jueves, 29 de enero de 2026

Versos de otoño

Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma;
tu mirar es tan dulce, que se torna profundo.
Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma,
y en tus labios compendias la alegría del mundo.

El amor pasajero tiene el encanto breve,
y ofrece un igual término para el gozo y la pena.
Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.

Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.

Rubén Darío: El canto errante (1910)

Versións:

José Mª Vitier e Pablo Milanés: Canción de otoño; Canciones del Buen Amor; 2002; Pista 13




José Mª Vitier e Martirio: Canción de otoño; El aire que te rodea; 2011; Pista 8




Pablo Milanés e José Mª Vitier: Canción de otoño; Canción de otoño; 2014; Pista 1

(Reedición da versión do disco Canciones del Buen Amor, do ano 2002.)


Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Versos de otoño; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 7

miércoles, 28 de enero de 2026

Al gravitar rotando

En la sed
en el ser
en las psiquis
en las equis
en las exquisitísicas respuestas
en los enlunamientos
en lo erecto por los excesos lesos del erofrote etcétera
o en el bisueño exhausto del —dame toma date hasta
el mismo testuz de tu tan gana—
en la no fe que rumia
en lo vivisecante los cateos anímicos la metafisirrata
en los resumiduendes del egogorgo cósmico
en todo gesto injerto
en toda forma hundido polimellado adrroto a ras afaz subrripio
cocopleonasmo exotro
sin lar sin can sin cala sin camastro sin coca sin historia
endosorbienglutido
por los engendros móviles del gravitar rotando bajo el prurito
astrífero
junto a las musaslianas chupaporos pulposas y los no menos
pólipos hijos del hipo lutio
voluntarios del miasma
reconculcado
opreso entre hueros jamases y garfios de escarmiento
paso a pozo nadiando ante harto vagos piensos de finales
compuertas que anegan la esperanza
con la grismía el dubio
los bostezos leopardos la jerga lela
en llaga
al desplegar la sangre sin introitos enanos en el plecoito lato
con todo sueño insomne y todo espectro apuesto
gociferando
amente
en lo no noto nato.

Oliverio Girondo: En la masmédula (1956)

Versións:

Oliverio Girondo: Al gravitar rotando; Oliverio Girondo por él mismo. En la masmédula; 1962; Lado A, Corte 3

domingo, 25 de enero de 2026

Vergüenza

      Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

      Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas.
Ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

      Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

      Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

      Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!

Gabriela Mistral: Desolación (1922)

Versións:

Ángel Parra e Javiera Parra: Vergüenza; Amado, apresura el paso; 1995; Pista 12




Fernando González e Paula Batarce: Vergüenza; A Gabriela Mistral. Amo amor; 2005; Pista 8




José Mª Vitier e Martirio: Vergüenza; El aire que te rodea; 2011; Pista 4

jueves, 22 de enero de 2026

A una cubana

                    En su viaje a la Ciudadela del Imperialismo

Dulces ojos, boca y voz
que constituyen tesoro:
vais a la tierra del oro,
de imperialismo feroz.

Cubana, quédanos fiel:
dile al extranjero intruso
que el arancel que nos puso
lo violamos con tu miel.

Rubén Martínez Villena: La pupila insomne (1936)*

Versións:

Augusto Blanca: A una cubana; La fuga de la tarde; 2011; Pista 2



*[La pupila insomne: poemas de Rubén Martínez Villena con un bosquejo biográfico de Raúl Roa; 2ª edición; La Habana, Cuba; 1943.]

martes, 20 de enero de 2026

Verbas a un irmau

Escoita, irmau, as miñas verbas:
son sinxelas e impuras
como as verbas feridas
co coitelo dos beizos, cada día.


Vouche decir tan só que teño
a miña mau tendida,
aberta, núa e viva como o mar.


Que teño, irmau, maduro o corazón
pra gardar nel as verbas túas.


Que a vida é moi fermosa
ainda que hai homes
que teñen os beizos emporcados
con verbas de falsía,

i o corazón podre polo odio,
i as maus pingando sangue,
I agachados, no fondo dos seus petos,
en vixía,
coitelos e pistolas asesinas.

