miércoles, 20 de octubre de 2021

Si me llamaras

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».

Pedro Salinas: La voz a ti debida (1933)

Versións:

Vicente Monera: Si me llamaras; www.musicaypoemas.com; 2008;




Santiago Gómez Valverde e Helena Vignau: Si me llamaras; La palabra y el tiempo, vol.2; 2013; Pista 6

miércoles, 6 de octubre de 2021

El ser como el maíz se desgranaba en el inacabable

                          III

El ser como el maíz se desgranaba en el inacabable
granero de los hechos perdidos, de los acontecimientos
miserables, del uno al siete, al ocho,
y no una muerte, sino muchas muertes, llegaba a cada uno:
cada día una muerte pequeña, polvo, gusano, lámpara
que se apaga en el lodo del suburbio, una pequeña muerte de alas gruesas
entraba en cada hombre como una corta lanza
y era el hombre asediado del pan o del cuchillo,
el granero: el hijo de los puertos, o el capitán oscuro del arado,
o el roedor de las calles espesas:
todos desfallecieron esperando su muerte, su corta muerte diaria:
y su quebranto aciago de cada día era
como una copa negra que bebían temblando.


Pablo Neruda: II. Alturas de Macchu Picchu. Canto General (1950)

Versións:

Los Jaivas: La poderosa muerte*; Alturas de Macchu Picchu; 1981; Lado A, Corte 2



*[A versión musical do grupo Los Jaivas comeza coa parte final da derradeira estrofa do poema Si la flor a la flor entrega el alto germen e continúa coas catro primeiras estrofas do poema Entonces en la escala de la tierra he subido, e remata coa estrofa final do poema Muertos de un solo abismo, sombras de una hondonada; todos eles pertencentes á composición Alturas de Macchu Picchu, da obra de Pablo Neruda: Canto General, do ano 1950.]

jueves, 16 de septiembre de 2021

Si la luna fuera espejo

Si la luna fuera espejo,
qué bien que yo te vería.
Si la luna fuera espejo
      —dámela,
      —tómala
y ponla en el cielo ya—,
cuántos eclipses habría.
Por tu culpa los astrónomos,
todos se suicidarían.

Y tenerte a ti muy lejos
que poco me importaría
si la luna fuera espejo.

Gerardo Diego: Manual de espumas (1924)

Versións:

Vicente Monera: Si la luna fuera espejo; www.musicaypoemas.com; 2010;

Quédate en la cama

            V

Quédate en la cama,
lucero del alba,
que cuando tu sales
mi amante se embarca.


Si se te rompe un estrobo,
uno te haré con mi pelo,
que todo mi cuerpo es tuyo,
amante mío marinero.

Viento sudoeste,
salta pronto ya,
que la vela blanca
de mi marinero
lo traiga del mar.


Fernando Villalón: Gacelas marineras. Romances del 800 (1929)

Versións:

Calixto Sánchez: Déjame que me vaya (bulerías)*; Andando el camino; 2007; Pista 1



*[A versión musical de Calixto Sánchez está precedida pola primeira estrofa do poema Alegrías, da obra de Manuel Machado: Cante hondo, do ano 1912; pola primeira estrofa do poema Torerillo en Triana, da obra de Gerardo Diego: La suerte o la muerte. Poema del toro (1926-1963), do ano 1963; polo poema Déjame que me vaya, da peza teatral de Miguel Hernández: Pastor de la muerte, do ano 1937; polo poema Llegó con tres heridas, da obra de Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), do ano 1958; e polo poema Me puse en el puerto, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Guitarra

Cuando lomas y llanuras
duermen como en un letargo
porque viene al trote largo
la noche arreando negruras.
Cuando todo queda a oscuras
en la inmensidad campera
y se escucha lastimera
de algún chingolo la queja
sólo vos, guitarra vieja,
sos mi amante compañera.


Cuando te pulso en mis brazos
y tembloroso te estrecho,
siento aletear en mi pecho
todo el calor de mi abrazo.
Y mis manos que en el lazo
tienen pujanza de garra
y agitaron la moharra
cuando frente al enemigo,
quedan, cuando estás conmigo,
como una seda, guitarra.

Por eso cuando tu son
viene a golpear la memoria
y se oye tocando a gloria
el eco de una canción.
En la rueda del fogón
que nunca supo de intrigas
tu vibración se prodiga
entre un mate y otro mate
como un corazón que late
por impulsiones amigas.


Guitarra, cuando en el canto
para pulsarte me afilo
y aflora dulce un estilo
o un triste deja su llanto.
Cuando punteo el encanto
de una milonga de ayer
pienso que debes tener
entre tu caja cautiva
una calandria nativa
o un corazón de mujer.


Tabaré Regules: Mate amargo: versos criollos (1956)

Versións:

Amalia de la Vega: Guitarra; Mientras fui dichosa; 1976; Lado 2, Corte 2

jueves, 9 de septiembre de 2021

Si la flor a la flor entrega el alto germen

                          II

Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.

