sábado, 25 de marzo de 2017

El mundo es un pañuelo

Usted partió de aquí,
yo de mi tierra.
En algún puerto o niebla
nos cruzamos.
Llegué a su patria
como usted a la mía:
entre maravillado
y desterrado.

Allá, la enormidad;
aquí, la añeja
memoria de la sangre
que no cesa.
Allá los horizontes
desbocados,
aquí la vida insomne
en su parcela.
Tal vez no exactamente,
pero admita
que fuimos despojados
por la ausencia.

No importa qué país,
qué continente,
qué asedio, qué ansiedad
o qué pobreza.
Usted dejó su casa
y yo la mía
con los perros del odio
tras la puerta
y, sea como sea,
hermano lejos,
pisamos un exilio de tristeza.

Yo sé que volverá,
que volveremos:
usted a su heredad
y yo a mi cielo.
Si en algún puerto o niebla
nos cruzamos,
deme la mano hermano,
deme el hermano que estará
en su mano,
diciendo
que este mundo
es un pañuelo.

        Madrid, 3 de febrero de 1978

Armando Tejada Gómez: Bajo estado de sangre (1974-1983) (1986)

Versións:
Enrique Llopis: El mundo es un pañuelo; Armando Tejada Gómez (VVAA); 1999; Pista 6



Armando Tejada Gómez: El mundo es un pañuelo; Vigencia; CD3: Registros inéditos; Pista 15



Enrique Llopis: El mundo es un pañuelo; Armando Tejada Gómez, Vol.2 (VVAA); 2012; Pista 9

(Reedición da versión do disco Armando Tejada Gómez, do ano 1999.)



*[Por razóns de espazo nunha entrada anterior etiquetouse a Armando Tejada Gómez, intérprete, como Tejada. Respectamos a etiqueta actual para evitar duplicidades.]

viernes, 24 de marzo de 2017

Huyen... Se ve que huyen

            XIII

Huyen… Se ve que huyen
vueltas de espaldas a la tierra…
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.
Para buscar lo que buscamos
(¿dónde está mi sortija?)
una cerilla es buena,
y la luz del gas,
y la maravillosa luz eléctrica…
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.

León Felipe: Versos y oraciones de caminante (1930)

Versións:
León Felipe: Poemas menores*; León Felipe por él mismo. Col. Voz Viva. UNAM. México; 1967; Lado A, Corte 2



León Felipe: Nadie fue ayer**; León Felipe y sus intérpretes, Vol.2; 1977; Lado B, Corte 1



Evoéh: Poemas menores***; El poeta del viento; 2015; Pista 1



*[O recitativo de León Felipe está precedido polos poemas Nadie fue ayer, Para mí el bordón solo… e Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920); e seguido polos poemas No es lo que me trae cansado, Qué día tan largo, Ahora de pueblo en pueblo, Corazón mío, Cuando me han visto solo y recostado, Qué solo estoy, Señor (Versos y oraciones de caminante, 1920) e Más sencilla… más sencilla e Cristo (Versos y oraciones de caminante, 1930).]
**[O recitativo de León Felipe está precedido polos poemas Nadie fue ayer, Para mí el bordón solo… e Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920); e seguido polo poema No es lo que me trae cansado (Versos y oraciones de caminante, 1920).]
***[A versión musical do grupo Evoéh está precedida polo poema Que me importa que se borren e seguida polo poema No es lo que me trae cansado, ámba-las dúas da obra de León Felipe: Versos y oraciones de caminante, 1920.]

jueves, 23 de marzo de 2017

No bico do galo a ialba

No bico do galo a ialba
      alba e vayliero!
No bico do sono a ialba
      alba e vayliero!
Alba do corpo delgado,
      alba e vayliero!
de quen ando namorado,
      alba e vayliero!
Dormirei nesa fonte,
      alba e vayliero!
por ver chegar a ialba
      alba e vayliero!

Álvaro Cunqueiro: Dona do corpo delgado (1950)

Versións:
Amancio Prada: No bico do galo ai-alba / Quechemarín da verde bandeira*; A dama e o cabaleiro; 1987; Cara B, Corte 3



A Quenlla: No bico do galo; 30 anos con A Quenlla de amor, dor e loita; 2014; CD2, Pista 2



*[A versión musical de Amancio Prada está composta por éste e máis polo poema Quechemarín da verde bandeira, da obra Dona do corpo delgado, de Álvaro Cunqueiro.]

