123 | Los antiguos astrólogos dizen en la çiençia de la astrología una buena sabiençia: quel omne, quando nasçe, luego de su naçençia, el signo en que nasçe le juzgan por sentençia. |
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124 | Esto diz Tholomeo, e dize lo Platón; otros muchos maestros en este acuerdo son: qual es el asçendente, e la costellaçión del que nasçe, tal es su fado e su don. |
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125 | Muchos ay que trabajan siempre por clerezía; deprenden grandes tienpos, espienden grant quantía; en cabo saben poco, que su fado les guía; non pueden desmentir a la astrología. |
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126 | Otros entran en orden por salvar las sus almas; otros toman esfuerço en querer usar armas; otros sirven señores con las sus manos anbas; pero muchos de aquestos dan en tierra de palmas. |
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127 | Non acaban en orden, nin son más cavalleros, nin han merçed de señores, nin han de sus dineros; por qué puede ser esto, creo ser verdaderos, segund natural curso, los dichos estrelleros. |
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128 | Por que creas el curso destos signos atales, dezir té un juizio de çinco naturales, que judgaron un niño por sus çiertas señales; dieron juizios fuertes de acabados males. |
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129 | Era un rrey de moros, Alcaraz nonbre avía: nasçió le un fijo bello; más de aquél non tenía. Enbió por sus sabios, dellos saber querría el signo e la planeta del fijo quel nasçía. |
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130 | Entre los estrelleros quel vinieron a ver, vinieron çinco dellos de más conplido saber; desque vieron el punto en que ovo de nasçer, dixo el un maestro: “Apedreado ha de ser.” |
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131 | Judgó el otro e dixo: “Este ha de ser quemado.” El terçero dize: “El niño ha de ser despeñado.” El quarto dixo: “El infante ha de ser colgado.” Dixo el quinto maestro: “Morrá en agua afogado.” |
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132 | Quando oyó el rrey juizios desacordados, mandó que los maestros fuesen muy bien guardados; fizo los tener presos en logares apartados; dio todos sus juizios por mintrosos provados. |
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133 | Desque fue el infante a buena hedat llegado, pidió al rrey su padre que le fuese otorgado de ir a correr monte, caçar algún venado: respondió le el rrey que le plazía de grado. |
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134 | Cataron día claro para ir a caçar; desque fueron en el monte, ovo se a levantar un rrevatado nublo; començó de agranizar, e a poca de ora, començó de apedrear. |
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135 | Acordó se su ayo de commo lo judgaron los sabios naturales que su signo cataron: diz: “Vayamos nos, señor, que los que a vós fadaron non sean verdaderos en lo que adevinaron.” |
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136 | Penssaron mucho aína todos de se acoger; mas, commo es verdat e non puede fallesçer en lo que Dios ordena, en commo ha de ser segund natural curso, non se puede estorçer. |
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137 | Façiendo la grand piedra, el infante aguijó; pasando por la puente, un grand rrayo le dio; foradó se la puente, por allí se despeñó; en un árbol del rrío de sus faldas se colgó. |
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138 | Estandoansí colgado, adó todos lo vieron, afogó se en el agua, acorrer non lo podieron. Los çinco fados dichos, todos bien se conplieron; los sabios naturales verdaderos salieron. |
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139 | Desque vido el rrey conplido su pessar, mandó los estrelleros de la presión soltar; fizo les mucho bien e mandó les usar de su astrología en que non avié que dubdar. |
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140 | Yo creo los estrólogos verdad, natural mente; pero Dios, que crió natura e açidente, puede los demudar e facer otra mente, segund la fe cathólica; yo desto só creyente. |
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141 | En creer lo de natura non es mal estança, e creer muy más en Dios con firme esperança. Por que creas mis dichos, e non tomes dubdança, pruevo te lo breve mente con esta semejança: |
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142 | Çierto es que el rrey en su rregno ha poder de dar fueros e leyes, e derechos fazer; desto manda fazer libros e quadernos conponer, para quien faze el yerro, qué pena debe aver. |
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143 | Acaesçe que alguno faze grand traiçión, ansí que por el fuero debe morir con rraçón; pero por los privados que en su ayuda son, si piden merçed al rrey, da le conplido perdón. |
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144 | O si por aventura aqueste que lo erró, al rrey en algund tiempo atanto le servió que piedat e serviçio mucho al rrey movió, por que del yerro fecho conplido perdón le dio. |
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145 | E ansí, commo por fuero avía de morir, el fazedor del fuero non lo quiere conssentir: dispensa contra el fuero e dexa lo bevir; quien puede fazer leyes puede contra ellos ir. |
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146 | Otrosí, puede el papa sus decretales far, en que a sus subditos manda çierta pena dar; pero puede muy bien contra ellos dispenssar, por graçia o por serviçio toda la pena soltar. |
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147 | Veemos cada día pasar esto de fecho; pero por todo eso, las leyes y el derecho, e el fuero escripto, non es por ende desfecho; ante es çierta çiençia e de mucho provecho. |
