viernes, 26 de octubre de 2012

Amor sin tedio

Tus piernas eran finas y tus pechos pequeños...
Todo tu encanto estaba en tus ojos sombríos;
tu enorme cabellera de luto me llenaba
de su cascada suave de raso entristecido.

Abrazados a mí, tus bracillos de niña
matemente morenos, pálidamente tibios
como tallos de rosa, retenían mi alma
para que respirara tu perfume divino...

La carne no fue gala de aquel amor sin tedio...
Tu desnudez suave era sólo un motivo
para que nuestras almas inmensas e inefables
se perdieran, soñando, en sus dos infinitos.

Juan Ramón Jiménez: Libros de amor (1911-12) (2007)

Versións:
José Mª Vitier e Luis Eduardo Aute: Amor sin tedio; Canciones del buen amor; 2002; Pista 10

jueves, 25 de octubre de 2012

Cerca de los cuchillos

Es esta el alma suave que esperaba,
esta es el alma de hoy, sin movimiento,
como si estuviera hecha de luna
sin aire, quieta en su bondad terrible.

Cuando caiga una piedra
como un puño
del cielo de la noche
en esta copa la recibiré:
en la luz rebosante
recibiré la oscuridad viajera,
la incertidumbre celeste.

No robaré sino este movimiento
de la hierba del cielo,
de la noche fértil:
sólo un golpe de fuego,
una caída.

Líbrame, tierra oscura, de mis llaves:
si pude abrir y refrenar
y volver a cerrar el cielo duro,
doy testimonio de que no fui nada,
de que no fui nadie,
de que no fui.

Solo esperé la estrella,
el dardo de la luna,
el rayo de piedra celeste,
esperé inmóvil en la sociedad
de la hierba que crece en primavera,
de la leche en la ubre,
de la miel perezosa y peregrina:
esperé la esperanza,
y aquí estoy
convicto
de haber pactado con la tempestad,
de haber aceptado la ira,
de haber abierto el alma,
de haber oído entrar al asesino,
mientras yo conversaba con la noche.

Ahí viene otro, dijo ladrando el perro.

Y yo con mis ojos de frío,
con el luto plateado
que me dio el firmamento,
no vi el puñal ni el perro,
no escuché los ladridos.

Y aquí estoy cuando nacen las semillas
y se abren como labios:
todo es fresco y profundo.

Estoy muerto,
estoy asesinado:
estoy naciendo
con la primavera.

Aquí tengo una hoja,
una oreja, un susurro,
un pensamiento:
voy a vivir otra vez,
me duelen las raíces,
el pelo,
me sonríe la boca:
me levanto
porque ha salido el sol.

Porque ha salido el sol.

Pablo Neruda: Las manos del día (1968)

Versións:
Víctor Heredia: Porque ha salido el sol; Canta a Pablo Neruda; 1974; Pista 10



Víctor Heredia: Porque ha salido el sol; Canta a Pablo Neruda; 1983; Pista 6



Cantoral: Porque ha salido el sol; Por la paz; 1983; Lado 2, Corte 3



Víctor Heredia, César Isella e Cuarteto Zupay: Porque ha salido el sol; Canto a la poesía. Concierto en el Estadio Luna Park de Buenos Aires; 1984; Pista 11

miércoles, 24 de octubre de 2012

Alberto Rojas Giménez viene volando

ENTRE PLUMAS QUE asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
             vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las últimas aguas terrestres,
            vienes volando.

Más abajo, entre niñas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
más abajo, entre nubes otra vez,
             vienes volando.

Más allá de la sangre y de los huesos,
más allá del pan, más allá del vino,
más allá del fuego,
             vienes volando.

Más allá del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos húmedos,
             vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navíos,
y dientes rojos recién arrancados,
             vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
             vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
             vienes volando.

Entre aviadores desaparecidos,
al lado de canales y de sombras,
al lado de azucenas enterradas,
             vienes volando.

Entre botellas de color amargo,
entre anillos de anís y desventura,
levantando las manos y llorando,
             vienes volando.

Sobre dentistas y congregaciones,
sobre cines, y túneles y orejas,
con traje nuevo y ojos extinguidos,
             vienes volando.

Sobre tu cementerio sin paredes
donde los marineros se extravían,
mientras la lluvia de tu muerte cae,
             vienes volando.

