¡Ay!, si ya no estuvieras,
si no te viera más,
si tocara ahora mismo con mis dedos
el evidente hueco de tu ausencia
y sintiera la sed de tu distancia,
se me llenaría el alma,
como un huerto,
de naranjas amargas y tardías.
Pero, ¿cómo sería ese sabor?
A fuerza de añorarlo ansiosamente,
me embarco en el velero de mis sueños
huyendo de tu olor y tu contacto.
¡Ay!, si ya no estuvieras,
con qué hondura y qué fuerza
de marea salobre te querría.
Carmen Martín Gaite: A rachas (1976)
Versións:
Carmen Martín Gaite: Velero de sueños; Poemas; 2000; Pista 14

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