No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quien guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón, oh frente triturada
entre las cavidades del otoño:

Cuántas veces en las calles de invierno de una ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago que el beso desprendía.

(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente, campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)

No pude asir sino un racimo de rostros o de máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas.

No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial encadenado,
o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano extendida.
Qué era el hombre? En qué parte de su conversación abierta
entre los almacenes y los silbidos, en cuál de sus movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida?


Pablo Neruda: II. Alturas de Macchu Picchu. Canto General (1950)

Versións:

Los Jaivas: La poderosa muerte*; Alturas de Macchu Picchu; 1981; Lado A, Corte 2



*[A versión musical do grupo Los Jaivas, continúa coa parte final do poema El ser como el maíz se desgranaba en el inacabable, as catro primeiras estrofas do poema Entonces en la escala de la tierra he subido, e remata coa estrofa final do poema Muertos de un solo abismo, sombras de una hondonada; todos eles pertencentes á composición Alturas de Macchu Picchu, da obra de Pablo Neruda: Canto General, do ano 1950.]

Me puse en el puerto

          II

Me puse en el puerto
de Benaocaz,
los carabineros
me veían de lejos,
se volvían atrás…


¡Qué verdad verdadera
es que tengo impacientada
mi cuchara en la galera!...

Fernando Villalón: Gacelas contrabandistas. Romances del 800 (1929)

Versións:

Calixto Sánchez: Déjame que me vaya (bulerías)*; Andando el camino; 2007; Pista 1



*[A versión musical de Calixto Sánchez está precedida pola primeira estrofa do poema Alegrías, da obra de Manuel Machado: Cante hondo, do ano 1912; pola primeira estrofa do poema Torerillo en Triana, da obra de Gerardo Diego: La suerte o la muerte. Poema del toro (1926-1963), do ano 1963; polo poema Déjame que me vaya, da peza teatral de Miguel Hernández: Pastor de la muerte, do ano 1937; e polo poema Llegó con tres heridas, da obra de Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), do ano 1958; e seguida polo poema Quédate en la cama, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Enviarei-che esta canción

Enviarei-che esta canción
cando te esqueza.
Saberás entón que te amei.
Cando ja te non ame.

Mentres arda no lume teu,
terei-no oculto.
A chama brillará ante ti
cando ja non me queime.

Canción que ha confesar amor
que ja non arde.
Aguardarei pra cha ofrecer
a te ter esquecido.

E se morro sen cha enviar,
morrin querendo-te.
Nunca saberás que te amei
se non te esquezo nunca.

Ricardo Carballo Calero: Futuro condicional (1961-1980) (1982)

Versións:

José Carballido: Cando xa non te ame; Musicando Carvalho Calero (VVAA)*; 2020; Pista 42



*[Concurso musical organizado pola AGAL (Associaçom Galega da Língua) en colaboración coa CRTVG e a Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, para conmemorar o ano das Letras Galegas 2020, adicado a Ricardo Carballo Calero.]

lunes, 9 de agosto de 2021

Si en Rioseco los nobles

Cuarta parte

Si en Ríoseco los nobles
se empiezan a congregar,
Acuña a sus señoríos
la guerra les llevará.
Tras Fuentes de Valdepero,
Cordovilla arrasará,
y tras de haber combatido
con Padilla hasta Magaz,
sobre Paredes de Nava
sus tropas dirigirá.
Frechilla no se defiende,
Becerril no escapará.
Un día en que se dispone
junto al Pisuerga a acampar,
Ilegan hombres de la Junta
con ánimo de informar
de los breves con que el papa,
bajo presión imperial,
condena a los comuneros
y a Acuña en primer lugar.
«Si mis actos me condena,
no los podría juzgar
sin antes haberme oído
lo que tenga que explicar.
Si a mis clérigos condena,
mal los puede condenar
cuando su obispo predica
ejemplo de batallar.
Quien a reyes se doblega,
de Cristo renegó ya,
y papa que se dispone
a querer excomulgar
a los que al rey no obedezcan,
no es quién para condenar.
Hoy nos niega sepultura
por ir de Comunidad,
mas poco el entierro importa
si es siempre la muerte igual.»

De nuevo el obispo vuelve
sus tropas hacia Magaz.
Resiste la fortaleza,
mas les cede la ciudad.
De todo se ampara Acuña,
que a la Junta servirán
cuantas riquezas le lleguen
para poder guerrear.
En los atrios y en los claustros
los campesinos verán
al obispo de Zamora
a caballo predicar,

en Frómista repitiendo
lo que dijera en Magaz:
«Tended palios y manteles
y en su interior arrojad
custodias, joyas, patenas,
y vasos de consagrar.
La Iglesia, cuanto más pobre,
más a Dios se acercará.
El oro de los altares
es agua sin alumbrar.
Llevándoselo a la Junta,
al pueblo le brotará.»


