Voy a hacer un rompeolas
con mi alegría pequeña...
No quiero que sepa el mar,
que por mi pecho van penas.
No quiero que toque el mar
la orilla acá de mi tierra...
Se me acabaron los sueños,
locos de sombra en la arena.
No quiero que mire el mar
luto de azul en mi senda...
(¡Eran auroras mis párpados,
cuando cruzó la tormenta!)
No quiero que llore el mar
nuevo aguacero en mi puerta...
Todos los ojos del viento
ya me lloraron por muerta.
Voy a hacer un rompeolas
con mi alegría pequeña,
leve alegría de saberme,
mía la mano que cierra.
No quiero que llegue el mar
hasta la sed de mi pena,
ciega en mitad de una lumbre,
rota en mitad de una ausencia
Julia de Burgos: Velas sobre el pecho del mar. El mar y tú (1954)
Versións:
La discreta academia: Rompeolas; A Julia sin lágrimas; 2009; Pista 12
viernes, 31 de octubre de 2025
miércoles, 29 de octubre de 2025
Vamos bebendo
—Teño tres pitas brancas
e un galo negro
que han de poñer bos ovos
andando o tempo;
i hei de vendelos caros
polo xaneiro;
i hei de xunta-los cartos
para un mantelo;
i heino de levar posto
no casamento;
i hei… —Pois mira, Marica,
vai por un neto,
que antramentas non quitas
eses cerellos,
i as pitas van medrando
co galo negro,
para poñelos ovos,
e todo aquelo
do xaneiro, dos cartos
i o casamento,
miña prenda da ialma,
¡vamos bebendo!
Rosalía de Castro: Follas novas (1880)
Versións:
Amancio Prada: Vamos bebendo; Rosalía de Castro; 1975; Pista 6
María Manuela: Imos bebendo; Cantigas para nenos e neneiros; 1979; Cara A, Corte 2
Amancio Prada e Martirio: Vamos bebendo; Rosas a Rosalía; 1997; Pista 9
Amancio Prada e Uxía Senlle: Vamos bebendo; Rosalía siempre; 2005; Pista 6
Amancio Prada: Vamos bebendo; Resonancias de Rosalía; 2014; Pista 9
O val das mouras: Vamos bebendo; Rosalía; 2015; Pista 10
e un galo negro
que han de poñer bos ovos
andando o tempo;
i hei de vendelos caros
polo xaneiro;
i hei de xunta-los cartos
para un mantelo;
i heino de levar posto
no casamento;
i hei… —Pois mira, Marica,
vai por un neto,
que antramentas non quitas
eses cerellos,
i as pitas van medrando
co galo negro,
para poñelos ovos,
e todo aquelo
do xaneiro, dos cartos
i o casamento,
miña prenda da ialma,
¡vamos bebendo!
Rosalía de Castro: Follas novas (1880)
Versións:
Amancio Prada: Vamos bebendo; Rosalía de Castro; 1975; Pista 6
María Manuela: Imos bebendo; Cantigas para nenos e neneiros; 1979; Cara A, Corte 2
Amancio Prada e Martirio: Vamos bebendo; Rosas a Rosalía; 1997; Pista 9
Amancio Prada e Uxía Senlle: Vamos bebendo; Rosalía siempre; 2005; Pista 6
Amancio Prada: Vamos bebendo; Resonancias de Rosalía; 2014; Pista 9
O val das mouras: Vamos bebendo; Rosalía; 2015; Pista 10
lunes, 27 de octubre de 2025
Romance de la perla
El sol se sale muriendo
en sombras del caserío,
y el mar se lame la vida
sobre horizontes de niños.
Duerme el hombre su ancha pena
del llanto de pan del hijo,
y toma forma de piedra
por la escalera del risco.
¿A dónde se irán sus pasos
hinchados de ahuecar bríos
en la antesala del sordo
capitalista edificio?
Ni la mañana le esconde
la mueca de su suplicio,
ni echa de ver que en sus ojos
hay ausencia de rocío…
¡Una mirada vacía
lo tira de nuevo al nido!
¡Perla! La perla encrespada
como un hotel colectivo
en una mancha que el mar
se sacudió en raro ímpetu:
¡Perla! La perla dejada
en un fantástico olvido
para ilusión de los hombres
heridos de hambre y de frío,
¡Perla! La perla tirada
desde el tejado del risco,
que bajo tu blanca pena
exprime dolor de siglos.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido!
