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miércoles, 8 de abril de 2026

Dineros son calidad

            XXXI

Dineros son calidad
            ¡Verdad!
Más ama quien más suspira
            ¡Mentira!

Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
            ¡Verdad!


Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
            ¡Mentira!


Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
            ¡Verdad!


En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
            ¡Mentira!

No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
            ¡Verdad!


Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
            ¡Mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
            ¡Verdad!

Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
            ¡Mentira!

                                    (1601)

Luis de Góngora: Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:

Paco Ibáñez: Verdad, mentira; Paco Ibáñez 2; 1967; Lado B, Corte 5



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; T.2; 1628; BNE.]

viernes, 17 de marzo de 2023

Aprended, flores, en mí

            XXIV

ALEGORÍA DE LA BREVEDAD DE LAS COSAS HUMANAS

Aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui
y sombra mía aun no soy.


La aurora ayer me dio cuna,
la noche ataúd me dio;
sin luz muriera, si no
me la prestara la luna,
pues de vosotras ninguna
deja de acabar así,
aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui
y sombra mía aun no soy.


Consuelo dulce el clavel
es a la breve edad mía,
pues quien me concedió un día,
dos apenas le dio a él.
Efímeras del vergel,
yo cárdena, él carmesí.
Aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui
y sombra mía aun no soy.


Flor es el jazmín, si bella,
no de las más vividoras,
pues dura pocas más horas
que rayos tiene de estrella;
si el ámbar florece, es ella
la flor que él retiene en sí.
Aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui
y sombra mía aun no soy.


El alhelí, aunque grosero
en fragancia y en color,
más días ve que otra flor,
pues ve los de un mayo entero;
morir maravilla quiero
y no vivir alhelí.
Aprended, flores en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui
y sombra mía aun no soy.


A ninguna flor mayores
términos concede el Sol
que al sublime girasol,
Matusalén de las flores;
ojos son aduladores
cuantas en él hojas vi.
Aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui,
y sombra mía aun no soy.


                                        (1621)

Luis de Góngora: Letrillas Morales. Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:

Omar Camino: Aprended, flores, en mí; La soledad sonora; 2012; Pista 4



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; T.2; 1628; BNE.]

viernes, 12 de abril de 2019

Que se nos va la Pascua, mozas

¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Mozuelas las de mi barrio,
loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza.
No os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Yo sé de una buena vieja
que fue un tiempo rubia y zarca,
y que al presente le cuesta
harto caro el ver su cara;
porque su bruñida frente
y sus mejillas se hallan
más que roquete de obispo
encogidas y arrugadas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Y sé de otra buena vieja
que un diente que le quedaba
se lo dejó esotro día
sepultado en unas natas;
y con lágrimas le dice:
"Diente mío de mi alma,
yo sé cuándo fuistes perla,
aunque ahora no sois nada.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Por eso, mozuelas locas,
antes que la edad avara
al rubio cabello de oro
convierta en luciente plata,
quered cuando sois queridas,
amad cuando sois amadas;
mirad, bobas, que detrás
se pinta la ocasión calva.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

                            1582

Luis de Góngora: Romances burlescos. Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:
Paco Ibáñez: Que se nos va la Pascua, mozas; Paco Ibáñez, 1; 1964; Cara B, Corte 2



Isabel Parra: Que se nos va la pascua, mozas; Isabel Parra, Vol.2; 1968; Lado 1, Corte 4



Paco Ibáñez: Que se nos va la Pascua, mozas; Canta a los poetas andaluces; 2008; CD1, Pista 4



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]

jueves, 8 de diciembre de 2016

A la fuente va del olmo

    A la fuente va del olmo,
la rosa de Leganés,
Inesica la hortelana,
ya casi al anochecer.

    La luna salir quería,
mas los dos soles de Inés
le dijeron a la luna
no tenía para qué.

    A los tres caños llegó,
y su mano a todos tres
correr les hizo el cristal
que ya les hizo correr.

    Llenaba su cantarilla
y vaciábala después,
cantando, por no llorar,
la tardanza de Miguel:

    Si viniese ahora,
    ahora que estoy sola.
Hola, que no llega la ola.
Hola, que no quiere llegar.