¿Que importa, irmau, que morra o día
si a súa morte
abre en nós a esperanza do mencer?


Non temas.
Aínda o paxaro ten canciós
i as estrelas se alcenden cada noite.


Manuel María: Mar Maior (1963)

Versións:

A Quenlla: Verbas a un irmau; A casa que nunca tivemos; 1996; Pista 19




A Quenlla: Verbas a un irmau; Na boca unha cantiga; 2009; Pista 1

(Reedición da versión do disco A casa que nunca tivemos. do ano 1996.)

lunes, 19 de enero de 2026

Verano e invierno

      No encontraba dónde dormir en aquella aldea castellana: no había más que las camas precisas para sus vecinos. Acudí al alcalde, para que él me indicase un refugio, y me dijo que únicamente había uno por ocupar: el calabozo, que me ofrecía con mucho gusto. Le di las gracias y me salí al campo, dispuesto a dormir al pie de un olivo. Corrían los tiempos de junio y se podía dormir en cualquier parte. Pero encontré una era, y la paja es más recomendable al sueño que un tronco. Allí dormí. A las tres del alba, íbamos los tres hombres de la trilla y yo con dos carros para espigas. El más joven y yo, en el carro delantero, hablamos mucho. Supe una vez más lo que vengo sabiendo desde que me conozco: la trágica vida del campesino.
      Antonio tenía un jornal de siete pesetas. Para cobrarlas, trabajaba desde las dos y media o las tres de la mañana, hasta las diez de la noche. Diecinueve horas y media de jornada, dos de taberna y dos y media de mujer y sueño. No se quejaba por tanto trabajo; su deseo, como el de todo buen campesino, era que no le faltara. Pero se indignaba, echaba chispas por los ojos y los puños, comentando las palabras de un político, que había declarado por entonces que la gente del campo tiene para vivir suficientemente con tres pesetas. Pasábamos sobre rastrojos, entre gritos a las mulas, un eclipse, segadores madrugueros. Entramos en unos eriales. Los cardos alcanzaban el vientre de la caballería, que quería huir de los arañazos.
      —Mira —me dijo, señalándome aquellas tierras de maldición—, aquí vendré a labrar cuando se acabe la faena en la era. ¿Tú crees que hay cuerpo que pase por aquí y no salga sangrando? Aquí metería yo al tío ese (se refería al político), descalzo y con arado, a ver que hacía. ¿Qué somos animales, Miguel? Fíjate: gano ahora siete pesetas, pero este filón dura dos meses nada más. Pasará este tiempo y vendrá el invierno y, entonces, ni siete, ni tres pesetas, ni nada. Con un brazo sobre otro a ver caer la nieve y a pasar el día con el mendrugo que le queda a uno del verano, cuando no con un vaso de vino y una patata. ¡Y que esto no falte para los siete que somos de familia!
      El invierno es el verdugo del campo. Sus hombres lo ven llegar con el corazón encogido. Antonio es una de sus víctimas.
      Lo he vuelto a ver en este otoño. Estaba en la taberna con ocho jornaleros más; los nueve, parados. Con el puño en la barba y un cigarro de hojas secas en el labio, esperan ya varios días que alguien entre y diga: «Tengo trabajo para ti». Antonio está más flaco, su voz no es la misma entusiasmada de este verano, sus ojos se han puesto hondos y tristes. El invierno empieza su faena de hambre.

Miguel Hernández: Obras Completas, II: Teatro / Correspondencia* (2010)

Versións:

Francisco Curto: El niño yuntero**; Miguel Hernández; 1976; Cara A, Corte 3



*[Publicado orixinalmente na revista Línea, nº2, Madrid, 15 de noviembre de 1935; páxina 3; Miguel Hernández: Obras Completas, II: Teatro / correspondencia; introducción y notas de Agustín Sánchez Vidal; Editorial Espasa-Calpe, S.A.; Madrid, 2010; ISBN: 8467032626]
**[O recitativo deste fragmento está seguido da versión musical do poema El niño yuntero, da obra de Miguel Hernández: Vientos del pueblo, 1937.]

sábado, 17 de enero de 2026

A muerte fiel a muerte convidada

            1
Jueces y leopardos
estación delatada
me avergüenzo amor
amor ahogado
muerte y más
muerte
entre mi corazón y
una hora llamada cuatro de la tarde
milagro o pena
oh no me desampares altivez
quien podría matarme sin
hacerme reír
plata de la persecución que te has perdido
odio que purifica
y que mereces.