Mientras la lluvia de tus dedos cae,
mientras la lluvia de tus huesos cae,
mientras tu médula y tu risa caen,
             vienes volando.

Sobre las piedras en que te derrites,
corriendo, invierno abajo, tiempo abajo,
mientras tu corazón desciende en gotas,
             vienes volando.

No estás allí, rodeado de cemento,
y negros corazones de notarios,
y enfurecidos huesos de jinetes:
             vienes volando.

Oh amapola marina, oh deudo mío,
oh guitarrero vestido de abejas,
no es verdad tanta sombra en tus cabellos:
             vienes volando.

No es verdad tanta sombra persiguiéndote,
no es verdad tantas golondrinas muertas,
tanta región oscura con lamentos:
             vienes volando.

El viento negro de Valparaíso
abre sus alas de carbón y espuma
para barrer el cielo donde pasas:
             vienes volando.

Hay vapores, y un frío de mar muerto,
y silbatos, y mesas, y un olor
de mañana lloviendo y peces sucios:
             vienes volando.

Hay ron, tú y yo, y mi alma donde lloro,
y nadie, y nada, sino una escalera
de peldaños quebrados, y un paraguas:
             vienes volando.

Allí está el mar. Bajo de noche y te oigo
venir volando bajo el mar sin nadie,
bajo el mar que me habita, oscurecido:
             vienes volando.

Oigo tus alas y tu lento vuelo,
y el agua de los muertos me golpea
como palomas ciegas y mojadas:
             vienes volando.

Vienes volando, solo solitario,
solo entre muertos, para siempre solo,
vienes volando sin sombra y sin nombre,
sin azúcar, sin boca, sin rosales,
             vienes volando.

Pablo Neruda: Residencia en la Tierra, 2 (1931-35) (1935)

Versións:
Víctor Heredia: Alberto Rojas Giménez viene volando; Canta a Pablo Neruda; 1974; Pista 7



Víctor Heredia: Alberto Rójas Giménez viene volando; Canta a Pablo Neruda; 1983; Pista 7

Cuerpo de mujer

Poema 1

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!
¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Pablo Neruda: 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Versións:
Pablo Neruda: Poema nº 1; La voz del poeta. Vol. 1; 1968; Pista 1



Víctor Heredia: Cuerpo de mujer; Canta a Pablo Neruda; 1974; Pista 2



Víctor Heredia: Cuerpo de mujer; Canta a Pablo Neruda; 1983; Pista 3



Víctor Heredia: Cuerpo de mujer; Canto a la poesía. Concierto en el Estadio Luna Park de Buenos Aires (VVAA); 1984; Pista 16

(Directo da versión do disco Canta a Pablo Neruda, do ano 1983)



Víctor Heredia: Cuerpo de mujer; En vivo en la Trastienda; 1995; Pista11

(Directo da versión do disco Canta a Pablo Neruda, do ano 1983)




Ángel Parra: Cuerpo de mujer; Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda; 2004; Pista 5



Pablo Neruda: Cuerpo de mujer; 20 poemas de amor y una canción desesperada. Editorial Visor Libros; 2008; Pista 1

(Reedición da versión do disco La voz del poeta, vol.1, do ano 1968.)




Vicente Monera: Cuerpo de mujer; www.musicaypoemas.com; 2008


Ángel Corpa: Cuerpo de mujer (poema 1); Aquí te amo; 2015; Pista 7

sábado, 20 de octubre de 2012

Cuarteto irremediable

          -CUANDO TÚ ME LEAS DENTRO DE MIL AÑOS
crujía loco de mi vida y de los agujeros
........................................del pantalón mojado (yo)

tú dirás: ha pasado un segundo en mi reloj de nadie
y el ese hombre estaba ahí con su corbata diferente
con sus pelos difíciles con sus cielos inmensos de mendigo
en un ojo polvoriento para nada

habránse devorado estrellas y muchachas implacables
y en la crueldad de tu alcoba fornicante
huirán en mil centellas de luz y de elegía
los últimos lamentos las últimas plegarias
las últimas blasfemias de mi olvido iracundo
vivido para nunca
no sé

