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jueves, 16 de octubre de 2025

Vals de los enamorados y unidos hasta siempre

No salieron jamás
del vergel del abrazo,
y ante rojo rosal
de los besos rodaron.

Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes.
Y los rígidos rayos.

Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios
cada vez más profundos,
en sus cuerpos, sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembre y marzos,
aventados se vieron:
pero siempre abrazados.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)*

Versións:

Francisco Curto: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Miguel Hernández; 1976; Cara B, Corte 3




Banda inaudita e Julián Páez: Vals de los enamorados; A la luna venidera; 2010; Pista 8




Adolfo Celdrán: Vals de los enamorados y unidos hasta siempre; Concerto Cantando a Miguel Hernández en su centenario; Aula CAM; 22/10/2010



*[«Este poema fue escrito en 1938, según puede deducirse de los borradores. Sin embargo, a finales de 1939 el poeta lo manuscribió en la Prisión de Conde de Toreno, de Madrid, sobre el álbum de un amigo, y lo hizo con el título de “Vals de los enamorados y unidos hasta siempre”. Como variante, ofreció la inclusión, tras el verso 21, del verso: —como polvo liviano—, repitiendo de nuevo el verso —aventados se vieron— y, cerrando con el mismo: —pero siempre abrazados—. La edición de Obras completas incluye las dos versiones como poemas distintos.» Miguel Hernández: Obra poética completa; Edic. de Leopoldo de Luis e Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del Pueblo, Serie P, nº 92; Editorial Zero, S.A.; Madrid, 1976; ISBN: 84-317-0390-3.]

miércoles, 16 de octubre de 2024

Tus ojos se me van

Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
después de recorrer
un páramo de ausentes.


Tu boca se me marcha
de mi boca y regresa
con varios besos muertos
que aún baten, que aún quisieran.

Tus brazos se desploman
en mis brazos y ascienden
retrocediendo ante esa
desolación que sientes.

Otoño de tu cuerpo,
aún mi calor lo vence.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:

Paco Damas e Luis Eduardo Aute: Tus ojos se me van; Tristes guerras; 2009; Pista 3

jueves, 19 de octubre de 2023

Todas las casas son ojos

Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.

Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.

Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.

De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.

En todas hay un clamor
de sangres insatisfechas.

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.

Y a un grito todas se aplacan,
y se fecundan, y esperan.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:

Vicente Monera: Todas las casas; www.musicaypoemas.com; 2008;




Zapata: Todas las casas; Poesía en resistencia; 2012; Pista 8




Carmen Linares: Todas las casas son ojos; Verso a verso; 2017; Pista 5

jueves, 7 de enero de 2021

Rueda que irás muy lejos

Rueda que irás muy lejos.
Ala que irás muy alto.
Torre del día, niño.
Alborear del pájaro.

Niño: ala, rueda, torre.
Pie. Pluma. Espuma. Rayo.
Ser como nunca ser.
Nunca serás en tanto.

Eres mañana. Ven
con todo de la mano.
Eres mi ser que vuelve
hacia su ser más claro.
El universo eres
que guía esperanzado.

Pasión del movimiento,
la tierra es tu caballo.
Cabálgala. Domínala.
Y brotará en su casco
su piel de vida y muerte,
de sombra y luz, piafando.
Asciende. Rueda. Vuela,
creador del alba y mayo.
Galopa. Ven. Y colma
el fondo de mis brazos.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:

Paco Damas e Pastora Soler: Rueda que irás muy lejos; Tristes guerras; 2009; Pista 6




Vicente Monera: Niño; www.musicaypoemas.com; 2010;

martes, 26 de noviembre de 2019

Cada vez que paso

Cada vez que paso
bajo tu ventana,
me azota el aroma
que aún flota en tu casa.

Cada vez que paso
junto al cementerio
me arrastra la fuerza
que aún sopla en tus huesos.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Carmen Linares: Cada vez que paso; Verso a verso; 2017; Pista 12

domingo, 17 de febrero de 2019

El pez más viejo del río

El pez más viejo del río
de tanta sabiduría
como amontonó, vivía
brillantemente sombrío.
Y el agua sonreía.

Tan sombrío llegó a estar
(nada el agua le divierte)
que después de meditar,
tomó el camino del mar,
es decir, el de la muerte.

Reíste tú junto al río,
niño solar. Y ese día
el pez más viejo del río
se quitó el aire sombrío.
Y el agua te sonreía.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Camarón: El pez más viejo del río (fandangos); Soy gitano; 1989; Pista 6



Camarón: El pez más viejo del río (fandangos de gloria); Antología; 1996; CD3, Pista 13

(Reedición da versión do disco Soy gitano, do ano 1989.)

jueves, 2 de febrero de 2017

Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
                               
 
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
                               
 
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
                               
 
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte
bata el espacio.
                               
 
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
                               
 
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
                               
 
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
                               
 
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
                               
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
                               
 
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
                               
 
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
                               
 
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
                               
 
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
                               
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
                               
 
Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Enrique Morente: Nanas de la cebolla; Homenaje flamenco a Miguel Hernández; 1971; Cara A, Corte 3



Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Miguel Hernández; 1972; Cara B, Corte 1



Alberto Cortez: Nanas de la cebolla; A mis amigos; 1975; Pista 8



Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Álbum de oro; 1981; LP3: Mis poetas; Cara B, Corte 2

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972.)