miércoles, 22 de marzo de 2017

El ciervo

Sigue el
HIMNO O CANCIÓN DEL HOMBRE

AHORA HABLAN EL POETA Y EL ARCIPRESTE

Todas las jaurías del rey,
amaestradas por el cuerno
del mayoral, van a salir ahora otra vez…
Otra vez, Señor Arcipreste…, otra vez a perseguir al ciervo…
—El ciervo es una bestia…
—¡Cuidado!... ¿Una bestia
o una graciosa arquitectura donde está prisionero
el príncipe legítimo del mundo?
Vivimos desde hace mucho tiempo…
—desde el Principio, Señor Arcipreste—
en la historia sangrienta donde el rey es un bastardo criminal
que ha arrebatado al ciervo
el valle, el mar, el lago, el río…
¡el mundo maravilloso de los sueños!
El rey del mundo iba a ser este ciervo perseguido
que esconde en el sagrario divino de su cuerpo
el ángel del amor…
¿Nunca le ha mirado a usted un ciervo?
¿No ha visto usted nunca sus ojos inocentes,
cargados con todas las promesas de los cuentos?
¿Qué niño, qué mujer, qué amor humano tuvo jamás esa mirada?
Sin embargo, la Historia ha sido siempre y va a seguir eternamente siendo
la jauría de un rey bastardo y criminal
persiguiendo sin descanso al ciervo…
Porque «aquello que ha sido es lo que será», y siglo tras siglo,
siempre, siempre, siempre… bajo la girándula del Tiempo
—Señor Arcipreste, usted lo ha dicho... ¡Oh, destino del Hombre!—
volveremos a hacer lo que hemos hecho…
Todas las jaurías del rey,
amaestradas por el cuerno
del mayoral, van a salir ahora otra vez,
otra vez, Señor Arcipreste, otra vez a perseguir al ciervo.

León Felipe: El ciervo (1958)

Versións:
Walberto Mendoza: El ciervo; Antología rota de León Felipe; 2014; Pista 11

martes, 21 de marzo de 2017

Qué me importa que se borren

            XXVII

¡Qué me importa que se borren
los caminos de la tierra
con el agua
que ha traído esa tormenta!...
Mi
pena
es porque esas nubes
tan negras
han borrado
las estrellas.

¿Qué me importa que se caigan
una a una y piedra a piedra
las antiguas
y modernas
filosóficas
escuelas?...
Mi
pena
es si viene
a tierra
también
la torre enhiesta
de mis
quimeras.

León Felipe: Versos y oraciones de caminante (1920)

Versións:
León Felipe: Poemas menores*; León Felipe por él mismo. Col. Voz Viva. UNAM. México; 1967; Lado A, Corte 2



León Felipe: Nadie fue ayer**; León Felipe y sus intérpretes, Vol.2; 1977; Lado B, Corte 1



Evoéh: Poemas menores***; El poeta del viento; 2015; Pista 1



*[O recitativo de León Felipe está precedido polos poemas Nadie fue ayer e Para mí el bordón solo… (Versos y oraciones de caminante, 1920) e seguido polos poemas: Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930), No es lo que me trae cansado, Qué día tan largo, Ahora de pueblo en pueblo, Corazón mío, Cuando me han visto solo y recostado, Qué solo estoy, Señor (Versos y oraciones de caminante, 1920) e Más sencilla… más sencilla e Cristo (Versos y oraciones de caminante, 1930).]
**[O recitativo de León Felipe está precedido polos poemas Nadie fue ayer e Para mí el bordón solo… (Versos y oraciones de caminante, 1920) e seguido polos poemas: Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930) e No es lo que me trae cansado (Versos y oraciones de caminante, 1920).]
***[A versión musical do grupo Evoéh está seguida dos poemas Huyen… Se ve que Huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930) e, No es lo que me trae cansado (Versos y oraciones de caminante, 1920).]

Niña morena y ágil

Poema 19

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.


Pablo Neruda: 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Versións:
Pablo Neruda: Poema 19; La voz del poeta, Vol.1; 1968; Lado 1, Corte 19



Víctor Heredia: Niña morena y ágil; Canta a Pablo Neruda; 1974; Lado B, Corte 1



Víctor Heredia: Niña morena y ágil; Canta a Pablo Neruda; 1983; Lado A, Corte 4



Benito Moreno: Niña morena*; La vida; 1988; Cara B, Corte 6



Imanol: Niña morena y ágil; Viajes de mar y luna; 1990; Lado B, Corte 1



Loquillo: Niña morena y ágil; La vida por delante; 1994; Pista 9



Ángel Parra: Niña morena y ágil; Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda; 2004; Pista 8



Pablo Neruda: Niña morena y ágil (Poema 19); 20 poemas de amor y una canción desesperada; 2008; Pista 19; Audio-Libro, Visor Libros, S.L.

(Reedición da versión do disco La voz del poeta, Vol.1, do ano 1968.)



