sábado, 28 de febrero de 2015

La aurora va resbalando

    La aurora va resbalando
entre espárragos trigueros.
Se le ha clavado una espina
en la yemita del dedo.

    —¡Lávalo en el río, aurora,
y sécalo luego al viento!

Rafael Alberti: Marinero en tierra (1925)

Versións:
Calixto Sánchez: Tangos*; De los Alcores a Granada; 1984; Cara A, Corte 2



Alfredo Arrebola: La aurora (Serranas); Tríptico poético; 1999; Pista 9



*[A versión musical de Calixto Sánchez está precedida polo poema El herido, da obra de Rafael Alberti: Marinero en tierra, do ano 1925 e seguida polo poema Pregón, da obra de Rafael Alberti: El alba del alhelí, do ano 1927.]

jueves, 26 de febrero de 2015

La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca: Poeta en Nueva York (1929-1930) (1940)

Versións:
Raimundo Fagner e Chico Buarque: A aurora; Poetas en Nueva York (VVAA); 1986; Pista 7



Enrique Morente e Lagartija Nick: La aurora de Nueva York; Omega; 1996; Pista 5



Loquillo e Luis Eduardo Aute: La aurora de Nueva York; Con elegancia; 1998; Pista 2



Antonio Banderas, Alejandro Sanz e Vicente Amigo: La aurora de Nueva York; Voices of Hope. Sobera Foundation (VVAA); 2002; Pista 6



Vicente Monera: La aurora de Nueva York; www.musicaypoemas.com; 2009;



Loquillo e Luis Eduardo Aute: La aurora de Nueva York; Rock & Roll Star (30 años) [1980-2010]; 2011; CD3-Duetos; Pista 17

(Reedición da versión do disco Con elegancia, do ano 1998.)



Ribàs: La aurora de Nueva York; Poeta en Nueva York; 2012; Pista 3

miércoles, 25 de febrero de 2015

Kindergarten

Vino el patrón y nos dejó su niño
casi tres horas nos dejó su niño,
indefenso, sonriente, millonario,
un angelito gordo y sin palabras.
Lo sentamos allí, frente a la máquina
y él se puso a romper su patrimonio.
Como un experto desgarró la cinta
y le gustaron efes y paréntesis.
Nosotros, satisfechos como tías,
lo dejamos hacer. Después de todo,
sólo dice “apá”. El año que viene
dirá estádespedido y noseaidiota.

Mario Benedetti: Poemas de la oficina (1956)

Versións:
Nacha Guevara: Guardería; Nacha canta Benedetti; 1972; Pista 5



Rosa León: Guardería; De alguna manera; 1973; Pista 9



Nacha Guevara: Guardería; Nacha Guevara canta a Benedetti. En vivo, en el Colegio de México; 1976; Pista 7



Nacha Guevara: Guardería; Nacha Guevara Canta a Benedetti. En vivo, en La Habana, Cuba; 1979; Pista 8

martes, 24 de febrero de 2015

Juraría que he sido feliz

Juraría que he sido feliz
            una vez en la tierra.
Pero tú no lo sepas, mi alma
            pero tú no lo sepas.

No sé el día, el año tampoco,
            ni el siglo siquiera,
ni si fue de mañana o de tarde
            o noche serena.
Pero yo juraría que un día
            fue la paz de la guerra.

No sé quién estaba conmigo,
            si era blanca o era morena,
ni si era de amor o del solo
            temblor de la yerba.
Pero yo juraría que fue
            verdad verdadera.

Yo de cierto no sé si fui yo
            o fue otro cualquiera:
sólo que era feliz y que toda
            la vida lo era.
Pero tú no lo sepas, mi alma,
            pero tú no lo sepas.

Agustín García Calvo: Canciones y soliloquios (1976)

Versións:
Amancio Prada: Juraría; Canciones y soliloquios; 1983; Pista 6



Amancio Prada: Juraría; Trovadores, místicos y románticos; 1991; Pista 22



Amancio Prada: Juraría; Zamora*; 2007; Pista 11



Amancio Prada: Juraría que he sido feliz; Canciones de Agustín García Calvo. Libre te quiero; 2013; Pista 5

(Reedición da versión en directo do disco Zamora, do ano 2007.)