            2
Oh dulce multitud recién llegada
oh martirio de sombra en grave duda
enronqueciendo el paso del caballo
o del coraje el aplastado polvo

cómo desenrollar el corazón perpetuo
cantad conmigo gris verdugo y triste
antes apenas de azotar mis llaves
no termináis el pálido camino
oh multitud racimo de dar gritos
empobrecida nauseabundamente
según ciertos deseos según ciertas
voces planas que el viento mea y calla
herido estoy viene la muerte cierta
como un muerto envidioso como un perro
que cobra el desamparo y la mudez
en los vecinos desencadenados
oh garganta ausente desterrada
cantando un clima ajeno y protegido
¿acaso no me crece hora con hora
la tumba el humo el peso del espanto

pero la tumba sobre todo pero
sobre todo la muerte de hoyo y piedra
invencible limón ceño en el tacto
y los otros sentidos malvezados
a la puerta del horno en el origen?
feo asunto de seña y amenaza
cara común la muerte de los muertos
la muerte muerte no la del poema
me mide me madura me separa
de los pechos espesos de las voces
en que me reconozco y continúo
adiós oh multitud mi vieja ciega
adiós martirio símbolo del símbolo.


            3
Triste charco de luto
Precisamente cuando somos
dueños de la verdad (el hombre
no es un animal extraño
es sólo un animal
que ignora y que desprecia
y alcanza la verdad por la puerta del fuego)
Triste charco de luto en pie de guerra
sin luna que se asome sin los pájaros
que recojan su dulce huella de agua
pero por la verdad la bella
que me jura desnuda sobre el color del mundo
pero por la verdad todos los lutos
todos los charcos hasta ahogarse
pero por la verdad todas las huellas
aun las manchadoras las del lodo
pero por la verdad
la muerte
Pero por la verdad

Roque Dalton: Taberna y otros lugares (1969)

Versións:

Luz Haydee Bermejo: A muerte fiel, a muerte convidada; Roque Dalton; 1981; Lado A, Corte 2

viernes, 16 de enero de 2026

Verano

Verano, ya me voy. Y me dan pena
las manitas sumisas de tus tardes.
Llegas devotamente; llegas viejo;
y ya no encontrarás en mi alma a nadie.
Verano! y pasarás por mis balcones
con gran rosario de amatistas y oros,
como un obispo triste que llegara
de lejos a buscar y bendecir
los rotos aros de unos muertos novios.
Verano, ya me voy. Allá, en setiembre
tengo una rosa que te encargo mucho;
la regarás de agua bendita todos
los días de pecado y de sepulcro.

Si a fuerza de llorar el mausoleo,
con luz de fe su mármol aletea,
levanta en alto tu responso, y pide
a Dios que siga para siempre muerta.
Todo ha de ser ya tarde;
y tú no encontrarás en mi alma a nadie.
Ya no llores, Verano! En aquel surco
muere una rosa que renace mucho...


César Vallejo: Los heraldos negros (1918)

Versións:

Noel Nicola: Verano; Canta a César Vallejo; 1986; Pista 8

jueves, 15 de enero de 2026

Una música oscura, temblorosa

                              A María Zambrano

Una música oscura, temblorosa,
cruzada de relámpagos y trinos,
de maléficos hálitos, divinos,
del negro lirio y de la ebúrnea rosa.

Una página helada, que no osa
copiar la faz de inconciliables sinos.
Un nudo de silencios vespertinos
y una duda en su órbita espinosa.

Sé que se llamó amor. No he olvidado,
tampoco, que seráficas legiones,
hacen pasar las hojas de la historia.

Teje tu tela en el laurel dorado,
mientras oyes zumbar los corazones,
y bebe el néctar fiel de tu memoria.

Rosa Chacel: A la orilla de un pozo (1936)

Versións:

Lucía Sócam: Una música oscura, temblorosa; A las mujeres del 27; 2017; Pista 1