          -CUANDO TÚ ME LEAS
cuando te tomes el pulso de los siglos
en las tumbas de los tigres amorosos
y oleajes de ancianas infinitas
lluevan por las noches iluminadas de capricornio
sobre dormitorios de pequeños poetas moribundos
acuérdate del mar y de la invisible mujer entre cenizas
mesándose los crímenes del corazón tardío para qué
y sin embargo en lo que el macho aúlla eternidad fatal
los planetas quemantes los sortilegios ignominiosos
oh jardín desconsolado y ebrio
de este hombre remoto de esta luna peluda
de este impenetrable infierno de alegría!

amor si yo te arranco el alma acuérdate tú
          -CUANDO TÚ ME LEAS DENTRO DE MIL AÑOS

Miguel Labordeta: Obras completas (1972)

Versións:
José Antonio Labordeta, Mariano Anós e Francisco Aguarod: Cuarteto irremediable; Con la voz a cuestas; 2001; Pista 20



Gabriel Sopeña, Josean Souto, Elena Rubio, María Pérez Collados, e Pablo Guerrero: Cuarteto irremediable; Miguel Labordeta. Cuando tú me leas; 2006; Pista 13

jueves, 18 de octubre de 2012

Cuerpo de tristeza

(Canción de un miliciano herido)

No tengo envidia a la vida,
que vivir así me duele,
que ni mi corazón brilla
ni mi palabra se mueve;
ni soy llama ni ceniza,
ni leño ni hierba verde;
ni duermo ni ando en vigilia,
ni en mí estoy ni estoy ausente.

Se me desangran los ojos
como ventanas sin suerte;
que se me van como ríos
y como llantos me vuelven,
y sé que aún mi cuerpo habita
lo que mi cuerpo no entiende.
Tengo resecos los labios,
que el pensamiento no atiende
ni al agua que los apaga
ni a la sed que los enciende,
y son más largos mis brazos
que las alas de la muerte:
si árboles se levantaron,
hoy de mis hombros descienden
colgados de mi abandono
como marchitos torrentes:

que flor que no ha de ser fruta
sobre la tierra se pierde.
Miro mi cuerpo, fantasma
de mi corazón doliente.
Miro mi cuerpo vencido
y no acierto a conocerme,
que ni es forma de mi olvido
ni sueño de mi presente
y como un traje vacío
cuelga de mi propia frente.

¡Manantial de mi tristeza,
en el que mi cuerpo bebe,
devuélveme mi figura,
que me arde el pulso en las sienes,
que el llanto oscuro del mundo
en mis entrañas se mueve
y ando errante y desarmado,
mientras la pasión me muerde!

No tengo envidia a mi vida,
que vivir así es mi muerte;
envidio el grano de trigo
que al morir su espiga enciende.


Emilio Prados: Romances (1936-37). Destino fiel: ejercicios de poesía en guerra (1936-1939) (1939)

Versións:
Alfredo Arrebola: No tengo casa ni amigos*; Puente de mi soledad; 2000; Pista 11



*[A versión musical de Arrebola comeza cunha estrofa doutro poema de Emilio Prados: El desterrado, incluido tamén na obra Destino fiel; e remata cunha estrofa popular, moi recurrente nos cantes flamencos.]

miércoles, 17 de octubre de 2012

Antepasados

Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,
dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,
al hambre le llamaron muralla del hambre,
a la pobreza le pusieron el nombre de todo lo que no es extraño a la pobreza.

Poco es lo que puede hacer un hombre con el pensamiento del hambre,
apenas dibujar un pez en el polvo de los caminos,
apenas atravesar el mar en una cruz de palo.

Mis antepasados cruzaron el mar sobre una cruz de palo,
pero no pidieron audiencia,
así que vagaron por los legajos
como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

Y llegaron a los arenales,
en los arenales la tierra es brillante como escamas de pez,
la vida en los arenales sólo tiene largos días de lluvia y luego largos días de viento.

Poco es lo que puede hacer un hombre que solo ha tenido en la vida estas cosas,
apenas quedarse dormido recostado en el pensamiento del hambre
mientras oye la conversación de los gorriones en el granero,
apenas sembrar leña de flor en la sábana de los huertos,
andar descalzo sobre la tierra brillante
y no enterrar en ella a sus hijos.


Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,
dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,
atravesaron el mar sobre una cruz de palo.
Entonces pusieron nombre al hambre para que el amo del hambre
se llamara dueño de la casa del hambre
y vagaron por los caminos
como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

Poco es lo que puede hacer un hombre con las migas de la piedad,
comer pan mojado los días de lluvia a los que luego seguirán largos días de viento
y hablar de la necesidad,
hablar de la necesidad como se habla en las aldeas
de todas las cosas pequeñas que se pueden envolver con cuidado en un pañuelo.

Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1986)

Versións:
Amancio Prada e Juan Carlos Mestre: Antífona del otoño*; Escrito está; 2001; Pista 8



Juan Carlos Mestre: Antepasados; Antífona del otoño en el Valle del Bierzo; 2003; CD-Libro; Calambur Editorial, S.L.;



*[A versión alterna fragmentos recitados polo propio autor, Juan Carlos Mestre, e musicalizacións de Amancio Prada, deste e mais outros poemas da obra Antífona del otoño en el valle del Bierzo: El otoño, La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche, La Montaña, Ídolo de Noceda e El valle.]

Canción del muchacho masai

El muchacho masai escribe con el dedo en el aire:
La jirafa es una torre
y su sombra es infinita.
Todo el ámbar en su cuello.
En el amanecer las jirafas se alimentan de nubes,
tiernas nubes rayadas como cebras.
Mi amor es un lucero,
una estrella fugaz.

Rafael Pérez Estrada: La noche nos persigue (1992)

Versións:
Amancio Prada: El muchacho masai; Escrito está; 2001; Pista 5

Canción de la mariposa

MARIPOSA. (Despertando.)

Volaré por el hilo de plata.
Mis hijos me esperan
Allá en los campos lejanos,
Hilando en sus ruecas.
Yo soy el espíritu
De la seda.
Vengo de un arca misteriosa
Y voy hacia la niebla.
Que cante la araña
En su cueva.
Que el ruiseñor medite mi leyenda.
Que la gota de lluvia se asombre
Al resbalar sobre mis alas muertas.
Hilé mi corazón sobre mi carne
Para rezar en las tinieblas,
Y la Muerte me dio dos alas blancas,
Pero cegó la fuente de mi seda.
Ahora comprendo el lamentar del agua,
Y el lamentar de las estrellas,
Y el lamentar del viento en la montaña,
Y el zumbido punzante
De la abeja.
Porque soy la muerte
Y la belleza.
Lo que dice la nieve sobre el prado
Lo repite la hoguera;
Las canciones del humo en la mañana
Las dicen las raíces bajo tierra.
Volaré por el hilo de plata;
Mis hijos me esperan.
Que cante la araña
En su cueva.
Que el ruiseñor medite mi leyenda.
Que la gota de lluvia se asombre
Al resbalar sobre mis alas muertas.

Federico García Lorca: El maleficio de la mariposa. Acto 2º. Escena IIIª (1920)

Versións:
Amancio Prada: Canción de la mariposa; Escrito está; 2001; Pista 4



Amancio Prada: Canción de la mariposa; Sonetos y canciones de Federico García Lorca; 2004; Pista 16

(Reedición da versión do disco Escrito está, do ano 2001)

martes, 16 de octubre de 2012

Cuando me lo contaron sentí el frío

RIMA XLII

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma,
¡y entonces comprendí por qué se llora!
¡y entonces comprendí por qué se mata!
Pasó la nube de dolor... con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo...
Me hacía un gran favor... Le di las gracias.

Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas y Leyendas (1871)

Versións:
Benito Moreno: Cuando me lo contaron; Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas; 1976; Pista 8



Los Romeros de la Puebla: Rimas; Con alma. Homenaje a poetas andaluces; 1983; Pista 2

Cuando en la noche te envuelven

RIMA XXV

Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
diera, alma mía,
cuanto poseo,
¡la luz, el aire
y el pensamiento!

Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,
diera, alma mía,
cuanto deseo,
¡la fama, el oro,
la gloria, el genio!

Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo.

Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas y leyendas (1871)

Versións:
Benito Moreno: Cuando en la noche te envuelven; Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas; 1976; Pista 3



Manzanita: Cuando la noche te envuelve; Cuando la noche te envuelve; 1983; Cara 1, Corte 1



Manzanita: Cuando la noche te envuelve; 30 grandes éxitos y un ramito de violetas; 1998; CD1, Pista 5

(Reedición da versión do disco Cuando la noche te envuelve, do ano 1983.)


Imanol: Diera alma mía; Versos encendidos; 2003; Pista 2

Creemos el hombre nuevo

CANCIÓN 37

Creemos el hombre nuevo,
cantando.