*[Concerto conmemorativo do IVº Centenario do Teatro Principal de Zamora. 7 de Octubre de 2006. Zamora.]

lunes, 23 de febrero de 2015

Juramento de la alegría

Sobre la roja España blanca y roja,
blanca y fosforescente,
una historia de polvo se deshoja,
irrumpe un sol unánime, batiente.

Es un pleno de abriles,
una primaveral caballería,
que inunda de galopes los perfiles
de España: es el ejército del sol, de la alegría.

Desaparece la tristeza, el día
devorador, el marchitado tallo,
cuando, avasalladora llamarada,
galopa la alegría en un caballo
igual que una bandera desbocada.

A su paso se paran los relojes,
las abejas, los niños se alborotan,
los vientres son más fértiles, más profusas las trojes,
saltan las piedras, los lagartos trotan.

Se hacen las carreteras de diamantes,
el horizonte lo perturban mieses
y otras visiones relampagueantes,
y se sienten felices los cipreses.

Avanza la alegría derrumbando montañas
y las bocas avanzan como escudos.
Se levanta la risa, se caen las telarañas
ante el chorro potente de los dientes desnudos.

La alegría es un huerto del corazón con mares
que a los hombres invaden de rugidos,
que a las mujeres muerden de collares
y a la piel de relámpagos transidos.

Alegraos por fin los carcomidos,
los desplomados bajo la tristeza:
salid de los vivientes ataúdes,
sacad de entre las piernas la cabeza,
caed en la alegría como grandes taludes.

Alegres animales,
la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas,
se desposan delante de los hombres contentos.
Y paren las mujeres lanzando carcajadas,
desplegando en su carne firmamentos.

Todo son jubilosos juramentos.
Cigarras, viñas, gallos incendiados,
los árboles del Sur, naranjos y nopales,
higueras y palmeras y granados,
y encima el mediodía curtiendo cereales.

Se despedaza el agua en los zarzales:
las lágrimas no arrasan,
no duelen las espinas ni las flechas,
y se grita ¡Salud! a todos los que pasan
con la boca anegada de cosechas.

Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto
en una muchedumbre de bocas y de brazos.
Se ve la muerte como un mueble roto,
como una blanca silla hecha pedazos.

Salí del llanto, me encontré en España,
en una plaza de hombres de fuego imperativo.
Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña...
Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.

Miguel Hernández: Viento del pueblo (1937)*

Versións:
Adolfo Celdrán: Juramento de la alegría; Al borde del principio; 1976; Pista 6



*[Publicado orixinal e casi simultáneamente na revista Hora de España, IX, Valencia, Setembro de 1937.]

domingo, 22 de febrero de 2015

En serio

¿Qué te dimos en vida?

Te llamábamos
a veces por tu nombre
para decirte lo que nos dolía,
para pedirte cosas,
                            para quejarnos
del frío
—como si fueses responsable del invierno—
o para preguntarte, suspicaces,
en dónde habías guardado esto o lo otro.

Pero
¿qué te dimos realmente?
¿Qué hubiéramos podido haberte dado
a ti, que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
                            —danos, danos?

Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.

Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, sí, cómo te amábamos!
Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca.

Ángel González: Biografía e historias. Prosemas o menos (1985)

Versións:
Ángel González: En serio; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 44

viernes, 20 de febrero de 2015

Juan Panadero ensalza en la memoria de José Gómez Gayoso y Antonio Seoane a los caídos en la resistencia española

            1
La caja de mi guitarra
no es caja, que es calabozo,
penal donde pena España.

            2
Las paredes de la cárcel
son de madera, madera,
de donde no sale nadie.

            3
Las cuerdas son los barrotes,
la ventanita de hierro
por donde pasan mis voces.

            4
Y las clavijas, ¿qué son
sino las llaves que aprietan
la luz de mi corazón?

            5
Ahora me pongo a cantar
coplas que llevan más sangre
que arenas lleva la mar.

            6
¡SANGRE de los guerrilleros,
mineros y campesinos,
soldados y marineros!

            7
¡Toda la España leal,
la España de los caminos
que van a la libertad!

            8
¡Guerrilleros de Galicia,
de Asturias y de Levante,
de Aragón y Andalucía!
¡Valientes de todas partes!

            9
Canto ahora a los caídos,
a los que estando en la tierra
ya están naciendo en el trigo.

            10
¿A qué llorar, si la pena
sólo al corazón le pone
más grillos y más cadenas?