Enviado por la Junta
a las tierras toledanas,
el ejército de Acuña
camina hacia el Guadarrama.
La nieve les sale al paso
al acercarse a Pedraza,
y las ventiscas arrecian
a través de las montañas.
Acuden los campesinos,
aliviándoles las cargas,
tirando de los caballos,
los falconetes a arrastras.
Buitrago y Torrelaguna
a su paso les aclaman,
y en Alcalá les reciben
al vuelo de sus campanas.
Sigue Acuña hacia Madrid
donde le esperan las armas
con que armar los voluntarios
que surgen como riada.
Tras pertrecharse en Madrid,
ya están llegándose a Ocaña.
Se van de allí al Romeral,
buscando van con gran ansia
a don Antonio de Zúñiga
prior de San Juan quien manda
los reales que imaginan
que Toledo es de sus anchas.
Le envía un mensaje Acuña
para retarle a batalla:
«Salid de vuestra guarida,
salid a darnos la cara.»
Pretextando estar sin tropas,
el prior tregua reclama.
Acuña a sus hombres dice
que empiecen la retirada;
no vale ganar combate
a enemigo en desventaja.
Apenas los comuneros
han posado sus adargas,
que los de Zúñiga llegan
atacando por la espalda.
Mas de poco ha de valerles
la traición con que atacaran,
que Acuña y los suyos logran
vencerles en lucha franca.
Entrados en la Cuaresma,
Acuña sale de Ocaña,
disfrazado de labriego
con poca gente cabalga.
Al presentarse en Toledo
sólo un guía le acompaña.
Llegado a Zocodover
un toledano se exclama:
«¡Ese labriego es obispo
que se bate con sus armas!»

Los toledanos acuden
todos le estrechan y aclaman,
sin oírle las protestas
en sus hombros le arrebatan.
«Con él a la catedral
para entrar por Puerta Llana,
que un obispo comunero
será primado de España.»
El oficio de tinieblas
interrumpe su llegada.
«Toledanos, toledanos,
es la Junta quien me manda,
no me estaré en un palacio
si se precisa mi espada.»

La Junta, en Valladolid,
se empieza a dividir ya,
que hay quienes hablan de guerra
y quienes de negociar.
Un buen día, un caballero
en sala capitular
expone a los congregados
las perspectivas de paz.
Alonso Ortiz es su nombre
que nadie le nombrará,
mas siempre hay quienes tengan
ardor de Comunidad
y en el turno que se ha hecho
para poder vigilar
a fray Pablo de Villegas
hoy le cumple de escuchar
que Alonso Ortiz desearía
los ánimos sosegar,
prometiendo las mercedes
de la clemencia imperial.
Indignado, el dominico
hasta a la calle se va:
«Con la Junta hay un espía
que está hablando de pactar,
no cabe tregua en la guerra
que no se empieza a ganar.»
Seguido del pueblo en armas
a San Pablo vuelve ya
y al irrumpir en la sala
va avanzando en su arengar:
«Comuneros, comuneros,
no perdáis la libertad.
Luchando la habéis ganado,
ganando se salvará.
¿De qué os sirve haber nacido
si alguien os puede humillar?
Cuanto los grandes poseen
se lo habréis de arrebatar;
quien mucho apañó no pudo
ganárselo sin robar.
Poseen por poseernos,
se apropian por propalar
que son distintos de aquellos
que no tienen propiedad.
Empuñad horcas y hoces,
las espadas empuñad,
no se ha acabado una guerra
que acaba de comenzar.
Con el rey están los grandes
cual lobos con su chacal,
penetrando en sus guaridas
los habréis de exterminar;
que el que primero golpee,
dos veces asestará.»

Un día, los toledanos
se van a la catedral.
Convocan a los canónigos
en sala capitular,
mas los clérigos no quieren
sus casas abandonar.
«Si con sus pies no vinieren,
de los nuestros se valdrán.»
Forzando sus domicilios
el pueblo les va a sacar,
mas no quieren los canónigos
ceder de su voluntad,
no nombrarán arzobispo
a quien es obispo ya.
Acuña, que días antes
no aceptó la dignidad,
hace silencio en el atrio
para poder arengar:
«Toledanos, toledanos,
hombres de comunidad.
Bien sabéis que no hace mucho
rechacé esa dignidad
por entender que con ella
os disponíais a honrar
a quien por honra le basta
serviros de capitán.
La guerra se va extendiendo,
larga la lucha será.
Vivimos sin que podamos
nuestro sueño conciliar.
Si la sede de Toledo
hoy os la quieren negar
los mismos que ayer la daban
a don Guillermo de Croy
por sobrino de un ministro
del flamenco cardenal,
sin tener su Teología
y sin tener casi edad;
lo que así daban a extraños
¿acaso os lo negarán?»
Acuña troca su atuendo,
hecho de pardo sayal
por los brocados antiguos
de su nueva dignidad.