El hombre nuevo de España,
cantando.

El hombre nuevo del mundo,
cantando.

Canto esta noche de estrellas
en que estoy solo, desterrado.

Pero en la tierra no hay nadie
que esté solo si está cantando.

Al árbol lo acompañan las hojas,
y si está seco ya no es árbol.

Al pájaro, el viento, las nubes,
y si está mudo ya no es pájaro.

Al mar lo acompañan las olas
y su canto alegres los barcos.

Al fuego, la llama, las chispas
y hasta las sombras cuando es alto.

Nada hay solitario en la tierra.
Creemos el hombre nuevo cantando.

Rafael Alberti: Baladas y canciones del Paraná (1954)

Versións:
Ismael: Creemos el hombre nuevo; Ismael en España; 1969; Pista 1



Aguaviva: Creemos el hombre nuevo; Cada vez más cerca; 1970; Pista 8



Inti-Illimani: Creemos el hombre nuevo; Chile resistencia; 1977; Pista 3

lunes, 15 de octubre de 2012

Coplas por la muerte de su padre

       I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.

       II
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.

       III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

INVOCACIÓN
       IV
Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
non curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
Aquél sólo m'encomiendo,
Aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo non conoció
su deidad.

       V
Este mundo es el camino
para el otro, qu'es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientra vivimos,
e llegamos
al tiempo que feneçemos;
assí que cuando morimos,
descansamos.

       VI
Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque, segund nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Aun aquel fijo de Dios
para sobirnos al cielo
descendió
a nescer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.

       VII
Si fuesse en nuestro poder
hazer la cara hermosa
corporal,
como podemos hazer
el alma tan glorïosa
angelical,
¡qué diligencia tan viva
toviéramos toda hora
e tan presta,
en componer la cativa,
dexándonos la señora
descompuesta!

       VIII
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdemos.
Dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaeçen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.

       IX
Dezidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color e la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas e ligereza
e la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega el arrabal
de senectud.

       X
Pues la sangre de los godos,
y el linaje e la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías e modos
se pierde su grand alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
por cuán baxos e abatidos
que los tienen;
otros que, por non tener,
con oficios non debidos
se mantienen.

       XI
Los estados e riqueza,
que nos dexen a deshora
¿quién lo duda?,
non les pidamos firmeza.
pues que son d'una señora;
que se muda,
que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual non puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.

       XII
Pero digo c'acompañen
e lleguen fasta la fuessa
con su dueño:
por esso non nos engañen,
pues se va la vida apriessa
como sueño,
e los deleites d'acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
e los tormentos d'allá,
que por ellos esperamos,
eternales.

       XIII
Los plazeres e dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,
non son sino corredores,
e la muerte, la çelada
en que caemos.
Non mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.

       XIV
Esos reyes poderosos
que vemos por escripturas
ya passadas
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
assí, que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
e perlados,
assí los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

       XV
Dexemos a los troyanos,
que sus males non los vimos,
ni sus glorias;
dexemos a los romanos,
aunque oímos e leímos
sus hestorias;
non curemos de saber
lo d'aquel siglo passado
qué fue d'ello;
vengamos a lo d'ayer,
que también es olvidado
como aquello.

       XVI
¿Qué se hizo el rey don Joan?
Los infantes d'Aragón
¿qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invinción
como truxeron?
¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas e los torneos,
paramentos, bordaduras
e çimeras?

       XVII
¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados e vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
d'amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

       XVIII
Pues el otro, su heredero
don Anrique, ¡qué poderes
alcançaba!
¡Cuánd blando, cuánd halaguero
el mundo con sus plazeres
se le daba!
Mas verás cuánd enemigo,
cuánd contrario, cuánd cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuánd poco duró con él
lo que le dio!

       XIX
Las dávidas desmedidas,
los edeficios reales
llenos d'oro,
las vaxillas tan fabridas
los enriques e reales
del tesoro,
los jaezes, los caballos
de sus gentes e atavíos
tan sobrados
¿dónde iremos a buscallos?;
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?

       XX
Pues su hermano el innocente
qu'en su vida sucesor
se llamó
¡qué corte tan excellente
tuvo, e cuánto grand señor
le siguió!
Mas, como fuesse mortal,
metióle la Muerte luego
en su fragua.
¡Oh jüicio divinal!,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua.