            11
Mi mejor luto será
echarme un fusil al hombro
y al monte irme a pelear.

            12
Y allí por descanso, el suelo;
y allí por llanto, las balas,
y el corazón por pañuelo.

            13
Que nada me desalienta,
que un guerrillero es un toro
en medio de una tormenta.

            14
Y no me vengan a mí
diciendo que un guerrillero
no es un toro hasta el morir.

            15
Me hirieron, me golpearon
y hasta me dieron la muerte,
¡pero jamás me doblaron!

            16
Que yo cien vidas daría
y otras tantas que tuviera
y el mismo morir tendría.

            17
Ahora yo quiero nombrar,
no mi nombre, porque el mío
es como el de los demás.

            18
¿A quién nombraré primero?
Nadie es segundo en mi lengua
cuando es de acero el acero.

            19
Si uno es glorioso, en glorioso
al otro no hay quien le gane.
Si digo Gómez Gayoso,
ya estoy diciendo Seoane.

            20
Canto fuerte, camaradas,
compañeros, canto fuerte,
aunque esta copla es de muerte,
sin la garganta apretada.

            21
¡Sangre de Gómez Gayoso,
sangre pura, sangre brava,
sangre de Antonio Seoane,
de Diéguez, de Larrañaga,
de Roza, Cristino y Vía,
valles de sangre, montañas!

            22
¡Sangre de Agustín Zoroa!
¡Mar de sangre derramada!
¡Sangre de Manuela Sánchez!
¡Sangre preciosa de España!

            23
No quiero seguir nombrando
más sangre, pues mi guitarra
también se está desangrando.

            24
Más aunque su voz se muera,
su voz seguirá cantando
a la España guerrillera.

            25
Siempre seguirá cantando
y seguirá maldiciendo
hasta que el gallo del alba
grite que está amaneciendo.

            26
Ya remontó la mañana.
¡Ya el aire se está poniendo
banderas republicanas!


Rafael Alberti: Coplas de Juan Panadero (1949-1953) (1953)

Versións:
Daniel Viglietti: Coplas de Juan Panadero; Canto libre; 1969; Pista 4



Soledad Bravo: Coplas de Juan Panadero; Soledad Bravo Rafael Alberti; 1977; Pista 1

jueves, 19 de febrero de 2015

En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero: Pido la paz y la palabra (1955)

Versións:
Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Paco Ibáñez 2; 1967; Cara A, Corte 5



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Paco Ibáñez en el Olympia de París; 1969; Disco 2, Cara B, Corte 1



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Concierto en el Teatro de la Ópera de Buenos Aires; 1971; CD1, Pista 7



Aguaviva: Me queda la palabra; Apocalipsis; 1971; Pista 10



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Concierto en los estudios de la RTSI; 1980; Pista 4



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; En vivo en el Luna Park de Buenos Aires; 1987; Pista 11



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; A Galopar; 1992; CD2, Pista 12



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Concierto en el Palau de la Música de Barcelona; 2002; Pista 25



Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Les concerts de Paco Ibáñez à Paris; 2002; Pista 19

(Directo semellante ás versións anteriores)




Paco Ibáñez: Me queda la palabra; Concierto en Gernika; 2006; Pista 16

(Directo semellante ás versións anteriores)




Ángel Parra: Me queda la palabra; Ángel Parra chante Paco Ibáñez; 2011; Pista 9

miércoles, 18 de febrero de 2015

La guitarra

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.

¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Federico García Lorca: Poema de la siguiriya gitana. Poema del Cante jondo (1921) (1931)

Versións:
Amancio Prada: La guitarra; De la mano del aire; 1984; Pista 11



Malizzia: Juan Breva / La guitarra*; El alma en verso; 2003; Pista 6



*[A versión musical de Malizzia comeza co poema Juan Breva, da obra de Federico García Lorca: Poema del cante Jondo, do ano 1921; e usa os versos v.19-24 do presente poema como estribillo.]

jueves, 12 de febrero de 2015

Juan Panadero en América

            1
Juan Panadero de España
Tuvo, cuando la perdió,
que pasar la mar salada.

            2
Pero aunque la mar pasó,
Juan Panadero de España
ni se fue ni se perdió.

              3
Porque es de Juan Panadero
no dar nada por perdido,
aunque la mar ande en medio.

              4
Y así se puso a cantar
Juan Panadero de España
del otro lado del mar.

              5
—Soy el viento de la playa,
soy un molino harinero
por donde quiera que vaya.
(Me llamo Juan Panadero.)