Un ejército imperial
a Mora tiene cercada,
la ciudad guarda silencio,
se diría abandonada,
los ortigas se enderezan
al bajo de la muralla.
Con Zúñiga a su cabeza
los imperiales avanzan.
«Os rendiréis los de Mora,
o Mora será arrasada.»
La artillería real
logra quebrar la muralla,
aguantan los defensores,
hacen frente a las mesnadas,
luchando calle por calle,
luchando casa por casa,
van muriendo en el combate,
o en el suelo se desangran.
Los imperiales se adentran,
ya la iglesia está cercada.
«¿Quién se refugia en la iglesia
huyendo a nuestra venganza?»
«Son mujeres y son niños
o son los viejos sin armas.»
«Si son mujeres o niños,
o si son viejos sin armas,
comuneros son también
y morirán sin que salgan.»
Los reales prenden fuego,
la iglesia ya está incendiada.
Tres mil mujeres y niños
y viejos que están sin armas,
se quemarán en la iglesia
sin poder abandonarla.
El coro ya se desploma,
y los clamores se acaban.
En silencio queda Mora.
¡Cómo crepitan las llamas!
Estando en Yepes, Acuña
se entera de la desgracia.
Si Mora sufrió martirio,
Mora tendrá su venganza.
A Zuñiga y a sus hombres
en Illescas les alcanza.
Tras haber rondado en llano
a manera de alimañas,
van huyendo monte arriba,
dejándose sus adargas.
Se encierran en el castillo,
tras sus muros se Preparan.
Reunidas en el gran patio
duermen centenas de vacas.
Para hacerse de su sitio,
más les valiera soltarlas.
Al oír los comuneros
al rebaño que se avanza
despavorido en la noche,
monte abajo se desbandan.
De poco le sirve a Acuña
la furia con que llegara,
vencer no puede en Illescas
a Mora la infortunada.

Luis López Álvarez: Los Comuneros (1972)

Versións:

Nuevo Mester de Juglaría: El obispo Acuña*; Los Comuneros; 1976; Lado B, Corte 3



*[A versión musical do grupo Nuevo Mester de Juglaría está precedida dun fragmento do poema En el campo comunero, parte terceira da obra Los Comuneros, de Luis López Álvarez, do ano 1972.]

jueves, 5 de agosto de 2021

Déjame que me vaya

                           ESCENA III

                      ANA y el ETERNO

(Los dos escuchan la canción de los que se van.)

CANCIÓN.—
Déjame que me vaya,
madre, a la guerra.
Déjame, blanca hermana,
novia morena.
Déjame.
Y después de dejarme
junto a las balas,
mándame a la trinchera
besos y cartas.

Mándame.

ANA.—
Abuelo, se va.

ETERNO.—
Se van,
como un río, desde el puente
donde el agua no se siente…
¡Quién sabe si volverán!
Puente viejo, roto y mudo
en mitad del campo puesto:
pasó un pasado funesto
que a tu noble piedra pudo.
Se ha secado el manantial
del río bajo tus arcos,
y ni lagunas ni charcos
tienes: sólo un arenal.
Un arenal que no corre,
que no suena, que no canta,
borró el agua en tu garganta
porque tu piedra se borre.
Esos hombres relucientes
que van a luchar con gana,
mañana por la mañana
construirán los nuevos puentes.

CANCIÓN.—
Déjame que me vaya,
madre, a la guerra.
Déjame, blanca hermana,
novia morena.

Déjame.

ETERNO.—
Esos hombres defensores
de su pobreza y su pan,
harán de la tierra, harán
de España un huerto de flores.
El huerto del mundo entero
será en España plantado
con roble, encina, granado,
alegría y limonero.
Huerto que he soñado ver,
y que no veré jamás
con estos ojos, detrás
de una luz de amanecer.
¡Ay, qué temprano nací
ay, que cegué y qué temprano!
¡Nunca seré el hortelano
del huerto que apetecí!
Donde no haya río, habrá
canales de agua y granito,
que están pidiendo en un grito
el Tajo y el Ebro ya.
Acueductos con estruendo
de carros y de animales
a la grupa de los cuales
vendrán los hombres riendo.

CANCIÓN.—
Y después de dejarme
junto a las balas,
mándame a la trinchera
besos y cartas.

Mándame.

Miguel Hernández: Acto Iº, Cuadro 3º, Escena IIIª. Pastor de la muerte (1937)

Versións:

Calixto Sánchez: Déjame que me vaya (bulerías)*; Andando el camino; 2007; Pista 1




Ariel Barreiros: Canto de independencia**; Una canción para Miguel. A guitarra limpia (VVAA); 2009; Pista 4



*[A versión musical de Calixto Sánchez está precedida pola primeira estrofa do poema Alegrías, da obra de Manuel Machado: Cante hondo, do ano 1912; e pola primeira estrofa do poema Torerillo en Triana, da obra de Gerardo Diego: La suerte o la muerte. Poema del toro (1926-1963), do ano 1963; e seguida polo poema: Llegó con tres heridas, da obra de Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), do ano 1958; e por fragmentos dos poemas Me puse en el puerto e Quédate en la cama, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]
**[A versión musical de Ariel Barreiros comeza co poema Canto de independencia, poema solto (1938-1939) non incluido en libro algún e, recollido en Miguel Hernández: Obra poética completa; introducción, estudos e notas de Leopoldo de Luis e Jorge Urrutia; Biblioteca «Promoción del pueblo», Serie P, nº 92; Editorial Zero, S.A.; Madrid, 1976; ISBN: 84-317-0390-3.]

