sábado, 1 de febrero de 2014

El desterrado

¡Ay, nuevos campos perdidos,
campos de mi mala suerte!
Ahí se quedan tus olivos
y tus naranjos nacientes.
Brilla el agua en tus acequias,
surcan las tierras tus bueyes
y yo cruzo tus caminos
y jamás volveré a verte.
Los tiernos brazos del trigo,
entre tus vientos se mueren.
¡Ay, los brazos de mi sangre,
son molinos de mi muerte!
No tengo casa ni amigo
nj tengo un lecho caliente,
ni pan que calme mi hambre,
ni palabra que me aliente.
¡Ay, cuerpos desheredados!
¿Cómo tu tronco sostienes,
si al que corta tus raices
tu fresca sombra le ofreces?
Mal cuerpo me ha dado el mundo;
mal árbol que ni florece,
ni puede tener seguro
fruto que en su rama crece.
¡Ay, el calor de mis manos!
¡Ay, los ojos de mi frente!
¡Ay, bajo la luz del alba!
¡Ay, bajo la sombra fuerte!
Ya siempre andarán despiertos,
despiertos sin conocerme,
que sólo miran al viento
por donde sus penas vienen.
¡Ay, campo, campo lejano,
donde mi dolor se muere;
nunca encontrarán mi olvido
si he de olvidar el perderte!

Emilio Prados: Romances (1936-37). Destino fiel: ejercicios de poesía en guerra (1936-39)

Versións:
Paco Ibáñez: Romance del desterrado; A flor de tiempo; 1978; Pista 6



Alfredo Arrebola: No tengo casa ni amigos*; Puente de mi soledad; 2000; Pista 11



*[A versión musical de Alfredo Arrebola continúa coa derradeira estrofa do poema Cuerpo de tristeza da mesma obra de Emilio Prados: Destino fiel; e remata cunha estrofa popular, moi recurrente nos cantes flamencos.]

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