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jueves, 25 de junio de 2026

Iniciación

No hace falta saber nada
para sentir el respiro.
Vendrá cuando no creamos
en la humildad de ir contigo,
de juntar la luz de anchura
con la ignorancia del nido.

Mañana, ayer... La sospecha
se convertirá en prodigio
y lo que antes era exacto
ahora no encuentra su sitio.
Y es que es así: el horizonte
que nunca se ofrece el mismo;
la rotación de paisajes
cambiados por nuevos trillos.

¡Oh, cauce de tiempo al alma
solitariamente vivo
de puro azar, como ahora
todo lo que se ha fundido!

Por el fin de la esperanza
te llego, y sé que es lo mismo
desprender lo que se siembra
como la oración, que irnos
poco a poco adormeciendo
entre sonrisa y olvido.

Las cosas que nos dan, tienen
el aire de lo sencillo.

...Si tu alud me inunda el cuerpo
sin miedo a encontrar vacío
no hará falta la mañana
para creer, ni el bautismo
de la Primavera, que hace
de nuestro bosque perdido
llama de su fuego, llama
sólo con quemar el mío.

                              (1950)

Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)

Versións:

Luis Ramos: Iniciación; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 8



*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]

domingo, 8 de marzo de 2026

Canción incrédula

¿Y para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.

Pronto verás al hombre
sangrando en cualquier sitio,
en la tarde aventada
de dolor y de trigos.

Frente al pasado, frente
a lo ya conocido.
(Una ciudad. Y un álamo
con un sueño en el río)

...¿Y Tú? Tú no anocheces.
Nos une el mismo niño
que tropezaba, como
si no fuera su oficio

tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido?
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!

Saber un día, yerto
de campanas, el mismo
pecado que nos duele
en el vientre. Y redimirlo.

Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.

Y no. Ya es otra fuerza
de tu brazo. Es distinto
golpear, aún más ciego
cuanto más desprendido.

¡Cómo llena de música
tu sombra a los sentidos!
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!

Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.

¿Por qué, para qué tanta
resurrección? Caminos
que mueran en nosotros.
Nunca hollados caminos.
                              (1950)

Claudio Rodríguez: Primeros poemas. Poemas laterales* (2006)

Versións:

Luis Ramos: Canción incrédula; El aire de lo sencillo; 2007; Pista 3



*[Publicado orixinalmente en Luis García Jambrina: La "prehistoria" literaria de Claudio Rodríguez; Revista Hispánica Moderna. Nueva York, vol.46, nº 2; diciembre 1993; pax. 249-255]

miércoles, 13 de enero de 2021

Sabe que en cada flujo, en cada ola

Sabe que en cada flujo, en cada ola
hay un impulso mío hacia ti. Sabe
que tú me resucitas, como el ave
resucita a la rama en que se inmola.

Si tú supieras cómo no estás sola
cómo te abrazo, lejos, cuanto cabe.
Pon el oído, para que se lave,
mi corazón como una caracola.

Y oirás, no el mar, sino la tierra mía
hecha con el espacio más abierto.
Y oirás su voz, mi voz que yo quisiera

meterte por el alma cada día,
clara como tu nombre, al descubierto
como este mar de amor mío que espera.

Claudio Rodríguez: Poemas laterales (2006)

Versións:

Luis Ramos: Sabe que en cada flujo, en cada ola; El aire de lo sencillo; 2007; Pista