Grupo Tarancón: Nanas de la cebolla; Gracias a la vida; 1981; Cara A, Corte 6



Alberto Cortez e Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Cómplices; 1989; Pista 6



Alberto Cortez: Nanas de la cebolla; Coincidencias; 1990; Pista 6

(Reedición da versión do disco A mis amigos, do ano 1975.)



Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; 24 páginas inolvidables; 1993; CD2; Pista 7

(Reedición da versión do disco Miguel Hernández, do ano 1972.)



Alberto Cortez e Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Testimonio; 1997; Pista 7

(Reedición da versión do disco Cómplices, do ano 1989.)



Enrique Morente: Nanas de la cebolla; Selección; 1997; Pista 8

(Reedición da versión do disco Homenaje flamenco a Miguel Hernández, do ano 1971.)



Alberto Cortez e Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Madres; 2000; Pista 9

(Reedición da versión do disco Cómplices, do ano 1989.)



Miguel Rivera: Nanas de la cebolla; Verdesperanza; 2000; Pista 6



Alberto Cortez e Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; En un rincón del alma; 2001; CD2, Pista 5

(Reedición da versión do disco Cómplices, do ano 1989.)



Alberto Cortez: Nanas de la cebolla; Sinfónico; 2004; Pista 3



Lole: Las nanas de la cebolla; Ni el oro ni la plata; 2004; Pista 9



Alberto Cortez e Joan Manuel Serrat: Nanas de la cebolla; Oro. Grandes Éxitos; 2005; Pista 1

(Reedición da versión do disco Cómplices, do ano 1989.)



Cuarteto vocal Vox4: Nanas de la cebolla; Voces y palabras. Canciones y poemas de España y Latinoamérica; 2005; Pista 12



Alberto Cortez: Las nanas de la cebolla; Acústico; 2007; CD1, Corte 11



Síntesis: Nanas de la cebolla; Cuba le canta a Serrat, Vol.2 (VVAA); 2007; CD2, Pista 2



Vicente Monera: Nanas de la cebolla; www.musicaypoemas.com; 2008;



Enrique Morente: Nanas de la cebolla; Morente + Flamenco; 2010; Pista 3



Fraskito: Nanas de la cebolla; Tierra y sangre; 2010; Pista 6



José Mercé e Pasión Vega: Nanas de la cebolla; Ruido; 2010; Pista 10



María de Medeiros: Nanas de la cebolla; Señora. Ellas cantan a Serrat (VVAA); 2010; Pista 12



Enrique Morente: Nanas de la cebolla; Cantares. Los artistas flamencos cantan a Serrat (VVAA); 2011; Pista 11

(Reedición da versión do disco Morente + Flamenco, do ano 2010.)




*[Por razóns de espazo etiquetouse ao Grupo Tarancón como Tarancón, a Miguel Rivera como Rivera, ao Cuarteto vocal Vox4 como Vox4, e a María de Medeiros como Medeiros.]

domingo, 12 de junio de 2016

Menos tu vientre

Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Joan Manuel Serrat: Menos tu vientre; Miguel Hernández; 1972; Pista 1



Lucecita: Menos tu vientre; En las manos del pueblo, Vol.1; 1993; Pista 2



Silvio Rodríguez: Menos tu vientre; Cuba le canta a Serrat (VVAA); 2005; CD 1, Pista 7



Banda inaudita e Julián Páez: Menos tu vientre; A la luna venidera; 2010; Pista 6

lunes, 7 de marzo de 2016

La luciérnaga en celo

La luciérnaga en celo
relumbra más.

La mujer sin el hombre
apagada va.

Apagado va el hombre
sin luz de mujer.

La luciérnaga en celo
se deja ver.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Elisa Serna: La luciérnaga; 4 poemas de Miguel Hernández, Antonio Machado y Jesús López Pacheco según Elisa Serna de ‘La trágala’; 1969; Cara A, Corte 1

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los animales del día

Los animales del día
a los de la noche buscan.

Lejos anda el sol,
cerca la luna.

Animal de mediodía,
la medianoche te turba.

Lejos anda el sol,
cerca la luna.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Vicente Monera: Los animales del día; www.musicaypoemas.com; 2010;

jueves, 5 de marzo de 2015

La boca

Boca que arrastra mi boca.
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.


Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.


Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.

Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!


Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.


Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.


Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-41) (1958)

Versións:
Joan Manuel Serrat: La boca; Miguel Hernández; 1972; Pista 4

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hijo de la luz y de la sombra

                         I
          (Hijo de la sombra)
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.


Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.


El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.


Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.


El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.

                         II
          (Hijo de la luz)
Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.

                         III
          (Hijo de la luz y la sombra)
Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.

Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.


Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.

Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.


Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:
Joan Manuel Serrat: Hijo de la luz y de la sombra; Hijo de la luz y de la sombra; 2010; Pista 13

viernes, 17 de octubre de 2014

Tristes guerras

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández: Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) (1958)

Versións:

Los Lobos: Tristes guerras; Vientos del pueblo; 1972; Pista 2



Vicente Monera: Tristes guerras (versión 1); www.musicaypoemas.com; 2008;



Vicente Monera: Tristes guerras (versión 2); www.musicaypoemas.com; 2008;




Paco Damas: Guerras. Tristes guerras*; Tristes Guerras; 2009; Pista 2



*[A versión musical de Paco Damas está composta por dous fragmentos do poema Guerra e polo poema Tristes guerras usado como estribillo, ámbo-los dous da súa obra Cancionero e romancero de ausencias, de Miguel Hernández.]