       XXI
Pues aquel grand Condestable,
maestre que conoscimos
tan privado,
non cumple que dél se hable,
mas sólo como lo vimos
degollado.
Sus infinitos tesoros,
sus villas e sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?,
¿qué fueron sino pesares
al dexar?

       XXII
E los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
c'a los grandes e medianos
truxieron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
qu'en tan alto fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue amatada?

       XXIII
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses e condes
e varones
como vimos tan potentes,
dí, Muerte, ¿dó los escondes,
e traspones?
E las sus claras hazañas
que hizieron en las guerras
y en las pazes,
cuando tú, cruda, t'ensañas,
con tu fuerça, las atierras
e desfazes.

       XXIV
Las huestes inumerables,
los pendones, estandartes
e banderas,
los castillos impugnables,
los muros e balüartes
e barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
Cuando tú vienes airada,
todo lo passas de claro
con tu flecha.

       XXV
Aquel de buenos abrigo,
amado, por virtuoso,
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
e tan valiente;
sus hechos grandes e claros
non cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hazer caros,
pues qu'el mundo todo sabe
cuáles fueron.

       XXVI
Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
e parientes!
¡Qué enemigo d'enemigos!
¡Qué maestro d'esforçados
e valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benino a los sujetos!
¡A los bravos e dañosos,
qué león!

       XXVII
En ventura, Octavïano;
Julio César en vencer
e batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
e trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad
con alegría;
en su braço, Aureliano;
Marco Atilio en la verdad
que prometía.

       XXVIII
Antoño Pío en clemencia;
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en la elocuencia;
Teodosio en humanidad
e buen talante.
Aurelio Alexandre fue
en desciplina e rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el grand amor
de su tierra.

       XXIX
Non dexó grandes tesoros,
ni alcançó muchas riquezas
ni vaxillas;
mas fizo guerra a los moros
ganando sus fortalezas
e sus villas;
y en las lides que venció,
cuántos moros e cavallos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas e los vasallos
que le dieron.

       XXX
Pues por su honra y estado,
en otros tiempos passados
¿cómo s'hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos e criados
se sostuvo.
Después que fechos famosos
fizo en esta misma guerra
que hazía,
fizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.

       XXXI
Estas sus viejas hestorias
que con su braço pintó
en joventud,
con otras nuevas victorias
agora las renovó
en senectud.
Por su gran habilidad,
por méritos e ancianía
bien gastada,
alcançó la dignidad
de la grand Caballería
dell Espada.

       XXXII
E sus villas e sus tierras,
ocupadas de tiranos
las halló;
mas por çercos e por guerras
e por fuerça de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portogal,
y, en Castilla, quien siguió
su partido.

       XXXIII
Después de puesta la vida
tantas vezes por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que non puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa d'Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta,

       XXXIV
diziendo: "Buen caballero,
dexad el mundo engañoso
e su halago;
vuestro corazón d'azero
muestre su esfuerço famoso
en este trago;
e pues de vida e salud
fezistes tan poca cuenta
por la fama;
esfuércese la virtud
para sofrir esta afruenta
que vos llama."

       XXXV
"Non se vos haga tan amarga
la batalla temerosa
qu'esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama glorïosa
acá dexáis.
Aunqu'esta vida d'honor
tampoco no es eternal
ni verdadera;
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal,
peresçedera."

       XXXVI
"El vivir qu'es perdurable
non se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
e con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos e aflicciones
contra moros."

       XXXVII
"E pues vos, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;
e con esta confiança
e con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperança,
qu'estotra vida tercera
ganaréis."

[Responde el Maestre:]
       XXXVIII
"Non tengamos tiempo ya
en esta vida mesquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
e consiento en mi morir
con voluntad plazentera,
clara e pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura."

[Del maestre a Jesús]
       XXXIX
"Tú que, por nuestra maldad,
tomaste forma servil
e baxo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sofriste sin resistencia
en tu persona,
non por mis merescimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona".

       FIN
       XL
Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria.