miércoles, 4 de agosto de 2021

Si culpa el concebir, nacer tormento

Si culpa el concebir, nacer tormento,
guerra vivir, la muerte fin humano;
si después de hombre, tierra y vil gusano,
y después de gusano, polvo y viento;

si viento nada, y nada el fundamento,
flor la hermosura, la ambición tirano,
la fama y gloria, pensamiento vano,
y vano en cuanto piensa el pensamiento,

¿quién anda en este mar para anegarse?
¿De qué sirve en quimeras consumirse,
ni pensar otra cosa que salvarse?

¿De qué sirve estimarse y preferirse,
buscar memoria habiendo de olvidarse,
y edificar habiendo de partirse?

Lope de Vega: Rimas humanas (1609)

Versións:

Ángel Corpa: Si culpa el concebir…; Cansonetos; 2007; Pista 7

Torerillo en Triana

Torerillo en Triana,
      frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
      tu seguidilla.

Sultana de mis penas
      y mi esperanza.
Plaza de las Arenas
      de la Maestranza.

Arenas amarillas,
      palcos de oro.
Quién viera a las mulillas
      llevarme el toro.

Relumbrar de faroles
      por mí encendidos.
Y un estallido de oles
      en los tendidos.

Arenal de Sevilla,
      Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
      del río moro.

Azulejo bermejo,
      sol de la tarde.
No mientas, azulejo,
      que soy cobarde.

Guadalquivir tan verde
      de aceite antiguo.
Si el barquero me pierde
      yo me santiguo.

La puente no la paso,
      no la atravieso.
Envuelto en oro y raso
      no se hace eso.

Ay, río de Triana,
      muerto entre luces,
no embarca la chalana
      los andaluces.

Ay, río de Sevilla,
      quién te cruzase
sin que mi zapatilla
      se me mojase.

Zapatilla escotada
      para el estribo.
Media rosa estirada
      y alamar vivo.

Tabaco y oro. Faja
      salmón. Montera.
Tirilla verde baja
      por la chorrera.

Capote de paseo.
      Seda amarilla.
Prieta para el toreo
      la taleguilla.

La verónica cruje.
      Suenan caireles.
Que nadie la dibuje.
      Fuera pinceles.

Banderillas al quiebro.
      Cose el mihura
el arco que le enhebro
      con la cintura.

Torneados en rueda,
      tres naturales.
Y una hélice de seda
      con arrabales.

Me perfilo. La espada.
      Los dedos mojo.
Abanico y mirada.
      Clavel y antojo.

En hombros por tu orilla,
      Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
      sangre de toro.

Si salgo en la Maestranza,
      te bordo un manto,
Virgen de la Esperanza,
      de Viernes Santo.

Adiós, torero nuevo,
      Triana y Sevilla,
que a Sanlúcar me llevo
      tu seguidilla.

Gerardo Diego: La suerte o la muerte. Poema del toro (1926-1963) (1963)

Versións:

Calixto Sánchez: Déjame que me vaya (bulerías)*; Andando el camino; 2007; Pista 1



*[A versión musical de Calixto Sánchez está precedida pola primeira estrofa do poema Alegrías, da obra de Manuel Machado: Cante hondo, do ano 1912 e seguida por fragmentos dos poemas: Déjame que me vaya, da peza teatral de Miguel Hernández: Pastor de la muerte, do ano 1937; Llegó con tres heridas, da obra de Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), do ano 1958; Me puse en el puerto e Quédate en la cama, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

sábado, 31 de julio de 2021

Si alguna vez tu pecho se detiene

(Soneto XCIII)

Si alguna vez tu pecho se detiene,
si algo deja de andar ardiendo por tus venas,
si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,
si tus manos se olvidan de volar y se duermen,

Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos
porque ese último beso debe durar conmigo,
debe quedar inmóvil para siempre en tu boca
para que así también me acompañe en mi muerte.

Me moriré besando tu loca boca fría,
abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,
y buscando la luz de tus ojos cerrados.

Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo
iremos confundidos en una sola muerte
a vivir para siempre la eternidad de un beso.

Pablo Neruda: Cien sonetos de amor (1959)

Versións:

César Isella: Soneto 93; Hombre en el tiempo; 1971; Lado 1, Corte 5




César Isella: Soneto 93; Popular; 1972; Lado 2, Corte 4

(Reedición da versión do disco Hombre en el tiempo, do ano 1971.)


César Isella: Soneto 93; Hombre en el tiempo (Edición española); 1975; Lado 2, Corte 5

(Reedición da versión do disco Hombre en el tiempo, do ano 1971.)


Quinteto Tiempo: Soneto a Matilde; Quinteto Tiempo; 1975; Lado 1, Corte 5




Quinteto Tiempo: Soneto a Matilde; El pueblo unido jamás será vencido; 1977; Lado 1, Corte 5

(Reedición da versión do disco Quinteto Tiempo, do ano 1975.)


