(...)
Y así me he ido quedando a la orilla. Abandonada de la palabra, llorando interminablemente como si del mar subiera el llanto, sin más signo de vida que el latir del corazón y el palpitar del tiempo en mis sienes, en la indestructible noche de la vida. Noche yo misma.
María Zambrano: Diotima de Mantinea. Hacia un saber sobre el alma (1934)
Versións:
Inés Fonseca: Sobre el alma; Recuerdo de Sombras. Generación del 27. Ellas; 2019; Pista 10
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