes, 14 de noviembre de 2014

He ido marcando con cruces de fuego

Poema 13

He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

Pablo Neruda: 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Versións:
Pablo Neruda: Poema 13; La voz del poeta, Vol.1; 1968; Pista 13



Ángel Parra: He ido marcando con cruces de fuego; Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda; 2004; Pista 3



Pablo Neruda: He ido marcando con cruces de fuego; 20 poemas de amor y una canción desesperada; Audio-Libro, Editorial Visor; 2008; Pista 13

(Reedición da versión do disco, La voz del poeta, Vol.1, do ano 1968)



Vicente Monera: (Poema 13) He ido marcando; www.musicaypoemas.com; 2008;

jueves, 13 de noviembre de 2014

Brétema

Brétema,
canción noviña,
auga de poema que mana e canta,
ven!

—Ven por carreiriños de vento,
neniña!
Farémosche zapatiños de rosas.

—Ven por veredas de menceres,
neniña!
Haberá froles de chuchamel.

—Ven pol-a banda dos pomares!
—Ven pol-o trigo das leiras,
neniña!

—Canción noviña!
—Auga de poema!
—Rosa do vento!
—Saudade do sol!

Aquilino Iglesia Alvariño: O pastor das horas. Cómaros verdes (1947)

Versións:
A Quenlla: Brétema; 30 anos con A Quenlla de amor, dor e loita; 2014; CD1, Pista 5

miércoles, 12 de noviembre de 2014

He encontrado a una niña

                    XI

      He encontrado a una niña
en la calle, y me ha abrazado.
Equis, disertada, quien la halló y la halle,
no la va a recordar.

      Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
Y por la misma desolación marchose,
                   delta al sol tenebroso,
                   trina entre los dos.

                   “Me he casado”,
me dice. Cuando lo que hicimos de niños
en casa de la tía difunta.
                   Se ha casado.
                   Se ha casado.

      Tardes años latitudinales,
qué verdaderas ganas nos ha dado
de jugar a los toros, a las yuntas,
pero todo de engaños, de candor, como fue.

César Vallejo: Trilce (1922)

Versións:
Noel Nicola: Trilce XI; Canta a César Vallejo; 1986; Pista 10

martes, 11 de noviembre de 2014

He dormido

He dormido en el andén del metro,
—por miedo al despellejo de metralla—,
he dormido en el borde de la playa
y en el borde del borde del tintero.

He dormido descalza y sin sombrero
sin muñeca ni sábana de arriba
me he dormido sentada en una silla
—y amanecí en el suelo—.

Y la noche después de los desahucios
y los días después del aguacero,
dormía entre estropajos y asperones
en la tienda del tío cacharrero.

Crecí, me puse larga regordeta,
me desvelé, pero seguí durmiendo,
llegué a mocita dicen que a poeta,
y terminé durmiéndome al sereno.

Y a pesar de estos golpes de fortuna
ya veréis por qué tengo buen talento;

he dormido a las penas una a una,
y he dormido en el pecho de mi amante.

Gloria Fuertes: Como atar los bigotes al tigre (1969)

Versións:
Silvia Comes: He dormido; Fuertes; 2014; Pista 13

lunes, 10 de noviembre de 2014

He andado muchos caminos

    He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.
    En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
    y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
    Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
    Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
    Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
    y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
    Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Antonio Machado: Soledades (1903)

Versións:
Joan Manuel Serrat: He andado muchos caminos; Dedicado a Antonio Machado. Poeta; 1969; Pista 10



Joan Manuel Serrat: He andado muchos caminos; Álbum de oro; 1981; CD3, Pista 6

(Reedición da versión do disco Dedicado a Antonio Machado. Poeta, do ano 1969)




Los Romeros de la Puebla: Soledades. He andado muchos caminos; Con alma. Homenaje a poetas andaluces; 1983; Pista 8



Joan Manuel Serrat: He andado muchos caminos; 24 Páginas inolvidables; 1993; CD1, Pista 5

(Reedición da versión do disco Dedicado a Antonio Machado. Poeta, do ano 1969)



Los Romeros de la Puebla: Soledades; Homenaje a poetas andaluces; 2004; Pista 9

(Reedición da versión do disco Con alma. Homenaje a poetas andaluces, do ano 1983)