César Isella: Soneto 93; Resurrección de la alegría; 1982; Lado 1, Corte 4

(Reedición da versión do disco Hombre en el tiempo, do ano 1971.)


Los Tucu Tucu: Soneto 93; Este largo camino. 25 años; 1984; Cara B, Corte 2




Quinteto Tiempo: Soneto a Matilde; Somos lo que éramos; 2001; Pista 15

(Reedición da versión do disco Quinteto Tiempo, do ano 1975.)


Los Tucu Tucu: Soneto 93; Mañana; 2003; Pista 13

(Reedición da versión do disco Este largo camino. 25 años, do ano 1984.)


César Isella: Soneto 93; 50 años de simples cosas; 2006; Pista 12




Los Roblerinos: Soneto a Matilde (Soneto 93); Historias…; 2013; Pista 14

jueves, 22 de julio de 2021

(A Antonio Rodríguez Luna)

Hoy habrá un frente menos
con su carga de heridos
y el tropel en huida
hacia un frente lejano.

Estrellas de otro cielo
cobijarán piadosas
sus soledades juntas.

¿Adónde vamos todos?

Ya no hay nadie en la aldea.
Un fusil de juguete
naufraga entre los charcos
y un carricoche cojo
cierra el largo desfile.

Ernestina de Champourcín: Primer exilio (1978)

Versións:

Sheila Blanco: Primer exilio*; Cantando a las poetas del 27 (bandcamp); 2020; Pista 1



*[A versión musical de Sheila Blanco está precedida polos poemas La Junquera, Recuerdo de Antonio Machado, e Le Boulou, todos da obra de Ernestina de Champourcín: Primer exilio, do ano 1978.]

miércoles, 14 de julio de 2021

Si al mecer las azules campanillas

Rima XVI

    Si al mecer las azules campanillas
          de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
          murmurador,
sabe que, oculto entre las verdes hojas,
          suspiro yo.

    Si al resonar confuso a tus espaldas
          vago rumor,
crees que por tu nombre te ha llamado
          lejana voz,
sabe que, entre las sombras que te cercan,
          te llamo yo.

    Si se turba medroso en la alta noche
          tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento
          abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo,
          respiro yo.

Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas y leyendas (1871)

Versións:

Benito Moreno: Si al mecer; La vida; 1988; Cara A, Corte 4

martes, 13 de julio de 2021

Alegrías

     Todas las primaveras
tiene Sevilla,
una nueva tonada
de seguidillas.

Nuevos claveles
y niñas que por Mayo
se hacen mujeres.

     Sevillana es la copla,
graciosa y tierna,
en que hasta las palabras
danzan y juegan.
Dorada avispa
que sabe que se muere
si acaso pica.

     Sevillana es la danza
que en tierra teje
arabescas de amores,
del gusto redes.
Mientras los brazos
dibujan en el aire
los desengaños.

     Sevillanas… Amparo
y Ana y Adela.
Sevillanas, Rosario,
Concha y Carmela,
Pura, Remedios,
Pastora… Todas tienen
los ojos negros.

     «Sevillanas»: conjuro
que alegra el alma.
Danza, mujer y copla
son sevillanas.
Y sabido es ya
que Sevilla está llena
de sol y de sal.

     Todas las primaveras
sale en Sevilla
una nueva tonada
de seguidillas…

Manuel Machado: Cante hondo (1912)

Versións:

Calixto Sánchez: Déjame que me vaya (bulerías)*; Andando el camino; 2007; Pista 1



*[A versión musical de Calixto Sánchez está seguida por fragmentos dos seguintes poemas: Torerillo en Triana, da obra de Gerardo Diego: La suerte o la muerte. Poema del toro (1926-1963), do ano 1963; Déjame que me vaya da peza teatral de Miguel Hernández: Pastor de la muerte, do ano 1937; Llegó con tres heridas, da obra de Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), do ano 1958; Me puse en el puerto e Quédate en la cama, da obra de Fernando Villalón: Romances del 800, do ano 1929.]

martes, 6 de julio de 2021

Sexamos sempre xuntos liñas paralelas

Sexamos sempre xuntos liñas paralelas.

Cómo se che dá tan ben almorzar miñas astucias,
esmelgar do meu X.

Porque son a millor, como dixeches,
aprovéitome con descaro da túa anatomía
                                                                   esquelética
e que tragues trabas e que mordas cordas
e que lambas lamas,
                                 se fai falla.
Pero aínda sigo querendo que sexamos paralelos,
                                                                               xuntos.
Pero aínda cada día recollo o teu antollo.
Lingua nas ínguas, dentes insistentes.
Confundindo a nosa comunión coas túas medidas importantes.
Esa suxa habitación onde ninguén é máis ca ti.

Porque o punto de contacto é o primeiro punto da diverxencia.