              6
¡Aire, y siempre con más gana!
Ayer por tierra española,
hoy por tierra americana.

              7
Todavía frente al mar
estoy pensando en las olas
antes de ponerme a andar.

              8
Que aunque nací campesino,
muelen aire marinero
las velas de mi molino.

              9
Pobre y con el alma llena
de mis mares, pescador
fui por las mares chilenas.

            10
Con gallegos y asturianos,
vascos y santanderinos,
pescador en Talcahuano.

              11
Chile, ¿quién podrá olvidarte?
Juan Panadero de España
te cantará en todas partes.

              12
Siempre tendrá una canción
para ti Juan Panadero
dentro de su corazón.

              13
Como los conquistadores,
a pie por la Cordillera
con otros trabajadores.

              14
Porque yo, Juan Panadero,
con otros trabajadores
de España fui chacarero.

              15
¡Chacarero pampeano!
Una chacra en la Argentina
y la fortuna en la mano.

              16
Pero que nadie se engañe.
Juan Panadero con plata
gana peso y pierde aire.

              17
Como mi sino es volar,
la plata se voló a España
y yo volé a otro lugar.

              18
Hay un español errante
y hay otro que no camina.
Yo soy de los caminantes.

              19
¿Qué fui? Fui hasta profesor.
Canté coplas, pinté cuadros,
buen poeta y mal pintor.

              20
Mas siendo mi verdadera
carrera la de los vientos,
dejé todo a la carrera.

              21
Y ahora yo, Juan Panadero,
muelo para España trigo,
pero con aire extranjero.
(Extranjero, pero amigo.)

Rafael Alberti: Coplas de Juan Panadero (1949-1953) (1953)

Versións:
Rafael Alberti: Juan Panadero en América; Soledad Bravo Rafael Alberti; 1977; Pista 2



Ángel Corpa: Coplas de Juan Panadero*; Canta a Rafael Alberti. Verte y no verte; 2004; Pista 3



*[A versión musical de Ángel Corpa está composta por estrofas soltas deste e dos poemas Juan Panadero envía su saludo a Pasionaria, da obra de Rafael Alberti: Coplas de Juan Panadero (1949-1953), Coplas de Juan Panadero al regresar al Puerto de Santa María e Juan Panadero se dirige a todo el pueblo de Sanlúcar y a sus trabajadores en paro en el día de la represión, da obra de Rafael Alberti: Nuevas coplas de Juan Panadero (1976-1979).]

martes, 10 de febrero de 2015

Empleo de la nostalgia

            Amo el campus
            universitario,
            sin cabras,
            con muchachas
            que pax
            pacem
            en latín,
            que meriendan
            pas pasa pan
            con chocolate
            en griego,
            que saben lenguas vivas
            y se dejan besar
            en el crepúsculo
            (también en las rodillas)
            y usan
            la coca cola como anticonceptivo.

                  Ah las flores marchitas de los libros de texto
finalizando el curso
                  deshojadas
cuando la primavera
se instala
en el culto jardín del rectorado
                  por manos todavía adolescentes
y roza con sus rosas
                  manchadas de bolígrafo y de tiza
el rostro ciego del poeta
                  transustanciándose en un olor agrio a naranjas
Hornero
                  o semen...

            Todo eso será un día
            materia de recuerdo y de nostalgia.
            Volverá, terca, la memoria
            una vez y otra vez a estos parajes,
            lo mismo que una abeja
            da vueltas al perfume
            de una flor ya arrancada:

            inútilmente.

                  Pero esa luz no se extinguirá nunca:
                  llamas que aún no consumen,
... ningún presentimiento
puede quebrar las risas
                  que iluminan
                  las rosas y los cuerpos
y cuando el llanto llegue
                  como un halo
los escombros
la descomposición
                  que los preserva entre las sombras
                  puros
no prevalecerán
serán más ruina
                  absortos en si mismos
y sólo erguidos quedarán intactos
todavía más brillantes
                  ignorantes de sí
esos gestos de amor...
                  sin ver más nada.