¿Quién dice noche estrellada
ante los ojos caídos
de esa frontera del hambre
que va apretándose en gritos?
¿Quién dice marco de espumas
ante el puntal de martirio
que se reseca en las almas
huéspedes del precipicio?
La vida rueda temblando
sobre el jirón extendido
en un juego con la muerte
que quiere atrapar el risco.
El mar se lame la vida,
y el sol se arropa de frío…
en cada lecho de muerte
vigila el sueño de un niño…
¡Perla! La perla más blanca
de la gran mina del rico.
¡Perla! Que ya te desgastas,
de balancearte en suspiros.
¡Perla! Que ya te derrumbas
bajo tu pecho sombrío
mientras se elevan cuarteles
y el mar se infecta de tiros.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido…!
El color rojo se tiende
en tinte de último aviso
sobre el puñal de tus noches
y tus puntales caídos.
Al otro lado del mar
nos duele tu sed de siglos.
Tu voz resuena más lejos
que los cañones temidos.
En la antesala del mundo
ya anuncia el sol colectivo.
¡Perla! Levanta tus manos
y alza tu dolor en bríos…!
Julia de Burgos: Criatura del agua. Obra poética* (1961)
Versións:
Zoraida Santiago: Romance de la perla; Canción sublevada; 1993; Pista 5
Zoraida Santiago: Romance de la perla; Antología a Julia de Burgos; 2013; Pista 8
(Reedición da versión do disco Canción sublevada, do ano 1993.)
Miriam Colón: Romance de la perla; Poesía de Julia de Burgos; 2017; Pista 9
*[Consuelo Burgos y Juan Bautista Pagán: Julia de Burgos: Obra Poética; estudio preliminar de José Emilio Gonzales; Instituto de Cultura Puertorriqueña; San Juan de Puerto Rico, 1961; Dep. Leg.: M.9452-61]
en sombras del caserío,
y el mar se lame la vida
sobre horizontes de niños.
Duerme el hombre su ancha pena
del llanto de pan del hijo,
y toma forma de piedra
por la escalera del risco.
¿A dónde se irán sus pasos
hinchados de ahuecar bríos
en la antesala del sordo
capitalista edificio?
Ni la mañana le esconde
la mueca de su suplicio,
ni echa de ver que en sus ojos
hay ausencia de rocío…
¡Una mirada vacía
lo tira de nuevo al nido!
¡Perla! La perla encrespada
como un hotel colectivo
en una mancha que el mar
se sacudió en raro ímpetu:
¡Perla! La perla dejada
en un fantástico olvido
para ilusión de los hombres
heridos de hambre y de frío,
¡Perla! La perla tirada
desde el tejado del risco,
que bajo tu blanca pena
exprime dolor de siglos.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido!
¿Quién dice noche estrellada
ante los ojos caídos
de esa frontera del hambre
que va apretándose en gritos?
¿Quién dice marco de espumas
ante el puntal de martirio
que se reseca en las almas
huéspedes del precipicio?
La vida rueda temblando
sobre el jirón extendido
en un juego con la muerte
que quiere atrapar el risco.
El mar se lame la vida,
y el sol se arropa de frío…
en cada lecho de muerte
vigila el sueño de un niño…
¡Perla! La perla más blanca
de la gran mina del rico.
¡Perla! Que ya te desgastas,
de balancearte en suspiros.
¡Perla! Que ya te derrumbas
bajo tu pecho sombrío
mientras se elevan cuarteles
y el mar se infecta de tiros.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido…!
El color rojo se tiende
en tinte de último aviso
sobre el puñal de tus noches
y tus puntales caídos.
Al otro lado del mar
nos duele tu sed de siglos.
Tu voz resuena más lejos
que los cañones temidos.
En la antesala del mundo
ya anuncia el sol colectivo.
¡Perla! Levanta tus manos
y alza tu dolor en bríos…!
Julia de Burgos: Criatura del agua. Obra poética* (1961)
Versións:
Zoraida Santiago: Romance de la perla; Canción sublevada; 1993; Pista 5
Zoraida Santiago: Romance de la perla; Antología a Julia de Burgos; 2013; Pista 8
(Reedición da versión do disco Canción sublevada, do ano 1993.)