    Las olas calmó la niña,
porque, en oyendo el rabel
del mancebo que esperaba,
perdió la voz, de placer.
    Mas viéndolo con Quiteria,
la de Gil, perdió otra vez
la voz, mas fue de pesar,
y escucholos sin querer:
Mala noche me diste, casada:
    Dios te la dé mala.


    Sin permitirle acabar,
para Quiteria se fue,
que la recibió con señas,
si llegó mudilla Inés.
    De sus cuatro labios ambas
más se dejaron caer
virtudes que del romero
califica no sé quién.
    Miguel a lo socarrón,
mientras se abrasan por él,
con aguas turbias apaga
el fuego en que las ve arder.
Turbias van las aguas, madre,
     turbias van:
mas ellas se aclararán.


    —Diga, señora la buena,
la que se precia de casta,
¿la propia a Gil no le basta,
que le hace criar la ajena?
    —Amiga, sí, y tan sin pena
como tu bendita madre
costas le hizo a tu padre,
siendo tú del sacristán.
Turbias van las aguas, madre,
     turbias van:
mas ellas se aclararán.


    Aclaráronse las aguas
tanto, que fue menester
que Miguel se moje entre ellas,
cantando como un angél:
Ya no más, queditico, hermanas,
     ya no más.


    Llegó en esta sazón Bras,
la mejor que pudo ser,
pues un favor le escuchó
lo que cantaba a un desdén:
    «Bien sé que a la muerte vengo,
zagala, en venirte a ver,
mas tal cariño te tengo
que no puedo más hacer».
    Seis meses, de ruiseñor,
de pelícano otros seis,
Bras ha servido a Inesilla;
otros tantos, de crüel
    ha sufrido a la que ahora,
agradecida a su fe,
un listón le dio, encarnado
como Dios hizo un clavel.
    Por vengarse del ingrato,
favor le hizo y merced
del que a Bras será listón,
y a Miguelillo, cordel.
    Él, desmintiendo su rabia,
al plectro hizo morder
las cuerdas de su instrumento,
y cantando esto se fue:

«Vámonos, que nos pican los tábanos,
vámonos donde moriré.


    »Por Quiteria dormí al hielo,
y por Inés voy corrido:
si de necio me he perdido,
ninguno me tenga duelo;
si no me negare el suelo
aun adonde ponga el pie,
vámonos, que nos pican los tábanos,
vámonos donde moriré».

                        1625

Luis de Góngora: Romances amorosos. Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:
Santiago Gómez Valverde e Paula Chantada: A la fuente va del olmo; La palabra y el tiempo, vol.2; 2013; Pista 1



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]

jueves, 12 de noviembre de 2015

Lloraba la niña

Lloraba la niña
(y tenía razón)
la prolija ausencia
de su ingrato amor.
Dejóla tan niña,
que apenas creo yo
que tenía los años
que ha que la dejó.
Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la Luna
y la deja el Sol,
añadiendo siempre
pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.

     Llorad, corazón,
     que tenéis razón.

Dícele su madre:
“Hija, por mi amor,
que se acabe el llanto,
o me acabe yo.”
Ella le responde:
“No podrá ser, no;
las causas son muchas,
los ojos son dos.
Satisfagan, madre,
tanta sinrazón,
y lágrimas lloren
en esta ocasión,
tantas como dellos
un tiempo tiró
flechas amorosas
el arquero Dios.
Ya no canto, madre,
y si canto yo,
muy tristes endechas
mis canciones son;
porque el que se fue,
con lo que llevó,
se dejó el silencio,
y llevó la voz.”

     Llorad, corazón
     que tenéis razón.

                    1590

Luis de Góngora: Romances amorosos. Manuscrito Chacón* (1628)

Versións:
Paco Ibáñez: Lloraba la niña; Paco Ibáñez 1. España de hoy y de siempre; 1964; Cara B, Corte 4



Jaramar: Lloraba la niña; Entre la pena y el gozo; 1993; Pista 8



*[Obras de D. Luis de Góngora reconocidas i comunicadas con L. por D. Antonio Chacón Ponce de León, señor de Polvoranca; 1628; BNE.]