Mostrando entradas con la etiqueta Poemas sueltos (1933-1934). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas sueltos (1933-1934). Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de octubre de 2022

Primavera celosa

Me cogiste el corazón,
y hoy precipitas su vuelo
con un abril de pasión
y con un mayo de celo.


Vehementes frentes tremendas
de toros de amor vehementes
a volcanes me encomiendas
y me arrojas a torrentes.

Del abril al mayo voy
más celoso que moreno
y más que celoso estoy
en mi corazón ameno.


Como de un fácil vergel,
se apropian de ti y de mí
la vehemencia del clavel
y el vellón del alhelí.


Hay gallos de altanería
alardeando en mis venas
y en la frondosa alma mía
mejoranas y azucenas.


Sin sospechar sus gusanos
llega tu carne a sus plenos,
y se me encrespan las manos
y se te encrespan los senos.

Me desazona la planta
un ansia de enredadera
y de tu cuerpo y de tanta
rosa rosal ser quisiera.

Dando fruto a las abejas,
entre labios y racimos,
muy cerca de tus orejas,
y de las mías vivimos.

Si a higuera tu beso huele,
suena y sabe a ruiseñor,
y abril con amor me duele
y mayo con flor y amor.

Beso y quiero, quiero y muero;
si nos parte en dos la ausencia,
pues con vehemencia te quiero,
me moriré con vehemencia.


Miguel Hernández: Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:

Carmen Linares: Primavera celosa; Verso a verso; 2017; Pista 10



*[Miguel Hernández: Obra completa; Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo, serie P, nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN.: 84-317-0390-3]

jueves, 5 de diciembre de 2013

El silbo del dale

Dale al aspa, molino,
hasta nevar el trigo.

Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.

Dale al molino, aire,
hasta lo inacabable.

Dale al aire, cabrero,
hasta que silbe tierno.

Dale al cabrero, monte,
hasta dejarle inmóvil.

Dale al monte, lucero,
hasta que se haga cielo.

Dale, Dios, a mi alma
hasta perfeccionarla.

Dale que dale, dale
molino, piedra, aire,

cabrero, monte, astro,
dale que dale largo.

Dale que dale, Dios.

    ¡ay!

Hasta la perfección.

Miguel Hernández: Silbos. Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:
Joan Manuel Serrat: Dale que dale; Hijo de la luz y de la sombra; 2010; Pista 6



Carmen Linares: Silbo del dale; Verso a verso; 20147; Pista 8



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo, serie P, nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN.: 84-317-0390-3]

lunes, 2 de septiembre de 2013

Dos cantares

Las penitas de la muerte
me dan a mí que no a otro,
cuando salgo al campo a verte
con mi negra, negra suerte,
con mi negro, negro potro.

Soledad, qué solo estoy
tan solo y en tu compaña.
Ayer, mañana y hoy,
de ti vengo y a ti voy
en una jaca castaña.

Miguel Hernández: Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:
Vicente Monera: Dos cantares / El corazón es agua**; www.musicaypoemas.com; 2008;



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo, serie P, nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN.: 84-317-0390-3]
**[A versión musical de Vicente Monera complétase co poema El corazón es agua, da obra Cancionero e romancero de ausencias, de Miguel Hernández]

jueves, 27 de junio de 2013

Casi nada

Manantial casi fuente; casi río
fuente; ya casi mar casi río apenas;
mar casi-casi océano de frío.
Principio y Fin del agua y las arenas.

Casi azul, casi cano, casi umbrío,
casi cielo salino con antenas,
casi diafanidad, casi vacío,
casi lleno de arpones y ballenas.

Participo del ave por el trino;
por la proximidad, polvo, del lodo
participas, desierto, del oasis,

distancia, de la vena del camino:
por la gracia de Dios -¡ved!-, casi todo.
Gran-Todo-de-la-nada-de-los-casis.