Miriam Colón: Romance de la perla; Poesía de Julia de Burgos; 2017; Pista 9
*[Consuelo Burgos y Juan Bautista Pagán: Julia de Burgos: Obra Poética; estudio preliminar de José Emilio Gonzales; Instituto de Cultura Puertorriqueña; San Juan de Puerto Rico, 1961; Dep. Leg.: M.9452-61]
sábado, 25 de octubre de 2025
Vals en las ramas
Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el geo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.
Federico García Lorca: Huida de Nueva York (Dos valses hacia la civilización). Poeta en Nueva York (1929-1930) (1940)
Versións:
Antonio Portanet: Vals en las ramas; Noche de cuatro lunas; 1983; Cara B, Corte 3
Atilio y Los Alimonados: Vals en las ramas; Atilio y Los Alimonados cantan Lorca; 2013; Pista 14
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el geo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.
Federico García Lorca: Huida de Nueva York (Dos valses hacia la civilización). Poeta en Nueva York (1929-1930) (1940)
Versións:
Antonio Portanet: Vals en las ramas; Noche de cuatro lunas; 1983; Cara B, Corte 3
Atilio y Los Alimonados: Vals en las ramas; Atilio y Los Alimonados cantan Lorca; 2013; Pista 14
viernes, 24 de octubre de 2025
Romance de Juan Lucena
Juan Lucena, canteador,
por eso de labrar postes,
ya sabe que va salir
garrapatiento del monte.
Jamás se vio canteador
como él, con más traza de hombre.
Desde sus manos el barro
se le derrama en raigones.
Dentro sus brazos la fuerza
vuelta un remanso de cobre
a cada hachazo que da
se le alborota en el golpe.
(En cada astilla que vuela
mira una brasa de pobre.)
Si va canteando un quebracho
sangre le salpica entonces
y sobre su camiseta
empiezan a crecer flores.
Juan Lucena, canteador,
vaporoso de sudores,
vuelve con el hacha al hombro
medio borrado en la noche.
Y cuando el vino morado
de a lentos litros se pone
Juan Lucena cree que ha muerto
porque por el sueño oye
que su hacha bajo la luna
hacha sola en medio el monte.
Manuel José Castilla: Bajo las lentas nubes (1963)
Versións:
Manuel José Castilla: Juan Lucena; Por él mismo. Su voz y sus poemas; 1968; Lado 1, Corte 1
por eso de labrar postes,
ya sabe que va salir
garrapatiento del monte.
Jamás se vio canteador
como él, con más traza de hombre.
Desde sus manos el barro
se le derrama en raigones.
Dentro sus brazos la fuerza
vuelta un remanso de cobre
a cada hachazo que da
se le alborota en el golpe.
(En cada astilla que vuela
mira una brasa de pobre.)
Si va canteando un quebracho
sangre le salpica entonces
y sobre su camiseta
empiezan a crecer flores.
Juan Lucena, canteador,
vaporoso de sudores,
vuelve con el hacha al hombro
medio borrado en la noche.
Y cuando el vino morado
de a lentos litros se pone
Juan Lucena cree que ha muerto
porque por el sueño oye
que su hacha bajo la luna
hacha sola en medio el monte.
Manuel José Castilla: Bajo las lentas nubes (1963)
Versións:
Manuel José Castilla: Juan Lucena; Por él mismo. Su voz y sus poemas; 1968; Lado 1, Corte 1
lunes, 20 de octubre de 2025
Vals del aniversario
Nada hay tan dulce como una habitación
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado,
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo,
y parejas dudosas y algún niño con ganglios,
si no es esta ligera sensación
de irrealidad. Algo como el verano
en casa de mis padres, hace tiempo,
como viajes en tren por la noche. Te llamo
para decir que no te digo nada
que tú ya no conozcas, o si acaso
para besarte vagamente
los mismos labios.
Has dejado el balcón.
Ha oscurecido el cuarto
mientras que nos miramos tiernamente, incómodos
de no sentir el peso de tres años.
