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jueves, 29 de enero de 2026

Versos de otoño

Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma;
tu mirar es tan dulce, que se torna profundo.
Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma,
y en tus labios compendias la alegría del mundo.

El amor pasajero tiene el encanto breve,
y ofrece un igual término para el gozo y la pena.
Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.

Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.

Rubén Darío: El canto errante (1910)

Versións:

José Mª Vitier e Pablo Milanés: Canción de otoño; Canciones del Buen Amor; 2002; Pista 13




José Mª Vitier e Martirio: Canción de otoño; El aire que te rodea; 2011; Pista 8




Pablo Milanés e José Mª Vitier: Canción de otoño; Canción de otoño; 2014; Pista 1

(Reedición da versión do disco Canciones del Buen Amor, do ano 2002.)


Juan Luis Dammert e Marcela Pérez Silva: Versos de otoño; Darío nuestro. Rubén Darío en ritmos peruanos (VVAA); 2016; Pista 7

domingo, 14 de agosto de 2022

Soneto

                                              Para el Sr. D. Ramón del Valle-Inclán

Este gran Don Ramón de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios altanero y esquivo
que se animase en la frialdad de su escultura.

El cobre de sus ojos por instantes fulgura
y da una llama roja tras un ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
a su lado una vida más intensa y más dura.

Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta,
y a través del zodíaco de mis versos actuales
se me esfuma en radiosas visiones de poeta,

o se me rompe en un frasco de cristales.
Yo le he visto arrancarse del pecho la saeta
que le lanzan los siete pecados capitales.

Rubén Darío: El canto errante (1907)

Versións:

Cecilia: Soneto a Valle; Diálogos…, Vol.3; 2013; Pista 1

jueves, 6 de febrero de 2014

Eco y yo

A la Señora Susana Torres de Castex

Eco, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme.
     —¡Heme!
—Tuve en momentos distantes,
     antes,
que amar los dulces cabellos
     bellos,
de la ilusión que primera
     era,
en mi alcázar andaluz
     luz,
en mi palacio de moro
     oro,
en mi mansión dolorosa
     rosa.
Se apagó como una estrella
     ella.
Deja, pues, que me contriste.

     —¡Triste!
¡Se fue el instante oportuno!
     —¡Tuno!...
—¿Por qué, si era yo suave
     ave,
que sobre el haz de la tierra
     yerra
y el reposo de la rama
     ama?
Guiome por varios senderos
     Eros,
mas no se portó tan bien
     en
esquivarme los risueños
     sueños,
que hubieran dado a mi vida
     ida
menos crueles mordeduras
     duras.
Mas hoy el duelo aún me acosa.
     —¡Osa!
—¡Osar, si el dolor revuela!
     —¡Vuela!
—Tu voz ya no me convence.
     —vence.
—¡La suerte errar me demanda!
     —Anda.
—Mas de ilusión las simientes...
     —¡Mientes!
—¿Y ante la desesperanza?
     —Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
     ir.
—Tu acento es bravo, aunque seco,
     eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
     ante
los ojos de las rosadas
     hadas.
Gusté de Amor hidromieles
     mieles;
probé de Horacio divino,
     vino;
entretejí en mis delirios
     lirios.
Lo fatal con sus ardientes
     dientes
apretó mi conmovida
     vida;
mas me libró en toda parte
     arte.
Lista está a partir mi barca
     arca
do va mi gala suprema,
     —Rema.
—Un blando mar se consigue.
     —Sigue.
—La aurora rosas reparte.
     —¡Parte!
¡Y a la ola que te admira
     mira,
y a la sirena que encanta
     canta!

Rubén Darío: El canto errante (1907)

Versións:
Andy Chango: Eco y yo; Tributo a Rubén Darío* (VVAA); 2000; Pista 13



*[CD incluido no nº 20 da revista Zona de Obras]