Yolanda Castaño: Vivimos no ciclo das erofanías (1998)

Versións:

Yolanda Castaño*: Liñas paralelas; Edénica; 2000; Pista 1



*[A versión musical de Yolanda Castaño foi composta, arranxada, grabada e producida por José Antonio Fernández Calero (Factoría musical SSM).]

lunes, 5 de julio de 2021

(Le Boulou)

Y por fin un café
sin prisas y sin miedo,
pero una taza es poco
para tanta sed junta.

La gitana nos pide
monedas para un sello
¿Escribir o llamar?
Surgen de todas partes
tarjetas, telegramas.

¿Y ahora qué y hacia donde?
Todavía hay quien mira
nervioso el cielo claro.

Ernestina de Champourcín: Primer exilio (1978)

Versións:

Sheila Blanco: Primer exilio*; Cantando a las poetas del 27 (bandcamp); 2020; Pista 1



*[A versión musical de Sheila Blanco está precedida dos poemas La Junquera e Recuerdo de Antonio Machado, e seguida dun fragmento do poema A Antonio Rodríguez Luna, todos eles da obra de Ernestina de Champourcín: Primer exilio, do ano 1978.]

sábado, 3 de julio de 2021

Sevillanas

Aceituna en invierno,
trigo en verano.
No te tardes, bien mío,
que yo te llamo.

Que yo te llamo, niña,
que yo te imploro
y rebosan las ramblas
con lo que lloro.

          Cuando suspiro,
          hasta el aire me amarga
          si no te miro.

          Ay, qué tormento,
          que me duela hasta el aire
          si no te siento.

Azahares en marzo,
limón lunero,
quién pudiera decirte
cuánto te quiero.

Tanto te quiero, niña,
tanto te amo,
que en cuanto el mar sea mío
te lo regalo.

          Cuando suspiro,
          hasta el aire me amarga
          si no te miro.

          Ay, qué tormento,
          que me duela hasta el aire
          si no te siento.

Olivo en la campiña,
pino en la sierra.
Negritos son los ojos
que a mí me queman.

Que a mí me queman, niña,
que a mí me matan,
y la flor de mi almendro
la desbaratan.

          Cuando suspiro,
          hasta el aire me amarga
          si no te miro.

          Ay, qué tormento,
          que me duela hasta el aire
          si no te siento.

Arroz en la marisma,
pita en la arena.
Mi corazón amante
muerto de pena.

Muerto de pena, niña,
muerto de duelo,
deshojando la rosa
del desconsuelo.

          Cuando suspiro,
          hasta el aire me amarga
          si no te miro.

          Ay, qué tormento,
          que me duela hasta el aire
          si no te siento.

Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)

Versións:

Clara Montes: Sevillanas; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 10

jueves, 1 de julio de 2021

(Recuerdo de Antonio Machado)

Hay un sabor a playa
que ronda por las calles
y los que no han dormido
sacuden de sus frentes
el olor del insomnio.

El trenecillo eléctrico
ha traído un puñado
de poemas recientes
y un trozo de paisaje
como tiernos obsequios.

¿Para qué las palabras?
Para vivir con ellas
y olvidar un momento
la muerte que nos busca.

Ernestina de Champourcín: Primer exilio (1978)

Versións:

Sheila Blanco: Primer exilio*; Cantando a las poetas del 27 (bandcamp); 2020; Pista 1



*[A versión musical de Sheila Blanco está precedida do poema La Junquera, e seguida dos poemas Le Boulou e A Antonio Rodríguez Luna, todos da obra de Ernestina de Champourcín: Primer exilio, do ano 1978.]

Seria tan doce, eternizar

Seria tan doce, eternizar
este longo serán de inverno.
O vello, a fumar a sua pipa.
A vella, a coser a sua roupa.


Afora, o vento, a choiva, o tempo.
Dentro, o siléncio e a quietude.
A vida xorda, a vida imóvil.
A morte só dá vida à vida.


A felicidade cravada
no muro, como unha volvoreta.
O minuto multiplicado,
igual a si mesmo, imortal.

Crea o pensamento o seu ceu
eternizado o instantáneo.
Do lóstrego fai o sol perene.
Da efímera flor, un paraíso.


A vella cose horas e días;
con retrincos de tempo fai o sudário do infinito.
O vello fuma intres de lembranzas;
con aneis de sono forma esteos de eternidade.

Ricardo Carballo Calero: Futuro condicional (1961-1980) (1982)

Versións:

Azulula: Serão de inverno; Musicando Carvalho Calero* (VVAA); 2020; Pista 28



*[Concurso musical organizado pola AGAL (Associaçom Galega da Língua) en colaboración coa CRTVG e a Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, para conmemorar o ano das Letras Galegas 2020, adicado a Ricardo Carballo Calero.]

miércoles, 30 de junio de 2021

Las oligarquías

No, aún no secaban las banderas,
aún no dormían los soldados
cuando la libertad cambió de traje,
se transformó en hacienda:
de las tierras recién sembradas
salió una casta, una cuadrilla
de nuevos ricos con escudo,
con policía y con prisiones.