Ángel Corpa: Niña morena y ágil (poema XIX); Aquí te amo; 2015; Pista 2



*[A versión musical de Benito Moreno está precedida polo recitativo dun fragmento do texto La palabra, da obra de Pablo Neruda: Confieso que he vivido, do ano 1974.]

domingo, 19 de marzo de 2017

Dulce sono

    Baixaron os ánxeles
adonde ela estaba,
fixéronlle un leito
coas prácidas alas,
e lonxe a levano
na noite calada.
    Cando á alba do día
tocóu a campana,
e no alto da torre
cantóu a calandria,
os ánxeles mesmos,
pregada-las alas,
“¿Por qué —marmurano—,
por qué despertela...?”

Rosalía de Castro: Follas Novas (1880)

Versións:
O val das mouras: Dulce sono; Rosalía; 2015; Pista 11

sábado, 18 de marzo de 2017

Para mí el bordón solo...

            XXX

Para mí el bordón solo…
A vosotros os dejo
la vara justiciera,
el caduceo,
el báculo
y el cetro…
Para mí el bordón solo
del romero.

Yo
Quiero
el camino blanco,
y sin término.
A vosotros
os dejo
la vida
de los pueblos:
el collar
para el cuello,
la cadena
de hierro
y el ladrar
de los perros.

León Felipe: Versos y oraciones de caminante (1920)

Versións:
León Felipe: Poemas menores*; León Felipe por él mismo. Col. Voz Viva. UNAM. México; 1967; Lado A, Corte 2



León Felipe: Nadie fue ayer**; León Felipe y sus intérpretes, Vol.2; 1977; Lado B, Corte 1



*[O recitativo de León Felipe está precedido polo poema Nadie fue ayer (Versos y oraciones de caminante, 1920) e seguido polos poemas: Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920), Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930), No es lo que me trae cansado, Qué día tan largo, Ahora de pueblo en pueblo, Corazón mío, Cuando me han visto solo y recostado, Qué solo estoy, Señor (Versos y oraciones de caminante, 1920) e Más sencilla… más sencilla e Cristo (Versos y oraciones de caminante, 1930).]
**[O recitativo de León Felipe está precedido polo poema Nadie fue ayer (Versos y oraciones de caminante, 1920) e seguido polos poemas: Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920), Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930) e, No es lo que me trae cansado (Versos y oraciones de caminante, 1920).]

Nimbos

Se é que o poema é só un nimbo de lus
que os ollos cegos póñenlles as cousas
soñadas, ou amadas nas teebras,

das cousas que xa foron e se foron
pro siguen sendo e non se van xa máis,
das sombras que, xogando cos meus ollos,
na miña vida en lume se enxeriron,

eu deixo eiquí os nimbos, coma cinza
de rosas que onte encheron de perfume
o mundo, morto xove, dalgún soño.

Xosé María Díaz Castro: Nimbos (1961)

Versións:
2naFronteira: Nimbos; Zapatiños para Díaz Castro; 2014; Pista 1

viernes, 17 de marzo de 2017

Doce años que se fue

                6

Doce años que se fue.
Doce años sin su hijo.
Un día llegó un regalo
con noticias de su chico
que se fue porque decían
que si política y líos.
Y era yo quien le traía
novedades de mi amigo.
La madre miró el regalo   
con sus ojos claros, vivos.
Eran seis medias caladas
de Christian Dior, de lo fino.
Yo me dije: «Va a llorar».
Pero rió como un niño:
—«No me las puedo poner,
pero ¡qué bonitas, hijo!
Se las tengo que enseñar
a todos nuestros vecinos».
Y entonces el que lloró
como un tonto fue el amigo.

Gabriel Celaya: VII. Las Madres. Lo que faltaba (1967)

Versións:
Antonio Hidalgo e Santiago Gómez Valverde: Las madres; La palabra y el tiempo; 2010; Pista 16

jueves, 16 de marzo de 2017

Nadie fue ayer

            I

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios

León Felipe: Versos y oraciones de caminante (1920)

Versións:
León Felipe: Poemas menores*; León Felipe por él mismo. Col. Voz Viva. UNAM. México; 1967; Lado A, Corte 2



León Felipe: Nadie fue ayer**; León Felipe y sus intérpretes, Vol.2; 1977; Lado B, Corte 1



*[O recitativo de León Felipe está seguido dos poemas: Para mí el bordón solo…, Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920), Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930), No es lo que me trae cansado, Qué día tan largo, Ahora de pueblo en pueblo, Corazón mío, Cuando me han visto solo y recostado, Qué solo estoy, Señor (Versos y oraciones de caminante, 1920) e, Más sencilla… más sencilla e Cristo (Versos y oraciones de caminante, 1930).]
**[O recitativo de León Felipe está seguido dos poemas: Para mí el bordón solo…, Qué me importa que se borren (Versos y oraciones de caminante, 1920), Huyen… Se ve que huyen (Versos y oraciones de caminante, 1930) e, No es lo que me trae cansado (Versos y oraciones de caminante, 1920).]

domingo, 12 de marzo de 2017

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros:
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

    —Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

    Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños;
sin ellos, ¿cómo admiraros, ni cómo vivir sin ellos?