Ángel González: Procedimientos narrativos (1972)

Versións:
Ángel González: Empleo de la nostalgia; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 34

lunes, 9 de febrero de 2015

Juan Breva

Juan Breva tenía
cuerpo de gigante
y voz de niña.
Nada como su trino.
Era la misma
pena cantando
detrás de una sonrisa.
Evoca los limonares
de Málaga la dormida,
y hay en su llanto dejos
de sal marina.
Como Homero cantó
ciego. Su voz tenía,
algo de mar sin luz
y naranja exprimida.

Federico García Lorca: Viñetas flamencas. Poema del Cante jondo (1921) (1931)

Versións:
Malizzia: Juan Breva – La guitarra*; El alma en verso; 2003; Pista 6



*[A versión musical de Malizzia componse por éste e polos v.19-24 do poema La guitarra, da obra de Federico García Lorca: Poema del cante Jondo, do ano 1921; que lle serven de estribillo.]

domingo, 8 de febrero de 2015

Jardín público con piernas particulares

...y las muchachas andan con las piernas desnudas:
¿por qué las utilizan
para andar?
Mentalmente repaso
oficios convincentes
para ellas —las piernas—,
digamos: situaciones
más útiles al hombre
que las mira
despacio,
silbando entre los dientes
una canción recuperada
apenas
       —ese oficio no me gusta…—
en el acantilado del olvido.
Si bien se mira, bien se ve que todas
son bellas: las que pasan
llevando hacia otro sitio
cabellos, voces, senos,
ojos, gestos, sonrisas;
las que permanecen
cruzadas,
dobladas como ramas bajo el peso
de la belleza cálida, caída
desde el dulce abandono de los cuerpos sentados;
las esbeltas y largas;
las tersas y bruñidas; las cubiertas
de leve vello, tocadas por la gracia
de la luz, color miel, comestibles
y apetitosas como frutas frescas;
y también —sobre todo— aquellas que demoran
su pesado trayecto hasta el tobillo
en el curvo perfil que delimita
las pueriles, alegres, inocentes,
irreflexivas, blancas pantorrillas.
Pensándolo mejor, duele mirarlas:
tanta gracia dispersa, inaccesible,
abandonada entre la primavera,
abruma el corazón del conmovido
espectador
que siente la humillante quemadura
de la renuncia,
y maldice en voz baja,
y se apoya en la verja del estanque,
y mira el agua,
y ve su propio rostro,
y escupe distraído, mientras sigue
con los ojos los círculos
que trazan en la tensa superficie
su soledad, su miedo, su saliva.

Ángel González: Ciudad uno. Tratado de urbanismo (1966)

Versións:
Ángel González: Jardín público con piernas particulares; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 26

sábado, 7 de febrero de 2015

Cabina telefónica

As loiras cortesás de tódalas colores
Ofrecen os seus corpos espidos nas postais;
Xunto ás deusas de ébano, prométenche candores
Submisas xaponesas de abanos orientais.

Nas cabinas de Londres medraron estas flores
Que teñen o arrecendo de orquídeas invernais.
Amores mercenarios serán tamén amores,
E poderás obtelos con chamar nada máis

A un dos números. Marca. Decídete. A onde fores
Serás ben recibido. Non o volvas pensar.
Imaxínate xa obtendo os seus favores,
Dicindo noutra lingua, impune, o verbo amar.

Lupanar de cristal, a vermella cabina
Enfeitiza os teus ollos ó dobrares a esquina.

Ramiro Fonte: Manuscrito de Elsinore. A rocha dos proscritos [Poemas complementarios, 1994-2004] (2005)

Versións:
Víctor Aneiros: Lupanar de cristal; Brétemas da memoria; 2010; Pista 4

viernes, 6 de febrero de 2015

Jardín

¿Qué interroga
el girasol más alto sobre
las rosas?
¡Mudo
espanto del jazmín! Las ampulosas
dalias retuercen su violenta
envidia. Una begonia
extiende al sol la palma verde
de su mano. Viva, ojerosa
flor: el pensamiento.
Pero tú cortas
un clavel.
         Los alhelíes
recobraron su aroma.