Jorge Manrique: Coplas por la muerte de su padre (1477)

Versións:
Paco Ibáñez: Coplas por la muerte de su padre; Concert au Teatro de la Comedia de Madrid; 1968; Pista 9



Paco Ibáñez: Coplas por la muerte de su padre; Paco Ibáñez 3. España de hoy y de siempre; 1969; Pista 13



Paco Ibáñez: Coplas por la muerte de su padre; Paco Ibáñez en el Olympia; 1969; CD1, Pista 8

(Directo da versión do álbum Paco Ibáñez 3. España de hoy y para siempre, do ano 1969)



Paco Ibáñez e Rafael Alberti: Coplas por la muerte de su padre; A Galopar; 1992; CD1, Pistas 1 e 2



Amancio Prada: Recuerde el alma dormida (Pista 1);



Dejo las invocaciones (Pista 2);



Pues la sangre de los godos (Pista 3);



Los placeres y dulzores (Pista 4);



¿Qué se hizo el Rey Don Juan? (Pista 5);



Aquel de buenos abrigo (Pista 6);



En ventura, Octaviano (Pista 7);



Después de puesta la vida (Pista 8);



Buen caballero (Pista 9);



No tengamos tiempo ya (Pista 10); Coplas a la muerte de su padre; 2010; Pistas 1 a 10

jueves, 11 de octubre de 2012

Oíd

                        VI

Soñé... ¡sueño!
No soy un cuento.
Vengo de más lejos...
Soy y vengo del sueño.
Y digo que soñar es querer, querer, querer...
Querer escaparse del espejo,
querer desenvolverse del ovillo,
querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,
querer desenvolverse... prolongarse.
Soñar es decir 4 veces,
o 44 veces,
o 4.444 veces, por ejemplo:
Yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero
verme en el tiempo
ni en la tierra
ni en el agua sujeto...
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento.


Quiere el hilo,
sueña el hilo,
en la espadera,
sueña el hilo
que saldrá
algún día...
¡un buen día!
hecho manto
del telar.

Lo que pasó bajo la curva de los cielos
se prolonga bajo los huesos de mi cráneo.
Lo que soñé en la tierra y en vientre fecundado de mi madre
lo sigo aquí ahora sobre la piedra oscura de mi almohada.
¡Fui semilla que quiso ser espiga...
y soy espiga que sueña en ser pan ázimo!

León Felipe: Un signo… ¡Quiero un signo! Llamadme publicano (1950)

Versións:
Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; 4.444 veces, por ejemplo; 1975; Pista 10



Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; León Felipe y sus intérpretes, Vol. 1 (VVAA); 1976; Pista 6

(Reedición da versión do álbum 4.444 veces, por ejemplo, do ano 1975)



Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; La palabra más tuya. Cantando a León Felipe y Juan Ramón Jiménez (VVAA); 2006; Pista

(Reedición da versión do álbum 4.444 veces, por ejemplo, do ano 1975)




*[A versión musical de Adolfo Celdrán comeza co poema Contadme un sueño, da obra Un signo… ¡Quiero un signo! Incluido no poemario Llamadme publicano de León Felipe, do ano 1950.]

Contadme un sueño

                        V

Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,
soy nuevo en la ciudad... Y esto quiere decir:
Me durmieron con un cuento...
y me he despertado con un sueño.
Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.
Voy a contar mi sueño.
Es un sueño sin lazos,
sin espejos,
sin anillos,
sin redes,
sin trampas y sin miedo.

León Felipe: Un signo… ¡Quiero un signo! Llamadme publicano (1950)

Versións:
Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; 4.444 veces, por ejemplo; 1975; Pista 10



Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; León Felipe y sus intérpretes, Vol. 1 (VVAA); 1976; Pista 6

(Reedición da versión do álbum 4.444 veces, por ejemplo, do ano 1975)


Adolfo Celdrán: Contadme un sueño*; La palabra más tuya. Cantando a León Felipe y Juan Ramón Jiménez (VVAA); 2006; Pista

(Reedición da versión do álbum 4.444 veces, por ejemplo, do ano 1975)




*[A versión musical de Adolfo Celdrán complétase co poema Oíd, da obra Un signo… ¡Quiero un signo! Incluido no poemario Llamadme publicano de León Felipe, do ano 1950.]

miércoles, 10 de octubre de 2012

Consejos para ciudadanos pacifistas

Si una noche de luna
te sientes intranquilo
y reptas por las calles
igual que un cocodrilo,
en busca de otro cuerpo
con el que convivir,
si te lleva a su casa,
si te invita a dormir,
cuídate, camarada,
puede haber un misil
bajo la almohada.