Rosalía de Castro: En las orillas del Sar (1884)

Versións:
Los Tamara: El loco soñador; Miña Galicia verde; 1974; Cara A, Corte 6



Los Tamara: El loco soñador; O enxebre dos Tamara; 1979; LP2, Cara B, Corte 4

(Reedición da versión do disco Miña Galicia verde, do ano 1974.)




Los Tamara: El loco soñador; Los Tamara; 1987; Cara A, Corte 6

(Reedición da versión do disco Miña Galicia verde, do ano 1974.)




Los Tamara: Loco soñador; 14 éxitos d,oro; 1991; Pista 12

(Reedición da versión do disco Miña Galicia verde, do ano 1974.)




Los Tamara e Yolanda Vázquez: El loco soñador; Agora é sempre; 2002; Pista 5



Antoloxía: El loco soñador; Vai por ti, vello. Música y poesía; 2007; Pista 4

jueves, 9 de marzo de 2017

Ni aguantar ni escapar

Ni aguantar ni escapar
ni el luto ni la fiesta
ni designio ni azar
ni el llano ni la cuesta.

Ni puro ni perverso,
ni denso ni vacío
ni en uno mismo inmerso
ni extroverso
ni abrasador ni frío.

Ni de ida ni de vuelta
ni al margen ni en el ajo
ni pasión ni desdén.
Vacilación resuelta:
con el suelo debajo
por entre el mal y el bien.

Ni cubierta la faz
ni mirando al abismo
ni a mandobles ni en paz,
que viene a ser lo mismo.

Ni falta de criterio
ni sobra de juicio
ni un carnaval tan serio
ni el dicterio
tan sacado de quicio.

Ni súbdito ni rey
ni a cualquier viento hoja
ni el paso altivo y fuerte.

Por donde pisa el buey,
pero en la cuerda floja,
mientras llega la muerte.

Carmen Martín Gaite: Poemas posteriores. Primera entrega. Después de todo. Poesía a rachas (1996)

Versións:
Chicho Sánchez Ferlosio: Ni aguantar ni escapar; A Contratiempo; 1978; Cara B, Corte 3

miércoles, 8 de marzo de 2017

Con todos, y para el bien de todos

(*)

(…)
¡De todos los cubanos! ¡Yo no se qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se la pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! ¡Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Como que unos brazos divinos que no vemos nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía sollozar el corazón! ¡Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano!
(…)

José Martí: Cuba: Política y revolución: Discursos revolucionarios. Obras completas, Tomo 4 (2001)

Versións:
Pablo Milanés e José Mª Vitier: Se dice cubano; Canción de otoño; 2014; Pista 7



*[Discurso en el Liceo Cubano, Tampa; 26 de Noviembre de 1891.
Invitado por el Club Ignacio Agramonte de Tampa, para tomar parte en una gran fiesta de carácter artístico-literario a beneficio del Club, Martí llegó por primera vez a Tampa a medianoche del 25 de noviembre, y el día 26 pronunció en el Liceo Cubano de esa ciudad el discurso que es conocido por Con todos y para el bien de todos (última frase del mismo).
El discurso fue tomado taquigráficamente por Francisco María González, lector del taller de Eduardo H. Gato, de Cayo Hueso.
Reproducido en hoja suelta con el título Por Cuba y Para Cuba, el discurso provocó el conocido incidente entre Enrique Collazo y Martí.
]

jueves, 2 de marzo de 2017

New York

(Oficina y denuncia)

                                A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca: Vuelta a la ciudad. Poeta en Nueva York (1929-1930) (1940)

Versións:
Atilio y Los Alimonados: Oficina y denuncia; Atilio y Los Alimonados cantan Lorca; 2013; Pista 17

¡Qué lástima!

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre,
que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde ésta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!,
una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque... ¿qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias,
de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella, entonces, me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

León Felipe: Versos y oraciones del caminante (1920)

Versións:
León Felipe: Poemas mayores; León Felipe por él mismo. Col. Voz Viva. UNAM. México; 1967; Cara A, Corte 3



Paco Rabal: ¡Qué lástima!; León Felipe y sus intérpretes, Vol.1 (VVAA); 1976; Lado B, Corte 4