Zapata: Caravanas de tristeza; Poesía en resistencia; 2012; Pista 1

sábado, 8 de noviembre de 2014

Hay un niño en la calle

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
               
 
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
               
 
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
               
transitar sus países de bandidos y tesoros                
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
               
 
Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
               
porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
               
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque si no es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
               
 
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
               
 
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
               
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
               
 
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
               
 
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
               
 
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
               
 
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
               
 
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
               
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,                
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
               
 

Armando Tejada Gómez: Antología de Juan (1958)

Versións:
Armando Tejada Gómez: Hay un niño en la calle; Sonopoemas del horizonte; 1964; Lado 2, Corte 6



Los Andariegos: Canción para un niño en la calle; Ayer, hoy y mañana, Vol.1; 1967; Lado 1, Corte 2



Mercedes Sosa: Canción para un niño en la calle; Para cantarle a mi gente; 1967; Pista 9



Chito Zeballos: Hay un niño en la calle; Soy de raiz; 1967; Pista 11



Víctor Heredia: Canción para un niño en la calle; Gritando esperanzas; 1968; Pista 12



Chito Zeballos: Hay un niño en la calle; En vivo en el Teatro Víctor María Cáceres (La Rioja, Argentina); 1995; Pista 10


Benjo Cruz: Canción para un niño en la calle; A mi pueblo*; 1998; Pista 15



Víctor Heredia: Canción para un niño en la calle; Armando Tejada Gómez (VVAA); 1999; Pista 3



Víctor Heredia: Canción para un niño en la calle; En vivo en la Casa de las Américas de La Habana (Cuba)**; 2002; Pista 12



Los Andariegos: Canción para un niño en la calle; 20 Grandes Éxitos; 2003; Pista 19

(Reedición da versión do disco Ayer, hoy y mañana, Vol.1, do ano 1967.)




Alberto Cortez e Quinteto Santa Fe: Hay un niño en la calle; A voces; 2004; Pista 7



Armando Tejada Gómez: Hay un niño en la calle (comentarios); Vigencia; 2005; CD3: Registros inéditos; Pista 16



Hay un niño en la calle; Vigencia; 2005; DVD


Mercedes Sosa e Calle 13: Canción para un niño en la calle; Cantora; 2009; CD2, Pista 3



Víctor Heredia: La canción para un niño en la calle; Armando Tejada Gómez, Vol.2 (VVAA); 2012; Pista 3

(Reedición da versión do disco Armando Tejada Gómez, do ano 1999.)



Diego el Cigala e Mercedes Sosa: Canción para un niño en la calle; Romance de la luna tucumana; 2013; Pista 11



*[Recopilatorio editado en La Paz (Bolivia) pola discográfica Discolandia Dueri que inclue remasterizacións de interpretacións en vivo e estudo de Benjo Cruz, anteriores ao ano 1969 precedidas polo tema introductorio El cantor de Bolivia (una biografía de Benjo Cruz) de Alí Primera.]
**[Grabación realizada na Sala Che Guevara da Casa de las Américas de La Habana (Cuba), en 1999, e editada polo xornal arxentino Página/12, no ano 2002. CD tamén coñecido como Víctor Heredia 3.]
***[Por razóns de espazo etiquetouse a Armando Tejada Gómez (intérprete) como Tejada e a Chito Zeballos como Zeballos.]

martes, 4 de noviembre de 2014

Hastío

Pasan las horas de hastío
por la estancia familiar,
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.

Dice la monotonía
del agua clara al caer:
un día es como otro día;
hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita
el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado
toda la fronda marchita!

Antonio Machado: Soledades. Galerías. Otros poemas (1907)

Versións:
Vicente Monera: Hastío; www.musicaypoemas.com; 2011;

lunes, 3 de noviembre de 2014

Hasta el día en que vuelva

Hasta el día en que vuelva, de esta piedra
nacerá mi talón definitivo,
con su juego de crímenes, su yedra,
su obstinación dramática, su olivo.

Hasta el día en que vuelva, prosiguiendo,
con franca rectitud de cojo amargo,
de pozo en pozo, mi periplo, entiendo
que el hombre ha de ser bueno, sin embargo.

Hasta el día en que vuelva y hasta que ande
el animal que soy, entre sus jueces,
nuestro bravo meñique será grande,
digno, infinito dedo entre los dedos.

César Vallejo: Poemas humanos (1939)

Versións:
Noel Nicola: Hasta el día en que vuelva; Canta a César Vallejo; 1986; Pista 9