Ángel González: Acariciado mundo. Áspero mundo (1956)

Versións:
Ángel González: Jardín; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 14

jueves, 5 de febrero de 2015

Inventario galante

        Tus ojos me recuerdan
las noches de verano
negras noches sin luna,
orilla al mar salado,
y el chispear de estrellas
del cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.
Y tu morena carne,
los trigos requemados,
y el suspirar de fuego
de los maduros campos.
        Tu hermana es clara y débil
como los juncos lánguidos,
como los sauces tristes,
como los linos glaucos.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano...
Y es alba y aura fría
sobre los pobres álamos
que en las orillas tiemblan
del río humilde y manso.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano.
        De tu morena gracia,
de tu soñar gitano,
de tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de cielo negro y bajo,
para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canción que deje
cenizas en los labios...
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
        Para tu linda hermana
arrancaré los ramos
de florecillas nuevas
a los almendros blancos,
en un tranquilo y triste
alborear de marzo.
Los regaré con agua
de los arroyos claros,
los ataré con verdes
junquillos del remanso...
Para tu linda hermana
yo haré un ramito blanco.

Antonio Machado: Soledades (1903)

Versións:
Alberto Cortez: Inventario galante; Poemas y canciones, vol.2; 1968; Pista 1



Paco Ibáñez: Tus ojos me recuerdan; Por una canción; 1990; Pista 7



Paco Ibáñez: Tus ojos me recuerdan; A Galopar; 1992; CD2, Pista 8

(Directo da versión do disco Por una canción, do ano 1990)




Paco Ibáñez: Tus ojos me recuerdan; Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces; 2008; CD2, Pista 1

miércoles, 4 de febrero de 2015

El soldado soñaba

El soldado soñaba, aquel soldado
de tierra adentro, oscuro: —Si ganamos,
la llevaré a que mire los naranjos,
a que toque la mar, que nunca ha visto,
y se le llene el corazón de barcos.

Pero vino la paz. Y era un olivo
de interminable sangre por el campo.

Rafael Alberti: Entre el clavel y la espada (1939-1940) (1941)

Versións:
Ángel Parra: El soldado*; Ángel Parra, vol.II; 1966; Pista 9



*[A versión musical de Ángel Parra complétase con dúas estrofas do cancionero popular chileno:
Y si vuelvo le daré una toronja
y una jarra de barro vidriado,
de esas que se parecen a sus pechos
cuando saltan de un árbol a otro árbol.
Aquel olor a muerte interminable,
a soldados sin nombre y sin familia
dando a los hormigueros de la tierra
quizás el mejor traje de su vida.
]

martes, 3 de febrero de 2015

Inventario de lugares propicios al amor

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
—sin interés alguno—
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

Ángel González: Ciudad uno. Tratado de urbanismo (1967)

Versións:
Ángel González: Inventario de lugares propicios al amor; A todo amor: antología personal; 2006; Pista 25

lunes, 2 de febrero de 2015

Desnuda eres tan simple como una de tus manos

Soneto XXVII

Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente.
Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas:
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda: Cien sonetos de amor (1959)

Versións:
Ángel Parra: Desnuda; Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda; 2004; Pista 2

domingo, 1 de febrero de 2015

Íntimas

Ayer te vi... No estabas bajo el techo
      de tu tranquilo hogar
ni doblando la frente arrodillada
      delante del altar,
ni reclinando la gentil cabeza
sobre el augusto pecho maternal.
Te vi... Si ayer no te siguió mi sombra
      en el aire, en el sol,
es que la maldición de los amantes
      no la recibe Dios,
o acaso el que me roba tus caricias
tiene en el cielo más poder que yo!

Otros te digan palma del desierto,
otros te llamen flor de la montaña,
otros quemen incienso a tu hermosura,
      yo te diré mi amada.
Ellos buscan un pago a sus vigilias,
ellos compran tu amor con sus palabras;
ellos son elocuentes porque esperan,
      ¡y yo no espero nada!

Yo sé que la mujer es vanidosa,
yo sé que la lisonja la desarma,
y sé que un hombre esclavo de rodillas
      más que todos alcanza...
Otros te digan palma del desierto,
otros compren tu amor con sus palabras,
yo seré más audaz pero más noble:
      ¡yo te diré mi amada!

Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte): Obras Completas* (1946)

Versións:
Alberto Cortez: Íntima; Versos escogidos de Almafuerte; 1989; Pista 2



*[Obras completas de Almafuerte, vol. I, Poesías; publicación ordenada por el Congreso de la Nación Argentina; La Plata, Universidad Nacional de La Plata; 1946.]