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148 | Bien ansí nuestro Señor Dios, quando el çielo crió, puso en él sus signos, e planetas ordenó; sus poderes çiertos e juizios otorgó, pero mayor poder rretuvo en sí que les non dio. |
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149 | Anssí que por ayuno e limosna e oraçión, e por servir a Dios, con mucha contriçión, non ha poder mal signo nin su costellaçión; el poderío de Dios tuelle la tribulaçión. |
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150 | Non son por todo aquesto los estrelleros mintrosos, que judgan segund natura, por sus cuentos fermosos; ellos e la çiençia son çiertos e non dubdosos, mas non pueden contra Dios ir, nin son poderosos. |
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151 | Non sé astrología, nin só ende maestro, nin sé astralabio más que buey de cabestro; mas, por que cada día veo pasar esto, por aquesto lo digo; otrosí veo aquesto: |
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152 | Muchos nasçen en Venus, que lo más de su vida es amar las mugeres, nunca se les olvida; trabajan e afanan mucho, sin medida, e los más non rrecabdan la cosa más querida. |
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153 | En este signo atal creo que yo nasçi: siempre puné en servir dueñas que conosçí; el bien que me feçieron, non lo desagradesçí; a muchas serví mucho, que nada non acabesçí. |
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154 | Commo quier que he provado mi signo ser atal, en servir a las dueñas punar, e non en ál, pero aunque omne non goste la pera del peral, en estar a la sombra es plazer comunal. |
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155 | Muchas noblezas ha en el que a las dueñas sirve: loçano, fablador, en ser franco se abive; en servir a las dueñas el bueno non se esquive, que si mucho trabaja, en mucho plazer bive. |
Muchas noblezas tiene quien sirve a la mujer, lozano y hablador, y sincero ha de ser. Quien es bueno no debe a las damas temer que si causan pesares también os dan placer. |
156 | El amor faz sotil al omne que es rrubo; faze le fablar fermoso al que antes es mudo; al omne que es covarde faze lo muy atrevudo; al perezoso faze ser presto e agudo. |
Amor hace sutil a quien es hombre rudo, convierte en elocuente al que antes era mudo, quien antes fue cobarde, después todo lo pudo, al perezoso obliga a ser presto y agudo. |
157 | Al mançebo mantiene mucho en mançebez, e al viejo faz perder mucho la vejez; faze blanco e fermoso del negro como pez; lo que non vale una nuez, amor le da grand prez. |
Al joven lo mantiene en fuerte madurez, disimula en el viejo mucho de su vejez, hace blanco y hermoso al negro como pez: el Amor da prestancia a quien vale una nuez. |
158 | El que es enamorado, por muy feo que sea, otrosí su amiga, maguer que sea muy fea, el uno e el otro, non ha cosa que vea que tan bien le paresca, nin que tanto desea. |
Aquel que tiene amores, por muy feo que sea, y lo mismo su dama, adorada aunque fea, el uno como el otro no hay cosa que vea que tan bien le parezca ni que tanto desea. |
159 | El bavieca, el torpe, el neçio, el pobre, a su amiga bueno paresçe e rrico onbre, más noble que los otros; por ende todo onbre, como un amor pierde, luego otro cobre. |
El babieca y el torpe, el necio y el muy pobre, a su amiga parece muy bueno y rico hombre, más noble que los otros. Por tanto, todo hombre, cuando pierda un amor, otro en seguida cobre. |
160 | Ca puesto que su signo sea de tal natura commo es éste mío, dize una escriptura quebuen esfuerço vençe a la mala ventura, e a toda pera dura grand tiempo la madura. |
Pues aunque esté sujeto a un signo de natura igual a la del mío, afirma una escritura que buen esfuerzo vence a la mala ventura y a toda pera verde el tiempo la madura. |
161 | Una tacha le fallo al amor poderoso, la qual a vós, dueñas, yo descobrir non oso; mas por que non me tengades por dezidor medroso, es esta: que el amor siempre fabla mentiroso. |
Una falta le hallo al Amor poderoso la cual a vos, señoras, descubrirla no oso, pero no me toméis por decidor medroso. Aquí está: que el Amor es un gran mentiroso. |
162 | Ca segund vos he dicho en la otra consseja, lo que en sí es torpe con amor bien semeja; tiene por noble cosalo quenon vale una arveja; lo que semeja non es, oya bien tu oreja. |
Pues según os he dicho en anterior conseja, lo torpe, con amor, a todo bien semeja, parece cosa noble lo que vale una arveja. Lo que parece no es: aplica bien la oreja. |
163 | Si las mançanas siempre oviesen tal sabor de dentro, qual de fuera dan vista e color, non avrié de las plantas fructa de tal valor; más ante pudren que otra, pero dan buen olor. |
Si las manzanas siempre tuvieran tal sabor por dentro como tienen por fuera buen color, no habría entre las plantas fruta de tal valor. Se pudren en seguida. ¡Pero dan buen olor! |
164 | Bien atal es el amor, que da palabra llena: toda cosa que dize paresçe mucho buena; non es todo cantar quanto rruido suena; por vos descobrir esto, dueña, non aya pena. |
Lo mismo es el Amor: con su palabra llena, cualquier cosa que diga siempre parece buena. No siempre es un cantar aquel ruido que suena: por advertiros esto, señoras, no os dé pena. |
165 | Diz por las verdades se pierden los amigos, e por las non dezir se fazen desamigos. Anssí entendet sano los proverbios antiguos, e nunca vos creades loores de enemigos. |
Dicen que la verdad rompe las amistades, pero por no decirla nacen enemistades. Entended del proverbio las sabias claridades: lisonja de enemigo no guarda lealtades. |
Arcipreste de Hita: Libro de Buen Amor (1330)
Versións:
Paco Ibáñez: Elogio del amor; En vivo, en Obras Sanitarias, Argentina; 1985; Pista 12
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