¡Del pecado de amarte no estoy arrepentida!
Aunque un oscuro abismo nos separe a los dos,
en tanto que risueña te doy mi despedida
mis ojos se iluminan para decirte adiós.
No nos debemos nada. Tú me diste tu boca
límpida como el agua fresca del manantial.
Yo apagué en la cisterna mi sed ardiente y loca
y te enlacé en mis brazos, amorosa y sensual.
Peregrinos errantes, nuestra ruta seguimos:
si dos sendas opuestas, al azar elegimos,
¿para qué rebelarnos con violenta acritud?
Fuiste mío. Fui tuya. ¡Lo demás nada importa!
¡Oh, mi amante de un día, nuestra vida es tan corta
que no vale la pena de sufrir su inquietud!
Rosario Sansores Pren: Mientras se va la vida (1925)
Versións:
Ligia Cámara: Filosofía; Rosario Sansores. Canciones de la alondra (VVAA); 2004; Pista 8
Dueto Nueva Granada: Filosofía; Mi pueblo; 2017; Pista 19


No hay comentarios :
Publicar un comentario