Todo es igual, parece
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico,
que los silencios ponen en la boca,
posiblemente induce a equivocarnos
en nuestros sentimientos. Pero no
sin alguna reserva, porque por debajo
algo tira más fuerte y es (para decirlo
quizá de un modo menos inexacto)
difícil recordar que nos queremos,
si no es con cierta imprecisión, y el sábado,
que es hoy, queda tan cerca
de ayer a última hora y de pasado
mañana
por la mañana…
Jaime Gil de Biedma: Compañeros de viaje (1959)
Versións:
Luis Emilio Batallán: Feliz aniversario; Tu retrato; 2007; Pista 9
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado,
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo,
y parejas dudosas y algún niño con ganglios,
si no es esta ligera sensación
de irrealidad. Algo como el verano
en casa de mis padres, hace tiempo,
como viajes en tren por la noche. Te llamo
para decir que no te digo nada
que tú ya no conozcas, o si acaso
para besarte vagamente
los mismos labios.
Has dejado el balcón.
Ha oscurecido el cuarto
mientras que nos miramos tiernamente, incómodos
de no sentir el peso de tres años.
Todo es igual, parece
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico,
que los silencios ponen en la boca,
posiblemente induce a equivocarnos
en nuestros sentimientos. Pero no
sin alguna reserva, porque por debajo
algo tira más fuerte y es (para decirlo
quizá de un modo menos inexacto)
difícil recordar que nos queremos,
si no es con cierta imprecisión, y el sábado,
que es hoy, queda tan cerca
de ayer a última hora y de pasado
mañana
por la mañana…
Jaime Gil de Biedma: Compañeros de viaje (1959)
Versións:
Luis Emilio Batallán: Feliz aniversario; Tu retrato; 2007; Pista 9
sábado, 18 de octubre de 2025
Río Grande de Loíza
¡Río Grande de Loíza!… Alárgate en mi espíritu
y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.
Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro en la boca del viento.
Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimo secreto;
confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.
¡Río Grande de Loíza!… Mi manantial, mi río,
desde que alzome al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.
Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.
¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga de sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!
¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
o si acaso, cansada de morder corazones,
me estaré congelando en cristales de hielo!
¡Río Grande de Loíza!… Azul. Moreno. Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul de cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.
Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.
Muy señor río mío. Río hombre. Único hombre
que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.
¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mí se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.
Julia de Burgos: Poema en veinte surcos (1938)
Versións:
Grupo de poesía coreada Maricusa Ornes: Río Grande de Loíza; Poesía puertorriqueña coreada; 1971; Lado A, Corte 5
La discreta academia: Río Grande de Loíza; A Julia sin Lágrimas; 2009; Pista 6
Zoraida Santiago: Río Grande de Loíza; Antología a Julia de Burgos; 2013; Pista 11
Miriam Colón: Río Grande de Loíza*; Poesía de Julia de Burgos; 2017; Pista 1
*[O arquivo de audio que contén o recitativo de Miriam Colón está incompleto, faltando a derradeira estrofa do poema.]
y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.
Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro en la boca del viento.
Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimo secreto;
confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.
¡Río Grande de Loíza!… Mi manantial, mi río,
desde que alzome al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.
Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.
¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga de sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!
¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
o si acaso, cansada de morder corazones,
me estaré congelando en cristales de hielo!
¡Río Grande de Loíza!… Azul. Moreno. Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul de cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.
Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.
Muy señor río mío. Río hombre. Único hombre
que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.
¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mí se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.
Julia de Burgos: Poema en veinte surcos (1938)
Versións:
Grupo de poesía coreada Maricusa Ornes: Río Grande de Loíza; Poesía puertorriqueña coreada; 1971; Lado A, Corte 5
La discreta academia: Río Grande de Loíza; A Julia sin Lágrimas; 2009; Pista 6
Zoraida Santiago: Río Grande de Loíza; Antología a Julia de Burgos; 2013; Pista 11
Miriam Colón: Río Grande de Loíza*; Poesía de Julia de Burgos; 2017; Pista 1
*[O arquivo de audio que contén o recitativo de Miriam Colón está incompleto, faltando a derradeira estrofa do poema.]
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jueves, 16 de octubre de 2025
Vals de los enamorados y unidos hasta siempre
No salieron jamás
del vergel del abrazo,
y ante rojo rosal
de los besos rodaron.
Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes.
Y los rígidos rayos.
Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios
cada vez más profundos,
en sus cuerpos, sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembre y marzos,
aventados se vieron:
pero siempre abrazados.
Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)*
Versións:
Francisco Curto: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Miguel Hernández; 1976; Cara B, Corte 3
Banda inaudita e Julián Páez: Vals de los enamorados; A la luna venidera; 2010; Pista 8
Adolfo Celdrán: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Concerto Cantando a Miguel Hernández en su centenario; Aula CAM; 22/10/2010
del vergel del abrazo,
y ante rojo rosal
de los besos rodaron.
Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes.
Y los rígidos rayos.
Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios
cada vez más profundos,
en sus cuerpos, sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembre y marzos,
aventados se vieron:
pero siempre abrazados.
Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)*
Versións:
Francisco Curto: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Miguel Hernández; 1976; Cara B, Corte 3
Banda inaudita e Julián Páez: Vals de los enamorados; A la luna venidera; 2010; Pista 8
Adolfo Celdrán: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Concerto Cantando a Miguel Hernández en su centenario; Aula CAM; 22/10/2010
*[«Este poema fue escrito en 1938, según puede deducirse de los borradores. Sin embargo, a finales de 1939 el poeta lo manuscribió en la Prisión de Conde de Toreno, de Madrid, sobre el álbum de un amigo, y lo hizo con el título de “Vals de los enamorados y unidos hasta siempre”. Como variante, ofreció la inclusión, tras el verso 21, del verso: —como polvo liviano—, repitiendo de nuevo el verso —aventados se vieron— y, cerrando con el mismo: —pero siempre abrazados—. La edición de Obras completas incluye las dos versiones como poemas distintos.» Miguel Hernández: Obra poética completa; Edic. de Leopoldo de Luis e Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del Pueblo, Serie P, nº 92; Editorial Zero, S.A.; Madrid, 1976; ISBN: 84-317-0390-3.]
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miércoles, 15 de octubre de 2025
Regreso
Estábamos tan acostumbrados
al ruido de los niños,
—gritos, cantos, peleas—
que este brusco silencio, de pronto…
Nada grave. Salieron.
Sin embargo
en pocos años será lo mismo
y no nos sentaremos a esperarlos.
Habrán salido de verdad.
Se saldrán del correr en escaleras.
¡No corran, niños! De sus cantos gritados
de su empujarse y su reír, habrán salido.
Volverán sólo en ráfagas-recuerdos,
en fotos alineadas.
Tiempo de mamaderas y pañales.
Tiempo de túnicas y de carteras.
Tiempo quedado atrás de alguna puerta
que no será posible abrir. Habrán salido.
Por eso toco y miro, como de gran distancia
este cuarto en silencio
con juguetes tirados por el piso
con camas destendidas.
Me siento regresando.
Como quien ya se iba y da vuelta.
Como alguien que olvidó despedirse.
Desde afuera, de lejos, he regresado
a la resbaladiza sustancia de la vida.
Circe Maia: El puente (1970)
Versións:
Circe Maia: Regreso; Circe Maia por ella misma; 1970; Cara B, Corte 3
al ruido de los niños,
—gritos, cantos, peleas—
que este brusco silencio, de pronto…
Nada grave. Salieron.
Sin embargo
en pocos años será lo mismo
y no nos sentaremos a esperarlos.
Habrán salido de verdad.
Se saldrán del correr en escaleras.
¡No corran, niños! De sus cantos gritados
de su empujarse y su reír, habrán salido.
Volverán sólo en ráfagas-recuerdos,
en fotos alineadas.
Tiempo de mamaderas y pañales.
Tiempo de túnicas y de carteras.
Tiempo quedado atrás de alguna puerta
que no será posible abrir. Habrán salido.
Por eso toco y miro, como de gran distancia
este cuarto en silencio
con juguetes tirados por el piso
con camas destendidas.
Me siento regresando.
Como quien ya se iba y da vuelta.
Como alguien que olvidó despedirse.
Desde afuera, de lejos, he regresado
a la resbaladiza sustancia de la vida.
Circe Maia: El puente (1970)
Versións:
Circe Maia: Regreso; Circe Maia por ella misma; 1970; Cara B, Corte 3
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