Si no encuentras a nadie
en toda la ciudad
y buscas un remedio
para tu soledad,
si salvas con alcohol
las horas más oscuras
de estos malos momentos,
quizás, mientras procuras
salir de la tristeza,
flotando está un misil
en tu cerveza.

Si vences la resaca
y logras despertarte
y llevas las ojeras
por único estandarte,
si la voz amaestrada
del tiempo o la rutina,
te dice que hoy debieras
volver a la oficina,
sombrío, cabizbajo,
te esperará un misil
en tu trabajo.

Misiles por la cárcel,
misil de las barriadas,
misiles en palacio
y entre las barricadas.
Apuntan los relojes
con minutos serviles,
que marcan el horario
feroz de los misiles.
O mucho más sencillo:
puede haber un misil
en tu bolsillo.

Luis García Montero: En pie de paz (1985)

Versións:
Juan Luis Pineda: Consejos para ciudadanos pacifistas*; Olla de grillos; 2002; Pista 9



Lorena: Consejos para ciudadanos pacifistas; Poesía necesaria con su música; 2003; Pista 19



Juan Luis Pineda: Consejos para ciudadanos pacifistas*; La palabra más tuya. Cantando a: Agustín García Calvo, Luis García Montero, Agustín Millares, Pedro Lezcano; 2006; Pista 5

(Reedición da versión do disco Olla de grillos, do ano 2002.)



Entrelyneas: Blues de los misiles; Concerto no Teatro municipal de Zaidín (Granada); 2011; www.entrelyneas.com



*[A versión musical de Juan Luis Pineda remata cunha estrofa e dous versos doutra, do poema En pie de paz, da obra do mesmo nome, do ano 1985.]

martes, 9 de octubre de 2012

Cantar

Es la casa un palomar
Y la cama un jazminero.
Las puertas de par en par
y en fondo un mundo entero,

El hijo, tu corazón
madre que se ha engrandecido.
Dentro de la habitación
todo lo que ha florecido.

El hijo te hace un jardín,
y tú has hecho al hijo, esposa,
la habitación del jazmín,
el palomar de la rosa.

Alrededor de tu piel
ato y desato la mía.
Un mediodía de miel
rezumas: un mediodía.

¿Quién en esta casa entró
y la apartó del desierto?
Para que me acuerde yo
alguien que soy yo y ha muerto.

Viene la luz más redonda
a los almendros más blancos.
La vida, la luz se ahonda
entre muertos y barrancos.

Venturoso es el futuro,
como aquellos horizontes
de pérfido y mármol puro
donde respiran los montes.

Arde la casa encendida
de besos y sombra amante.
No puede pasar la vida
más honda y emocionante.

Desbordadamente sorda
la leche alumbra tus huesos.
Y la casa se desborda
con ella, el hijo y los besos.

Tú, tu vientre caudaloso,
el hijo y el palomar.
Esposa, sobre tu esposo
suenan los pasos del mar.

Miguel Hernández: Poemas sueltos (1939-40). Obras Completas (1976)*

Versións:
Olga Manzano e Manuel Picón: Cantar; Aguardiente; 1977; Cara B, Corte 1



Olga Manzano e Manuel Picón: Cantar; La palabra mas tuya. Cantando a Miguel Hernández (VVAA); 2006; Pista 7



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo, serie P, nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid, 1976; ISBN: 84-317-0390-3]

Con dos años

Con dos años, dos flores
cumples ahora.
Dos alondras llenando
toda tu aurora.
Niño radiante:
va mi sangre contigo
siempre adelante.

Sangre mía, adelante,
no retrocedas.
La luz rueda en el mundo,
mientras tú ruedas.
Todo te mueve,
universo de un cuerpo
dorado y leve.

Herramienta es tu risa,
luz que proclama
la victoria del trigo
sobre la grama.
Ríe. Contigo
venceré siempre al tiempo
que es mi enemigo.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Luis Pastor: Con dos años; La torre de Babel; 1994; Pista 3



Luis Pastor: Con dos años; Piedra de sol; 2000; Pista 8



Luis Pastor: Con dos años; La palabra mas tuya. Cantando a Miguel Hernández (VVAA); 2006; Pista 3

(Reedición da versión do disco Piedra de sol, do ano 2000)