Miguel Hernández: Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:
Paco Damas: Casi nada; Tristes guerras; 2009; Pista 5



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudios y notas: Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo; serie P; nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN: 84-317-0390-3]

martes, 25 de junio de 2013

A mi gran Josefina adorada

Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento
para mi corazón.

Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.

Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.

Aunque bajo la tierra,
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre
con zumo de clavel,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.

Miguel Hernández: Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:
Paco Damas: Tus cartas son un vino; Tristes guerras; 2009; Pista 4



Joan Manuel Serrat: Tus cartas son un vino; Hijo de la luz y de la sombra; 2010; Pista 9



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudios y notas: Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo; serie P; nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN: 84-317-0390-3]

sábado, 15 de diciembre de 2012

Del ay al ay por el ay

Hijo soy del ay, mi hijo,
hijo de su padre amargo.
En un ay fui concebido
y en un ay fui engendrado.

Dolor de macho y de hembra
frente al uno el otro: ambos.
En un ay puse a mi madre
el vientre disparatado:
iba la pobre –¡ay, qué peso!–
con mi bulto suspirando.
–¡Ay, que voy a malparir!
¡Ay, que voy a malograrlo!
¡Ay, que me apetece esto!
¡Ay, que aquello será malo!
¡Ay, que me duele la madre!
¡Ay, que no puedo llevarlo!
¡Ay, que se me rompe él dentro,
ay, que él afuera! ¡Ay, que paro!
En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.

–¡Ay, que me arranca los pechos
a pellizcos y a bocados!
¡Ay, que me deja sin sangre!
¡Ay, que me quiebra los brazos!
¡Ay, que mi amor y mi vida
se quedan sin leche, exhaustos!
¡Ay, que enferma! ¡Ay, que suspira!
¡Ay, que me sale contrario!


Del ay al ay, por el ay,
a un ay eterno he llegado.
Vivo en un ay, y en un ay
moriré cuando haga caso

de la tierra que me lleva
del ay al ay trasladado.
¡Ay!, dirá, solo, mi huerto;
¡ay!, llorarán mis hermanos;
¡ay!, gritarán mis amigos,

y ¡ay!, también, cortado, el árbol
que ha de remitir mi caja,
ya tal vez sobre lo alto,
ya tal vez bajo los filos
del hacha fiera en la mano.
El mundo me duele: ¡ay!
Me duele el vicio, y me paso
las horas de la virtud
con un ay entre los labios.
¡Ay, qué angustia! ¡Ay, qué dolor
de cielos, mares y campos;
de flores, montes y nieves;
de ríos, voces y pájaros!

Por palicos y cañicas
¡ay!, me veo sustentado.
El lilio no me hace señas,
¡ay!, con pañuelito cano.
Las pitas no me defienden,
con sus espadones áridos,
del demonio. Las palmeras
no me quieren hacer alto
por más que viva a la sombra
de estrella de sus palacios.
No me pone la naranja
el ojo redondo y claro,
ni con sus luces porosas
el limón el gusto amargo.
Y ¡adiós!, el aire me dice
cuando pasa por mi lado.

La inmovilidad del monte
no lleva mi sangre al paro,
ni hacia los cielos me tiran
honda ruda y puro raso,
y tengo la carne siempre
pechiabierta a los pecados.
Sucias rachas tumban todas
las cometas que levanto,

y todos los ruy-señores
esquivos y solitarios
se burlan de ver mis sitios
malamente acompañados.
¡Ay!, todo me duele: todo:
¡ay!, lo divino y lo humano.
Silbo para consolar
mi dolor a lo canario,
y a lo ruy-señor, y el silbo,
¡ay! me sale vulnerado.

Miguel Hernández: Poemas sueltos (1933-1934). Obras completas (1976)*

Versións:
Joan Manuel Serrat: Del Ay, al Ay por el Ay; Hijo de la luz y de la sombra; 2010; Pista 2



*[Miguel Hernández: Obra poética completa; Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia; Col. Biblioteca Promoción del pueblo, serie P, nº 92; Editorial ZERO, S.A.; Madrid; 1976; ISBN.: 84-317-0390-3]