Hicieron una línea negra:
«Aquí nosotros, porfiristas,
de México, “caballeros”
de Chile, pitucos
del Jockey Club de Buenos Aires,
engomados filibusteros
del Uruguay, pisaverdes
ecuatorianos, clericales
señoritos de todas partes».


«Allá vosotros, rotos, cholos,
pelados de México, gauchos,
amontonados en pocilgas,
desamparados, andrajosos,
piojentos, pililos, canalla,
desbaratados, miserables,
sucios, perezosos, pueblo».


Todo se edificó sobre la línea.
El Arzobispo bautizó ese muro
y estableció anatemas incendiarios
sobre el rebelde que desconociera
la pared de la casta.

Quemaron por la mano del verdugo
los libros de Bilbao.
                                El policía
custodió la muralla, y al hambriento
que se acercó a los mármoles sagrados
le dieron con un palo en la cabeza
o lo enchufaron en un cepo agrícola
o a puntapiés lo nombraron soldado.

Se sintieron tranquilos y seguros.
El pueblo fue por calles y campiñas
a vivir hacinado, sin ventanas,
sin suelo, sin camisa,
sin escuela, sin pan.


Anda por nuestra América un fantasma
nutrido de detritus, iletrado,
errante, igual en nuestras latitudes,
saliendo de las cárceles fangosas,
arrabalero y prófugo, marcado
por el temible compatriota lleno
de trajes, órdenes y corbatines.

En México produjeron pulque
para él, en Chile
vino litriado de color violeta,
lo envenenaron, le rasparon
el alma pedacito a pedacito,
le negaron el libro y la luz,
hasta que fue cayendo en polvo,
hundido en el desván tuberculoso,
y entonces no tuvo entierro
litúrgico: su ceremonia
fue meterlo desnudo entre otras
carroñas que no tiene nombre.

Pablo Neruda: V. La arena traicionada. Canto General (1950)

Versións:

Mario Lorca: Presentación de la etapa*; Canto General; 1971; LP2, Lado 1, Corte 7



*[O recitativo destes fragmentos do poema, na voz de Mario Lorca, están precedidos polo recitativo do poema Los nuevos propietarios, da obra de Pablo Neruda: Los Libertadores. Canto General, do ano 1950, e; polo recitativo da primeira estrofa do poema Promulgación de la Ley del Embudo, da obra de Pablo Neruda: La arena traicionada. Canto General, do ano 1950; os dous recitados polo mesmo intérprete.]

martes, 29 de junio de 2021

Sereno estoy como la mar

Sereno estoy como la mar
               serena.
Acude, amiga, a sollozar
               tu pena.

                  No sepa ni diga
                  mi amiga carnal
         que tiene el corazón
                        de sal.

Sereno estoy como la noche
               serena.
¡Qué tiempo, amiga, qué derroche
               de arena!

                  No espere ni quiera
                  mi amor la fortuna
         de que en su pozo caiga
                        la luna.

Sereno estoy si tú lo estás
               (serena).
Si yo soy bueno, tú eres más
                  que buena.

                  No esperes ni quieras,
                  amor; y llorar,
         así como la noche
                        y el mar.

Agustín García Calvo: Canciones y soliloquios (1976)

Versións:

Sine Díe: Sereno estoy; Tu voz suena en el aire; 2015; Pista 5

domingo, 13 de junio de 2021

(La Junquera)

Carretera en huida.
¡Cómo lloran los niños
junto a ese baúl mundo
abierto en la cuneta!

Ya no hay sitio en la casa.
¿La única esta noche?

Un caballo se ha muerto
al borde del camino
y no lo han devorado
solamente las moscas.

Pronto llegará el día
con sus incertidumbres.
Hay alguien que regresa
a lo que no se sabe.
Otros siguen caminos
que nadie les señala.

Allá en la frontera
se alza una línea oscura…

Ernestina de Champourcín: Primer exilio (1978)

Versións:

Sheila Blanco: Primer exilio*; Cantando a las poetas del 27 (bandcamp); 2020; Pista 1



*[A versión musical de Sheila Blanco está seguida dos poemas Recuerdo de Antonio Machado, Le Boulou e A Antonio Rodríguez Luna, todos da obra de Ernestina de Champourcín: Primer exilio, do ano 1978.]

sábado, 12 de junio de 2021

Serenata

Homenaje a Lope de Vega

Por las orillas del río
se está la noche mojando
y en los pechos de Lolita
se mueren de amor los ramos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche canta desnuda
sobre los puentes de marzo.
Lolita lava su cuerpo
con agua salobre y nardos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche de anís y plata
relumbra por los tejados.
Plata de arroyos y espejos.
Anís de tus muslos blancos.

Se mueren de amor los ramos.

Federico García Lorca: Eros con bastón. Canciones (1921-1924) (1927)

Versións:

Eliseo Parra: Eros con bastón, serenata; Poesía necesaria con su música; 2003; Pista 6




Eliseo Parra: Eros con bastón (rondeña); El Man Sur; 2015; Pista 3

(Reedición da versión do disco Poesía necesaria con su música, do ano 2003.)